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El puma rescatado en San José de Chiquitos llega a Ambue Ari y vuelve a poner en evidencia el impacto del tráfico de fauna silvestre

CONSERVACIÓN. Las primeras evaluaciones indican que el felino habría permanecido en cautiverio, una situación que no solo puso en riesgo a la población, sino que prácticamente elimina sus posibilidades de regresar a su hábitat.

El puma que el pasado 24 de junio fue encontrado refugiado en la copa de un árbol en el área urbana de San José de Chiquitos ya se encuentra en el Santuario Ambue Ari, administrado por la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), donde recibe atención veterinaria especializada y permanecerá bajo evaluación permanente.

Tras el operativo de rescate, el felino fue trasladado al Centro de Atención y Derivación (CAD) de la Gobernación de Santa Cruz, donde recibió atención primaria mientras se coordinaba su derivación al santuario. Antes del traslado, el equipo veterinario realizó una evaluación clínica integral y tomó muestras de sangre para conocer con mayor precisión su estado de salud. Estos estudios servirán como referencia para que el personal técnico de Ambue Ari continúe con el tratamiento y defina, con base en criterios técnicos y biológicos, el manejo más adecuado del ejemplar.

La directora de la Dirección de Recursos Naturales (Direna), Indiana Ascarrunz, explicó que el operativo de traslado demandó varias horas de trabajo técnico y fue ejecutado en coordinación con especialistas del Zoológico Municipal de Fauna Sudamericana, priorizando tanto la seguridad del personal como el bienestar del animal.

Durante su permanencia en el CAD, el puma fue alimentado y monitoreado de forma permanente, mostrando una evolución favorable que permitió autorizar su traslado. Ascarrunz señaló que Ambue Ari cuenta con la infraestructura y las condiciones necesarias para albergar grandes felinos, por lo que el ejemplar permanecerá bajo observación permanente y recibirá los cuidados especializados que requiere.

Las huellas del cautiverio

El puma llegó al santuario el 2 de julio e ingresó a un recinto especialmente diseñado para grandes felinos, donde el equipo de veterinarias, biólogos y cuidadores inició nuevas evaluaciones clínicas y de comportamiento para determinar su estado de salud y las posibilidades de un eventual proceso de rehabilitación.

Desde CIWY informaron que las primeras valoraciones muestran que el puma presenta signos importantes de estrés, una condición esperable después del rescate, el traslado y los acontecimientos vividos durante las últimas semanas.

Sin embargo, hay un aspecto que preocupa especialmente a los especialistas. De acuerdo con la evaluación inicial realizada por el santuario y con la información recopilada hasta el momento, existen fuertes indicios de que el ejemplar habría permanecido en cautiverio y era mantenido ilegalmente en una vivienda particular antes de aparecer en el área urbana de San José de Chiquitos.

Para CIWY, de confirmarse esta hipótesis no se trataría únicamente de un caso de tenencia ilegal de fauna silvestre. También habría puesto en riesgo a la población, ya que un gran felino terminó deambulando por una zona urbana, generando alarma entre los vecinos y obligando a desplegar un operativo de emergencia para proteger tanto al animal como a las personas.

Ascarrunz coincidió en que el comportamiento del ejemplar hace presumir que habría permanecido en cautiverio y que posiblemente escapó de una vivienda donde era mantenido de forma ilegal.

El puma está bajo cuidados especiales. Las primeras evaluaciones reflejan que estuvo como mascota.

El impacto del mascotismo

Desde la Comunidad Inti Wara Yassi recuerdan que el mascotismo no es un hecho aislado. En el caso de los grandes felinos, mantener una cría como mascota suele ser el último eslabón de una cadena de tráfico ilegal que comienza en el bosque. Para capturar a las crías, con frecuencia los traficantes matan a la madre y luego comercializan a los cachorros o los mantienen ilegalmente en domicilios particulares.

La legislación boliviana prohíbe la captura y tenencia de fauna silvestre precisamente porque representa una amenaza tanto para la conservación de las especies como para la seguridad de las personas.

En ese sentido, la directora de Direna recordó que mantener animales silvestres como mascotas constituye un delito sancionado por la legislación boliviana e instó a la población a no capturar ni mantener fauna silvestre en cautiverio y denunciar este tipo de casos ante las autoridades competentes.

Un futuro diferente al de Yaguara

Aunque el puma continuará siendo sometido a evaluaciones médicas y etológicas durante las próximas semanas para definir su manejo a largo plazo, las primeras observaciones realizadas por el equipo técnico de Ambue Ari indican que el alto grado de habituación hacia las personas hace poco probable una futura liberación.

La Comunidad Inti Wara Yassi fortaleció en los últimos años sus capacidades para la rehabilitación de fauna silvestre con fines de liberación. Ese trabajo permitió concretar recientemente la primera liberación de una jaguar rehabilitada en Bolivia, un hito para la conservación de grandes felinos en el país.

Sin embargo, este caso parece seguir un camino diferente. Un gran felino que ha perdido el temor natural hacia los seres humanos difícilmente puede ser reintroducido de manera segura en su ambiente natural. Por ello, todo apunta a que el puma permanecerá bajo cuidado permanente en Ambue Ari, donde contará con atención veterinaria especializada, enriquecimiento ambiental y un recinto diseñado para garantizar su bienestar.

El operativo movilizó a personal de la Gobernación de Santa Cruz, el zoológico y CIWY.

Prevenir sigue siendo la mejor alternativa

El caso vuelve a poner en evidencia las consecuencias del tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre, una actividad que no solo amenaza la supervivencia de las especies, sino que también pone en riesgo a las personas y condena a muchos animales a perder la posibilidad de regresar a la vida en libertad.

Actualmente, Ambue Ari alberga a más de 500 animales rescatados, la mayoría víctimas del tráfico ilegal, el mascotismo y los incendios forestales. Muchos llegan con lesiones físicas o secuelas de comportamiento que hacen imposible su liberación, por lo que requieren atención veterinaria especializada y cuidados permanentes durante el resto de su vida.

La historia de este puma no comenzó cuando apareció refugiado en la copa de un árbol en San José de Chiquitos. Comenzó mucho antes, cuando fue extraído de su ambiente natural para ser mantenido en cautiverio. El rescate permitió ponerlo a salvo y garantizar que reciba atención especializada, pero difícilmente podrá revertir las consecuencias de esa decisión.

Mientras algunos ejemplares, como la jaguar Yaguara, logran recuperar las habilidades necesarias para volver a la naturaleza gracias a años de rehabilitación, otros llegan con un grado de habituación hacia las personas que hace inviable su liberación. Ambas historias, más allá de su evolución, demuestran que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para combatir el tráfico de fauna silvestre y proteger el patrimonio natural de Bolivia.