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La Paraba Frente Roja alza vuelo: 62 nidos activos son monitoreados gracias a una alianza que fortalece su conservación

BIODIVERSIDAD. La Asociación Civil Armonía desarrolla acciones de monitoreo, educación ambiental, reforestación y generación de oportunidades para las comunidades con el apoyo de Laboratorios Bagó de Bolivia, que este año destinó 205.285 bolivianos a la protección de esta especie endémica y en peligro de extinción.

El monitoreo de 62 nidos naturales activos, junto con acciones de educación ambiental, reforestación y generación de oportunidades para las comunidades, fortalece la conservación de la Paraba Frente Roja, una especie endémica de Bolivia y en peligro de extinción. Este trabajo es desarrollado por la Asociación Civil Armonía con el apoyo de Laboratorios Bagó de Bolivia, que este año destinó 205.285 bolivianos a la iniciativa.

Los resultados de esta alianza fueron presentados en el marco de Expofarma 2026, donde Laboratorios Bagó realizó la entrega pública de los recursos a Armonía para dar continuidad a las acciones de conservación de la especie y de los ecosistemas que habita.

La iniciativa forma parte de la alianza institucional establecida mediante un Convenio Marco de Cooperación Interinstitucional y un convenio específico. Como parte de este acuerdo, Laboratorios Bagó destina el 5% de las ventas de Refrianex Tos a las acciones ejecutadas por Armonía.

El aporte registra un crecimiento sostenido durante los últimos tres años. En 2024 alcanzó los Bs 149.729; en 2025 ascendió a Bs 161.361; y en 2026 llegó a Bs 205.285, monto acumulado hasta junio y anunciado oficialmente durante el evento.

En este mismo periodo, el monitoreo alcanzó 62 nidos naturales activos: 24 en la Reserva Natural Comunitaria Paraba Frente Roja, 23 en el Parque Nacional Torotoro y 15 en el Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) El Palmar.

Resultados que se traducen en acciones de conservación

Durante las gestiones 2024 y 2025, el trabajo conjunto permitió realizar el monitoreo anual de 52 nidos naturales activos distribuidos entre la Reserva Natural Comunitaria Paraba Frente Roja, el Parque Nacional Torotoro y el ANMI El Palmar. La cifra aumentó posteriormente hasta los 62 nidos monitoreados.

A esta labor se sumaron actividades de educación ambiental dirigidas a más de 1.000 niñas y niños, con materiales desarrollados en español y quechua, además de trabajos de reforestación con especies nativas en el Parque Nacional Torotoro.

La alianza también permitió fortalecer las capacidades locales para prevenir incendios forestales y promover el aviturismo comunitario como una alternativa que vincula la protección de la biodiversidad con la generación de ingresos.

El trabajo incorporó, además, iniciativas destinadas a crear oportunidades económicas para las familias de las comunidades relacionadas con la conservación. En este periodo se instalaron 15 nuevas colmenas y se capacitó a familias de la Reserva Natural Comunitaria Paraba Frente Roja.

Como resultado, se obtuvo la primera cosecha comunitaria de miel. Para apoyar su comercialización, Laboratorios Bagó adquirió 1.500 frascos destinados a su distribución nacional.

Una alianza para generar un impacto sostenible

“Para Laboratorios Bagó, apoyar la conservación de la Paraba Frente Roja significa transformar nuestro compromiso en acciones concretas y resultados que puedan permanecer en el tiempo», afirmó María Reneé Centellas, gerente general de Laboratorios Bagó de Bolivia.

«Nos llena de satisfacción ver cómo esta alianza no solo contribuye a la protección de una especie emblemática de Bolivia, sino que también genera oportunidades para las comunidades que forman parte de este esfuerzo”, agregó.

Indicó que los resultados alcanzados motivan a la empresa a continuar sumando esfuerzos y fortaleciendo su compromiso con la biodiversidad boliviana.

Por su parte, Romeo Rojas, coordinador del Programa de Conservación de la Paraba Frente Roja de la Asociación Civil Armonía, destacó que proteger a esta especie también implica cuidar los ecosistemas que habita y trabajar con las comunidades que forman parte de ellos.

“El acompañamiento de aliados como Laboratorios Bagó nos permite avanzar en esta tarea y convertir los recursos destinados a la conservación en acciones concretas y sostenibles en territorio”, señaló.

La experiencia muestra cómo las alianzas entre el sector privado, las organizaciones especializadas y las comunidades pueden movilizar recursos y capacidades para proteger especies amenazadas, conservar sus ecosistemas y generar alternativas económicas vinculadas al cuidado de la biodiversidad.