INNOVACIÓN. Sensores, inteligencia artificial, energía solar, drones y economía circular se aplican a problemas concretos del agro, las ciudades y la gestión ambiental. El siguiente desafío para los emprendimientos será ampliar sus pilotos y convertir el interés de empresas e instituciones en alianzas y clientes.
Karina Vargas Alba
Sensores que advierten cuándo un grano almacenado comienza a deteriorarse, drones que calculan cuánto alimento existe en un potrero y sistemas solares de riego forman parte de las soluciones presentadas por 14 startups bolivianas en el Demo Day de Innova Climatech 2026. Las propuestas también incluyen plataformas para anticipar fallas en bombas de agua, conectar la cadena del reciclaje e información satelital para facilitar la respuesta ante incendios forestales, además de una flota de vehículos eléctricos para la logística de última milla.
El encuentro, realizado hace poco en Santa Cruz de la Sierra, marcó el cierre del programa de preaceleración impulsado por Innova Up de CAINCO. Durante el proceso, los emprendimientos trabajaron en la validación de sus mercados, la estructuración de sus modelos de negocio y la conexión con posibles clientes, aliados e inversionistas.
A la última jornada asistieron representantes de gobiernos municipales, organizaciones dedicadas a la conservación, empresas y otros actores interesados en conocer las propuestas y abrir las puertas a una colaboracion. Las consultas y contactos generados durante el encuentro abrieron la posibilidad de realizar nuevos pilotos y probar las soluciones en municipios, comunidades, unidades productivas, edificios e industrias.
Las 14 startups reúnen a 58 integrantes, de los cuales el 45% son mujeres. De acuerdo con la clasificación del programa, siete propuestas pertenecen a la vertical Climatech, tres a Agrotech y cuatro a Economía Circular. Aunque se encuentran en diferentes etapas -algunas ya tienen clientes y ventas, mientras otras desarrollan pilotos o afinan sus plataformas-, comparten una característica: parten de problemas concretos y buscan que la tecnología pueda aplicarse de manera efectiva.
Datos y tecnología para proteger la producción agropecuaria
Una parte de las soluciones se concentra en reducir pérdidas, mejorar el uso de los recursos y facilitar decisiones basadas en información dentro del sector agropecuario.
AgroEscudo trabaja en una etapa que suele permanecer fuera de la mirada: el almacenamiento posterior a la cosecha. Su sistema instala sensores dentro de los silos para medir variables como temperatura, humedad y dióxido de carbono, y generar alertas antes de que la presencia de hongos, la fermentación u otros procesos de deterioro sean visibles.
La plataforma busca que productores y operadores conozcan el estado del grano y puedan decidir cuándo airearlo, moverlo o adoptar otras medidas de protección. En uno de sus pilotos, realizado con 184 toneladas de maíz y maní, la startup estima que evitó la pérdida de 4,6 toneladas de producto, equivalentes a más de 9.000 bolivianos.

Aristeus dirige su tecnología a la ganadería. Desarrolló Grass Gauge, una herramienta que utiliza fotografías, drones y visión computacional para calcular la biomasa disponible en los potreros. Con esa información, el ganadero puede identificar las áreas con mayor disponibilidad de alimento, organizar la rotación del ganado y detectar zonas con señales de degradación.
A diferencia de sistemas basados únicamente en imágenes satelitales, el modelo fue entrenado con datos e imágenes recogidos en campos bolivianos. El equipo realizó pruebas en propiedades de Santa Cruz y busca ampliar la plataforma hacia otras tareas, como la estimación del peso del ganado mediante imágenes.
Aviadoras del Futuro también utiliza drones, pero con una aplicación distinta. Su servicio combina diagnóstico, monitoreo multiespectral, control fitosanitario y seguimiento de resultados para pequeños y medianos productores de los valles bolivianos.
La propuesta no se limita a fumigar cultivos. Primero identifica las plagas y enfermedades presentes, elabora un calendario fitosanitario adaptado a cada producción y promueve el uso combinado de agroquímicos y bioinsumos. Además, busca formar una red de mujeres rurales capaces de pilotar drones y prestar estos servicios en sus propias comunidades. La iniciativa ya trabajó con 120 productores de 11 comunidades de Potosí y Chuquisaca.

SenGarden convierte los datos recogidos por sensores en alertas y recomendaciones para productores. La plataforma admite distintos tipos de dispositivos y variables, ofrece información histórica y en tiempo real, y trabaja en modelos de inteligencia artificial capaces de anticipar riesgos y recomendar qué hacer, cuándo y dónde. La startup realizó pilotos con instituciones y emprendimientos, y actualmente entrena un modelo con información específica de Orkidea Andina.
Smart Electric combina energía solar, bombeo y riego para responder a tres dificultades del campo: el acceso irregular al agua, la dependencia de combustibles y el desperdicio provocado por sistemas tradicionales.
Sus soluciones pueden instalarse de forma fija o móvil. Esta última modalidad permite trasladar un equipo de bombeo solar entre diferentes áreas o compartirlo entre varios productores. La empresa también incorpora sensores para automatizar las operaciones, proteger las bombas y utilizar el agua con mayor precisión. Ya ha desarrollado 24 proyectos con trece clientes y ventas por más de 280 mil bolivianos. Entre sus experiencias se encuentra un sistema instalado en la comunidad de Galpones, que permitió abastecer de agua a ocho familias y una escuela.
Aprovechando lo que hoy se desecha
Bio Carbon Extasis aprovecha residuos orgánicos procedentes de mercados, podas urbanas y actividades agroindustriales para producir biochar. Este material puede incorporarse al suelo para mejorar su estructura, retener agua y nutrientes y disminuir las necesidades de riego, una característica especialmente relevante frente a periodos de sequía.
La startup también produce briquetas ecológicas y plantea una alternativa para tratar residuos que de otra manera serían desechados. Sus primeras aplicaciones se desarrollan en zonas agrícolas de Sacaba y Colomi, en Cochabamba.
Musatropia encontró materia prima en una parte de la planta de plátano que normalmente se deja descomponer: el pseudotallo, la parte que sostiene la planta de plátano. Mediante un proceso de extracción, lavado, desgomado y secado, lo transforma en fibra natural para artesanos, diseñadores y fabricantes de biomateriales.
La propuesta busca generar un ingreso adicional para las familias productoras del trópico de Cochabamba y, al mismo tiempo, reactivar el trabajo artesanal. Musatropia trabaja con diez familias productoras, cinco casas de artesanas y ocho diseñadores de moda. También instaló una planta de procesamiento y concretó sus primeras ventas.
Agua, energía, residuos y gestión de riesgos en las ciudades
Otro grupo de startups aplica la tecnología a edificios, industrias, condominios, servicios de logística, reciclaje y respuesta ante incendios.
AURA transforma información técnica sobre focos de calor e incendios forestales en alertas sencillas para comunidades, productores y bomberos. La plataforma combina datos satelitales con agentes de inteligencia artificial y busca reducir la barrera que supone interpretar indicadores especializados.
Cuando un foco de calor es confirmado como incendio, la herramienta puede alertar a los usuarios ubicados en un radio de diez kilómetros. Los bomberos, por su parte, pueden informar que se dirigen al lugar y actualizar el estado de la emergencia. AURA mantiene además un seguimiento durante las 72 horas posteriores a la extinción para advertir posibles reactivaciones.
La startup prevé realizar talleres con la organización Bosque de Vida en Puquio, una comunidad de la Chiquitania, y plantea adaptar gratuitamente la plataforma para comunidades que no tienen capacidad de contratar el servicio.

Yakuá Metrics instala sensores en bombas, motores, válvulas, tanques y tableros eléctricos para detectar anomalías y anticipar fallas. Su objetivo es que edificios e industrias puedan intervenir antes de que una avería interrumpa las operaciones o provoque pérdidas de agua, energía y dinero.
La plataforma convierte la infraestructura física en un mapa digital y utiliza aprendizaje automático para analizar cómo trabajan sus componentes en conjunto. La startup asegura que sus sistemas ya permiten ahorrar más de un millón de litros de agua al año. También desarrolla un modelo para predecir con hasta dos semanas de anticipación posibles fallas en bombas y motores.
CYTY centraliza la administración de condominios en una sola plataforma. Su sistema reúne tareas contables, comunicación con residentes y seguimiento operativo, e incorpora un asistente de inteligencia artificial que responde consultas por WhatsApp.
La propuesta suma sensores para medir el nivel de agua en los tanques, medidores inteligentes para detectar fugas y sistemas fotovoltaicos destinados a reducir el consumo de electricidad. Para facilitar la instalación de paneles solares, CYTY trabaja con un esquema de leasing verde, en el que las cuotas se cubren con parte del ahorro energético.
La plataforma gestiona más de 3.000 departamentos distribuidos en más de 50 condominios de Bolivia y también opera en Paraguay.
Green Way Bolivia busca conectar una cadena de reciclaje que actualmente funciona de manera fragmentada. Su plataforma vincula a personas, empresas, recolectores de base, centros de acopio y procesadoras, y registra el recorrido de los materiales mediante geolocalización y evidencia digital.
La herramienta permite a las empresas conocer cuánto material recuperan y generar información para sus reportes ambientales. Las personas pueden acumular puntos por registrar y entregar residuos, y luego canjearlos por productos, servicios o incentivos educativos.
Green Way reportó 216 usuarios, 69 entregas confirmadas, 38 recolectores activos y dos empresas dentro de su fase piloto. También trabaja con 22 unidades educativas de los distritos 7 y 8 de Santa Cruz de la Sierra.

Peregrino Soluciones Ambientales transforma plásticos de bajo valor y aceites usados en nuevos productos. Entre ellos se encuentran ladrillos ecológicos y herramientas de limpieza, como escobas, fabricadas mediante procesos de reaprovechamiento.
Su modelo está pensado para municipios y plantea instalar sistemas locales de transformación de residuos con maquinaria, capacitación y asistencia técnica. La inversión puede articular recursos municipales, apoyo de organizaciones y participación ciudadana.
Innovación Sostenible trabaja en electromovilidad y logística de última milla. Después de desarrollar vehículos solares, bicicletas y servicios de entrega, la empresa encontró una aplicación comercial en una flota eléctrica destinada principalmente a clientes empresariales.
La compañía opera 17 vehículos y proyecta cerrar el año con 28. En menos de tres años, su flota recorrió alrededor de 650.000 kilómetros. Más de 25 personas trabajan en el servicio; el 60% son mujeres y, dentro de ese grupo, ocho de cada diez son madres solteras.
La startup presta servicios a empresas y plataformas de movilidad, principalmente en Cochabamba, y busca demostrar que los vehículos eléctricos pueden ser económicamente viables cuando mantienen una operación intensiva y programada.
Coffee Coders desarrolló Influmetics, una herramienta dirigida a marcas y agencias que necesitan seleccionar creadores de contenido para sus campañas. La plataforma analiza perfiles y entrega un ranking personalizado basado en afinidad, constancia, interacción, reputación y posibles riesgos. Incorpora información del mercado boliviano y busca responder a las posibilidades de pequeñas y medianas empresas que no encuentran una alternativa adecuada en plataformas internacionales.
Diferentes etapas, un mismo desafío
Para Zulema Torres Cervantes, mentora líder de Innova Up Cainco, uno de los aspectos más destacados de esta generación es la diversidad y solidez de las soluciones.
“Las 14 startups no llegaron con ideas en papel, sino con productos ya probados en el mercado: desde sistemas de gestión hídrica y monitoreo de suelos en Agtech hasta soluciones de economía circular y tecnologías para la conservación de la biodiversidad”, señaló.
Torres destacó que cada propuesta atiende “un problema climático real y medible” y que las conversaciones ya no giran en torno a demostrar la existencia de esos problemas, sino a encontrar la manera de ampliar el alcance de las respuestas.
Precisó que en el grupo conviven emprendimientos que ya validan sus modelos en mercados como Paraguay, otros que consolidan su presencia nacional con clientes recurrentes y algunos que comienzan a generar sus primeras señales de tracción. Para la mentora, estas diferencias no constituyen una debilidad, sino que permiten acompañar a cada equipo desde su etapa real, en lugar de aplicar una fórmula única.
“La tendencia hacia el cierre de esta generación es que este salto de madurez se traduzca en resultados concretos: más startups formalizadas, más alianzas estratégicas activas y, sobre todo, startups con una narrativa de inversión lo suficientemente sólida como para conectar con fondos internacionales”, explicó.

El desafío de convertir a las empresas en compradoras
Beatriz Piñeiro, quien también acompañó a los equipos como mentora, observó una evolución cualitativa durante el proceso: las iniciativas ingresan con ideas, conocimientos y entusiasmo, pero necesitan convertir esa motivación en modelos capaces de sostenerse como negocios.
“Eso es lo más valioso que veo en ellos: la madurez con la que cierran una etapa y van a enfrentar un mercado más grande del que ya han tenido en sus pilotos”, afirmó.
Piñeiro destacó que, cada vez más, los emprendedores están prestando mayor atención a la investigación del mercado y no solamente al desarrollo de sus productos. Esto les permite identificar quién necesita realmente cada tecnología, quién podría adquirirla y qué actores deben conectarse para que la solución pueda aplicarse.
“Antes se hablaba mucho de la investigación del producto, pero no de la investigación de quien puede comprar o adquirir el servicio o la tecnología. Ahora se ve cómo esos mapas de actores se juntan”, explicó.
Para la mentora, las startups muestran creatividad y talento, pero todavía necesitan oportunidades para realizar pilotos de mayor escala y suficientemente representativos. Aunque las empresas participan cada vez más en el ecosistema de innovación, el paso pendiente es que dejen de ser solamente aliadas u observadoras y se conviertan también en compradoras de las soluciones.
Los encuentros con representantes municipales, organizaciones de conservación y empresas realizados durante el Demo Day apuntan precisamente a construir esos puentes. Para las startups, el desafío siguiente será convertir los contactos y el interés inicial en pilotos, contratos y alianzas que permitan probar sus soluciones a una escala mayor.
El cambio climático necesita respuestas que, además de resolver problemas ambientales y sociales, puedan sostenerse en el mercado. El paso decisivo para estas nuevas startups será demostrar que sus tecnologías pueden salir de los espacios de formación, responder a las condiciones reales de sus usuarios y crecer sin perder el propósito con el que fueron creadas.
