El post incendio exige leyes que protejan el medio ambiente y un plan integral para prevenir y restaurar

URGENTE. Los incendios han provocado impactos en diferentes áreas, que es necesario atender. También es prioritario establecer planes de prevención y atención efectiva de las emergencias.

Karina Vargas Alba

Una acción integral de los tres niveles de gobierno y que incluya a la sociedad civil, una adecuada gestión de los recursos asignados para atender la situación de desastre nacional, realizar un relevamiento exhaustivo de las cicatrices provocadas por el fuego, y una acción inmediata para evitar asentamientos y el cambio de uso de suelo, son algunas de las acciones que deben ponerse en marcha tras la gran afectación que están provocando los incendios forestales en el departamento.

Esas fueron parte de las conclusiones del conversatorio “Post-Incendio en Santa Cruz: Desafíos y Oportunidades para una Restauración Sostenible”, organizado por el Colegio de Ingenieros Ambientales (CIAM) y que reunió a expertos de diferentes áreas que permitieron elaborar una propuesta de soluciones para la restauración de los ecosistemas afectados y la prevención y atención de futuros incendios. El documento será entregado en los próximos días.

Santa Cruz hoy tiene cuatro incendios activos y la emergencia generada por los incendios forestales va pasando. Poco a poco, las poblaciones afectadas van retomando sus actividades y el humo se va disipando, incluso en la capital. Sin embargo, el impacto del fuego ya se refleja en la falta de pastos, los problemas para la provisión del agua y la pérdida de sus medios de subsistencia.

El impacto

Son las primeras señales del impacto de los incendios, que probablemente aumentará con la sequía y la pérdida de grandes extensiones de bosque, que hoy se ven amenazadas por los posibles asentamientos. Además, en los próximos meses, y quizás años, continuarán las secuelas en la salud, mientras el bosque y las zonas afectadas iniciarán un proceso de recuperación que en algunas zonas probablemente nunca llegue.

Estos son algunos de los factores que hay que atender de manera urgente y que demandan una acción integral desde los diferentes niveles de gobierno, además de una participación activa de la sociedad civil. Estas fueron algunas de las coincidencias del grupo de panelistas integrado por: Mario Cerezo, ingeniero ambiental y bombero; Adita Montaño, presidenta del Colegio de Biólogos de Santa Cruz; Mónica Guzmán, ingeniera hidrogeóloga; Marcelo Ríos, médico salubrista; y Federico Molina, abogado ambientalista.

En las acciones que se tomen en corto, mediano y largo plazo, es necesario equilibrar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente. La expansión agrícola impulsada por el sector privado -incluyendo a los sectores soyeros, ganaderos y agropecuarios- juega un papel fundamental en la economía regional, pero también plantea retos significativos para la sostenibilidad.

Los panelistas coincidieron en destacar el valor de los bosques y de las economías locales, cuya preservación fomentar un desarrollo verdaderamente sostenible, que permita alcanzar un equilibrio entre el bienestar económico y la conservación del entorno natural.

Lo urgente

Es fundamental la participación de los tres niveles de gobierno -nacional, departamental y municipal, junto a la la sociedad civil, para abordar los desafíos ambientales derivados de los incendios forestales. El primer paso es establecer claramente cuál es el daño que han provocado los incendios, tomando en cuenta que el último informe de la Gobernación de Santa Cruz, señala que 8,7 millones de hectáreas han sido afectadas.

Un informe de Fundación Tierra estableció que, hasta el 30 de septiembre, 10,1 millones de hectáreas fueron afectadas; el 68% en Santa Cruz. Por ello, es fundamental realizar este diagnóstico y, desde el punto de vista legal, es imperativo implementar leyes fuertes que protejan a la fauna, la flora y los territorios afectados por los incendios, garantizando que las cicatrices de fuego no sean aprovechadas para impulsar cambios de uso de suelo y nuevos asentamientos, advirtió el abogado Federico Molina.

En las zonas afectadas, se perdieron cultivos y zonas de manejo agroforestal. El agua es escasa es diferentes sectores.

Además, es preciso desarrollar planes y que los diferentes niveles destinen recursos económicos específicos para fortalecer las actividades de protección y control, especialmente de áreas protegidas de tuición municipal, departamental y nacional. Es esencial el control y fiscalización de los recursos que se aprueben y se destinen a los municipios y departamentos que se declararon en desastre.

En el mediano y largo plazo, es necesario equilibrar el crecimiento económico con la protección del medio ambiente. La expansión agrícola impulsada por el sector privado -incluyendo a los sectores soyeros, ganaderos y agropecuarios- juega un papel fundamental en la economía regional, pero también plantea retos significativos para la sostenibilidad.

En este contexto, se destaca el valor de los bosques y de las economías locales, y el papel esencial de la ciencia y la tecnología como herramientas para revertir los procesos ambientales negativos y fomentar un desarrollo verdaderamente sostenible, que permita lograr un equilibrio entre el bienestar económico y la conservación del entorno natural.

Evaluación y planes

Este es momento para realizar una evaluación exhaustiva de los impactos ambientales y sociales, incluyendo la calidad del suelo y del agua, para planificar adecuadamente la recuperación de los ecosistemas y las comunidades afectadas, advirtió la ingeniera hidrogeóloga Mónica Guzmán, pues es un hecho, que en esas zonas se reducirán los caudales de agua subterránea.

Esto debe incluir un inventario general y progresivo de la biodiversidad de flora y fauna a nivel departamental, tomando en cuenta que en las zonas afectadas hay especies que aún no han sido identificadas, afirmó la bióloga Adita Montaño.

Es imprescindible centrar esfuerzos en comprender las alteraciones que se están registrando y diseñar estrategias de gestión y restauración efectivas, que demandarán una planificación focalizada en las zonas más frágiles y susceptibles a estos cambios. En este punto, es fundamental contar con estudios específicos en alianza con las universidades, los que servirán para la toma de decisiones.

Guzmán precisó que esto demanda  un papel esencial de la ciencia y la tecnología como herramientas para revertir los procesos ambientales negativos.

Es urgente establecer el daño definitivo, a partir de las cicatrices que quedaron tras los incendios forestales.La emergencia de 2024 superó con creces a la de 2019, con el agravante de que algunas zonas ya sufrieron antes por el fuego. El ingeniero ambiental y bombero, Mario Cerezo, advirtió que la región enfrentará estos ciclos de grandes incendios con mayor frecuencia en el futuro, por lo cual es urgente diseñar un Plan Departamental de Manejo del Fuego.

Esto implica una estrategia integral para trabajar en la prevención y atención de los incendios forestales. Esto implica controlar el manejo del fuego, que es una práctica habitual en el departamento; fortalecer a los diferentes cuerpos de bomberos -con equipos y maquinaria que les permita responder adecuadamente a estos eventos-, y definir responsabilidades claras para mejorar la coordinación en situaciones de emergencia.

Roles y responsabilidades claros

Los incendios han generado serios problemas de salud, principalmente en las comunidades afectadas y también en otras zonas del departamento, que fueron afectadas por el humo y la contaminación. El doctor Marcelo Ríos expresó que es urgente desarrollar protocolos de respuesta sanitaria, que incluyan la prevención, atención y evacuación para mitigar los impactos en la salud pública.

Los pobladores de diversas comunidades, como estas mujeres del Bajo Paraguá, combatían el fuego sin los equipos y protección adecuados.

Esto debe incluir la asignación de personal especializado y unidades de emergencia médica desplazadas oportunamente al lugar de los incendios, las que deben contar con los equipos necesarios para realizar una atención efectiva.

Es necesario fortalecer las redes de monitoreo de calidad del aire, para contar con información precisa y fiable, de los diferentes contaminantes, lo cual debe coadyuvar en la toma de decisiones por parte de las autoridades.

En ese escenario, el CIAM hizo un llamado a la población y a las autoridades para «unir esfuerzos y enfrentar los problemas ambientales de manera colaborativa, impulsando acciones de restauración y estableciendo estrategias preventivas que permitan proteger nuestros bosques y ecosistemas, con el objetivo de garantizar un medio ambiente sano para las generaciones presentes y futuras».

El conversatorio organizado por el CIAM, generó un documento que será presentado a los diferentes niveles de gobierno.