BINACIONAL. Los jóvenes de San José de Chiquitos y Roboré impulsan normas para frenar los incendios forestales, la deforestación y la degradación. El movimiento también se realiza en Perú.
“Más bosque, más vida” es la consigna que moviliza a la Juventud Indígena Chiquitana Turubó, con sede en San José de Chiquitos, y a la Juventud Indígena Chiquitana Amanecer Roboré, para impulsar dos normas que consideran cruciales para proteger su territorio de los incendios forestales, la deforestación y la degradación.
La campaña arrancó el 21 de marzo, Día Internacional de los Bosques, y es binacional, pues une a jóvenes de Bolivia y Perú. Los jóvenes chiquitanos presentaron el borrador de la Declaración del Día del Bosque Chiquitano y propusieron la aprobación de una Ley de Educación Ambiental. Su acción contó con la presencia y apoyo de los y las caciques de sus comunidades, pero también del Comité Estudiantil de Niños de Quituquiña, los pequeños “guardaparquecitos” que alzaron la voz por el bosque chiquitano.
De esta forma, se busca la participación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) en áreas desde las que puedan incidir en la generación de políticas, empoderándolos para que se conviertan en agentes de cambio en la conservación de los ecosistemas forestales y la defensa de los derechos ambientales en ambos países. En Perú, la campaña apunta a fortalecer la gestión ambiental y promover acciones de sensibilización y educación ambiental en las comunidades.
El objetivo es movilizar a los NNAJ para «protegar los ecosistemas forestales y garantizar los derechos ambientales», además de «fortalecer la conservación de los bosques y promover el acceso al agua limpia y a un ambiente saludable».

Un grupo diverso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, junto a expertos y autoridades se reunió para el lanzamiento en Santa Cruz de la Sierra.
La urgencia de proteger los bosques
Estas acciones cobran mayor importancia en un momento en el que Bolivia enfrenta una crisis ambiental sin precedentes debido a la acelerada pérdida de sus bosques. En 2024, fue el tercer país con mayor deforestación en el mundo, con más de 14 millones de hectáreas afectadas, de las cuales 9.1 millones corresponden únicamente al departamento de Santa Cruz.
Esta devastación pone en riesgo no solo la biodiversidad, sino también el acceso al agua y la calidad de vida de las comunidades que dependen de estos ecosistemas.

Las autoridades chiquitanas recibieron las dos propuestas que promueven el cuidado del bosque.
Chiqui, la embajadora
La campaña tiene una embajadora, Chiqui, la rana guardiana. Este diminuto anfibio, de apenas 3 centímetros y cuyo nombre científico es ‘Ameerega boehmei’, habita las serranías de Chochis y Santiago de Chiquitos y es un bioindicador de la salud de este ecosistema.
«Su canto, que antes era un eco de vida, ahora clama por protección, debido a las fuertes amenazas a su ecosistema», explicó Steffen Reichle, investigador del Museo Noel Kempff Mercado.
Huáscar Azurduy, biólogo de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), explicó que esa región es un gran laboratorio de vida, educación y cultura, donde los laboratoristas son los animales y plantas que interactúan entre sí, para formar este ecosistema único. Por ello, y por el bien de todos, debe conservarse.
Campaña de largo aliento
El inicio de la campaña fue festivo. Hubo poesía, música y gastronomía, pero también una muestra de productos no maderables, elaborados en base a productos de su región y que tienen propiedades curativas y cosméticas.
El lanzamiento marcó el inicio de una serie de actividades binacionales que fortalecerán la incidencia en la conservación de los bosques. Entre ellas, destaca el Foro Binacional Virtual, que se realizará el 12 de abril y será un espacio de diálogo donde especialistas y representantes de NNAJ de ambos países compartirán experiencias y desafíos en la protección de los ecosistemas.
Además, se realizarán movilizaciones comunitarias, una recolección de firmas en respaldo a propuestas de políticas ambientales y reuniones con autoridades, con el objetivo de impulsar acciones concretas para la conservación y manejo sostenible de los territorios forestales.

El inicio de la campaña fue festivo y sirvió para mostrar elementos de la cultura chiquitana.
En Bolivia, la campaña moviliza a más de 400 niños y jóvenes, y cuenta con el respaldo y la participación de diversas organizaciones juveniles e indígenas, como los Consejos Juveniles Municipales de San José y Roboré, la Central Indígena Chiquitana Amanecer Roboré (CICHAR) y la Central de Comunidades Indígenas de Chiquitos Turubó (CCICH-T), entre otras.
La campaña forma parte del proyecto «Bosques y Territorios», desarrollado por PRODECO en Bolivia e Inti RunaKunaq Wasin en Perú, con el financiamiento de Terre des Hommes Alemania (TDH-A). Su objetivo es movilizar a niñas, niños, adolescentes y jóvenes (NNAJ) como agentes de cambio en la conservación de los ecosistemas forestales y la defensa de los derechos ambientales en ambos países.