Los recolectores de base impulsan el reciclaje desde las calles de la ciudad

ACOPIO. Se han consolidado cuatro centros de acopio. El apoyo de camiones les permite realizar recorridos más largos. Aún falta participación ciudadana.

Yovana Charupá inicia su jornada antes del amanecer. A las siete de la mañana arranca el recorrido por las avenidas Montecristo y Virgen de Cotoca, a la altura del octavo anillo. Algunas veces lo hace a bordo del camión asignado por la empresa de aseo urbano; otras prefiere “pasillear” y recorrer empujando su “carrito de pechar” las calles aledañas a la ruta oficial, con el objetivo de recuperar la mayor cantidad posible de materiales reciclables.

Ella forma parte de la Asociación de Recolectores “Tiempos de Cambio”, que administra el Punto Rojo, uno de los cuatro centros de acopio que se han habilitado en puntos estratégicos de la ciudad, con el objetivo de impulsar el reciclaje inclusivo y reducir la cantidad de material reciclable que hoy se va directo al vertedero.

Santa Cruz de la Sierra generó 1.942 toneladas diarias de basura en 2023. De éstas, sólo se recuperó el 8,6% de materiales reciclables. Y la generación aumentará. Se estima que este año, cada habitante de la ciudad producirá más de un kilo de basura por día y al final del año se generarán 731.799 toneladas de residuos, de los cuales, un 19% son reciclables, se pueden recuperar y podrían ser comercializados.

Esto, de acuerdo a los datos del “Estudio de mercado de residuos reciclables y estrategia para las cadenas de valor con mayor potencial para el Municipio de Santa Cruz de la Sierra”, realizado por la Cámara Nacional de Industrias, que fue encargado por SwissContact y sirvió de punto de partida para el plan de reciclaje inclusivo que ha puesto en marcha el municipio.

El rol del reciclador de base es fundamental para avanzar en ese objetivo. Se han logrado avances. En noviembre de 2023 se inició el programa “Santa Cruz de la Sierra Recicla” destinado a la recuperación de residuos reciclables y que impulsa un proceso de economía circular, para que cientos de toneladas de materiales tengan un nuevo uso y no terminen, como sucedía hasta hace poco, en el vertedero.

Los recicladores, organizados en asociaciones, hoy están a cargo de centros de acopio, ubicados en puntos estratégicos de la ciudad. Una organización que se inició bajo la conducción de la Fundación Amigos de la Responsabilidad Social Empresarial (Amigarse), con el apoyo de SwissContact, Fundación Coca Cola y el Fondo Canadiense para Iniciativas Locales (FCIL) de la Embajada de Canadá, que han permitido dotarlos de equipos adecuados para su trabajo.

La organización es vital

Yovana comenzó a trabajar como recicladora hace diez años y su trabajo le permitió criar a sus cuatro hijos, hoy sólo dos viven con ella. Actualmente trabaja junto a otras seis personas en la asociación de la que es presidenta. Allí han organizado las diferentes tareas y comparten una olla común. La recolección diaria es muy variable, la “big bag” para recolectar el cartón y las botellas puede llegar con más de 70 kilos y otros días apenas bordear los 30. Los camiones han sido importantes para acopiar mayores cantidades.

Al llegar al centro de acopio, hay que separar los materiales. Aunque ha habido avances, aún hay muchos vecinos que no hacen la clasificación y una buena parte de los materiales se pierden. Hay buenos y malos días, los ingresos se dividen entre todo el grupo luego de cubrir el alquiler del centro que se encuentra en la avenida Montecristo.

“Me encanta ser recolectora, me siento feliz en el camión”, afirma Giovanna con una amplia sonrisa, mientras inicia el trabajo de separación junto a otras dos recolectoras de su asociación, María Lourdes y Ana María. “Queremos seguir progresando. Que nos ayuden algunas empresas para tener más material y así poder tener nuestra microempresa”, afirma.

Yovana junto a sus compañeras de la Asociación Tiempos de Cambio, que tiene a su cargo el Punto Rojo. uno de los cuatro centros de acopio.

Su deseo es el de la gran mayoría de los recicladores y la “revolución del reciclaje” avanza con ellos. “Esta innovación social, estas redes de recicladores, deben ser mejor valoradas”, afirma el director ejecutivo de la Fundación Amigarse, Heiver Andrade. “Apostamos por una mejor capacitación y equipamiento a recolectores de base, creando cuatro centros de acopio en los cuatro puntos cardinales de la ciudad y aliándonos con varias empresas e instituciones en ese cometido. El sueño es convertir cada uno de estos centros en empresas circulares dirigidas por los mismos recolectores. El proceso está “en marcha”, debe madurar, pero el camino está trazado. El sueño de Amigarse es llegar al 2030 con un 20% de material reciclable recuperado”.

  • Las principales cadenas de valor a partir de materiales reciclables, son la del plástico y la del papel y cartón.
  • Se estima que cada recolector de base recupera 1,4 toneladas por mes.
  • Los cuatro centros que trabajan en coordinación con Amigarse, lograron recuperar 471 toneladas de materiales reciclables en 2023.

El impacto ambiental

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, en América Latina y el Caribe el manejo de los residuos sólidos consume hasta el 40% de los presupuestos municipales y apenas el 2% de las ciudades de la región cuenta con programas formales de reciclaje, lo que explica que solo se recicle el 10% de los envases y empaques post-consumo.

América Latina genera más de 200 millones de toneladas de residuos anualmente, de lo que solo se recicla el 5%. En la región, 45% de los residuos se disponen de manera inadecuada. Más de dos millones de personas ejercen el oficio del reciclaje, y aportan el 50% del material que procesa la industria. Por cada tonelada de gases de efecto invernadero que los recolectores de base emiten con su actividad, evitan la emisión de 194 toneladas de dichos gases, de acuerdo a un estudio de la Unidad de Ciencia de Datos de Latitud R.

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