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Alimentación saludable y sostenible: al ritmo actual, el mundo no alcanzará las metas fijadas para 2030

DESARROLLO SOSTENIBLE. Un estudio realizado en 197 países advierte que persisten grandes brechas en el acceso a dietas saludables, la reducción de la inseguridad alimentaria y las emisiones generadas por los sistemas alimentarios.

La mayoría de los países no avanza al ritmo necesario para cumplir las metas globales relacionadas con la transformación de los sistemas alimentarios hasta 2030. Las brechas abarcan aspectos vinculados con la salud, el medioambiente, la pobreza, la gobernanza y la capacidad para responder a crisis económicas y climáticas.

Así lo establece un estudio de la Iniciativa de Cuenta Regresiva para los Sistemas Alimentarios, divulgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El análisis evaluó 197 países mediante 44 indicadores agrupados en cinco áreas: dietas, nutrición y salud; medioambiente, recursos naturales y producción; medios de subsistencia, pobreza y equidad; gobernanza; y resiliencia.

La transformación de los sistemas alimentarios no se limita a producir más alimentos. También implica el acceso a dietas saludables, la reducción de la contaminación, las condiciones de quienes trabajan en el sector, la eficacia de las instituciones y la capacidad para resistir distintas crisis.

Por primera vez, el análisis no solo estudia las tendencias, sino que evalúa el desempeño de los sistemas alimentarios y mide cuánto necesitan mejorar los países para alcanzar los objetivos establecidos internacionalmente.

“Lo que distingue a este documento es que no solo indica a los países si van en la dirección correcta, sino que también les muestra cuánto les falta por recorrer, comparándolo con un punto de referencia que está realmente a su alcance”, explicó Bianca Carducci, autora principal del informe.

Según Carducci, esa distinción entre el seguimiento de las tendencias y la medición del desempeño convierte el monitoreo en una herramienta de rendición de cuentas.

Solo un indicador alcanzado por la mayoría

De los 30 indicadores que cuentan con metas globales definidas, solo uno fue alcanzado por la mayoría de los países: las suscripciones de telefonía móvil, incluidas en el estudio dentro de la dimensión de resiliencia.

Aunque no miden directamente la disponibilidad o calidad de los alimentos, las suscripciones de telefonía móvil se utilizan como un indicador indirecto de conectividad y resiliencia porque reflejan el nivel de infraestructura y acceso a información disponible para responder ante una crisis. Esa capacidad puede ayudar a los hogares a afrontar las interrupciones sin recurrir a medidas perjudiciales, como reducir su consumo de alimentos.

El informe establece como meta global 100 suscripciones por cada 100 habitantes. El promedio mundial llegó a 110,1, aunque todavía se encuentra por debajo del punto de referencia global de mejor desempeño, situado en 160,1 suscripciones por cada 100 habitantes.

Para 22 indicadores, menos de un tercio de los países alcanzará la meta o el punto de referencia global fijado para 2030 si mantiene su ritmo actual. Una de las mayores brechas corresponde a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por los sistemas alimentarios. El promedio mundial se encuentra aproximadamente un 75% alejado de la meta y no se prevé que ningún país logre alcanzarla al ritmo actual.

El estudio también identifica indicadores que se encuentran estancados o avanzan en una dirección contraria a la planteada. Entre ellos están la participación de la sociedad civil, la rendición de cuentas de los gobiernos, la venta de alimentos ultraprocesados, la extracción de agua destinada a la agricultura, el uso de plaguicidas y la evolución de las emisiones de los sistemas alimentarios.

“La rendición de cuentas para la transformación de los sistemas alimentarios requiere un progreso acelerado; sin él, los esfuerzos corren el riesgo de volverse meramente performativos en lugar de transformadores”, señaló Mario Herrero, profesor de Desarrollo y Medio Ambiente de la Universidad de Cornell.

Las brechas que debe superar América

El ritmo de cambio necesario presenta diferencias entre las regiones. En América, alcanzar las metas de 2030 requeriría superar anualmente en un 56% la actual prevalencia de la desnutrición y en un 64% el déficit existente en el acceso a una dieta saludable.

La región también necesitaría avanzar entre un 52% y un 61% anual para revertir la ausencia de vegetales y frutas en la alimentación, además de superar en un 22% las brechas relacionadas con los cambios necesarios en el uso de las tierras.

África enfrenta algunos de los mayores rezagos. Para alcanzar las metas globales, necesitaría mejoras anuales de al menos entre el 15% y el 20% en 23 indicadores, entre ellos la inseguridad alimentaria, el uso agrícola del agua, la efectividad gubernamental y el trabajo infantil.

Garantizar el acceso de toda la población africana al agua potable hasta 2030 exigiría un incremento anual de alrededor del 31,5%. Asimismo, los países de esa región se encuentran, en promedio, a un 58,7% del punto de referencia mundial para la asequibilidad de una dieta saludable.

Asia, por su parte, tendría que reducir la inseguridad alimentaria en más de un 63% anual. Los países de mayores ingresos tampoco están exentos de los retrasos: en Europa, 19 indicadores continúan fuera del alcance previsto para 2030.

La gobernanza influye

El estudio identifica la efectividad de los gobiernos, la rendición de cuentas y la participación de la sociedad civil como factores que pueden incidir en distintos componentes de los sistemas alimentarios.

Para Lawrence Haddad, director ejecutivo de la Alianza Global para una Nutrición Mejorada, estos factores no constituyen únicamente otra categoría de análisis, sino que son condiciones que permiten avanzar en los demás objetivos. Por ello, el estudio plantea priorizar los indicadores con mayores retrasos, entre ellos la asequibilidad de los alimentos, la inseguridad alimentaria, la eficacia gubernamental, las emisiones de los sistemas alimentarios, la volatilidad de los precios y el trabajo infantil.

Aunque las proyecciones para 2030 evidencian amplias brechas, el estudio también registra avances. Aproximadamente la mitad de los indicadores analizados presenta una tendencia mundial en la dirección esperada. Además, en siete de 33 indicadores, al menos un tercio de los países ya se encuentra encaminado hacia la meta prevista.

Los autores proponen complementar las metas globales con referencias regionales y por niveles de ingresos. Estos parámetros permiten comparar países con condiciones similares y establecer objetivos intermedios, sin sustituir las metas internacionales.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible fueron aprobados en 2015 con un horizonte de cumplimiento hasta 2030. Entre sus 17 objetivos se encuentran poner fin al hambre, garantizar el acceso al agua limpia y el saneamiento, reducir las desigualdades, proteger los ecosistemas terrestres y conservar y utilizar sosteniblemente los recursos marinos.

Fuente: IPS Latam / ONU Noticias