MEMORIA. Bonifacio Barrientos Iyambae fue uno de los capitanes grandes más emblemáticos del pueblo guaraní. Su liderazgo dejó enseñanzas sobre la defensa del territorio, la unidad, la organización comunitaria y la autonomía indígena.
Lo llamaron Sombra Grande por la protección y el cobijo que brindó a su pueblo. Bonifacio Arïgüi Barrientos Iyambae (1894-1985) comprendió que la continuidad del pueblo guaraní estaba profundamente vinculada con la defensa de sus tierras, sus formas de organización y su capacidad de decidir sobre su propio destino.
Este 3 de octubre, el Isoso conmemora 41 años de la partida de quien fue uno de los Mburuvicha Guasu -capitán grande- más emblemáticos de la historia guaraní. Su liderazgo trascendió generaciones y dejó profundas enseñanzas sobre la defensa del territorio, la unidad y la organización comunitaria.
Por ello, esta noche, autoridades, familias y representantes del pueblo guaraní se reunirán en la comunidad de La Brecha, Isoso, donde descansan sus restos y se conservan sus recuerdos, para rendirle homenaje a 41 años de su partida. La conmemoración, que se realizará a partir de las 19.00, busca reafirmar la identidad cultural, recuperar la memoria colectiva y reflexionar sobre el futuro del territorio que defendieron los ancestros.
En la comunidad de La Brecha, Isoso, donde descansan sus restos y se conservan sus recuerdos, su memoria reúne cada año a autoridades y familias. La conmemoración va más allá del homenaje: es una oportunidad para reafirmar la identidad cultural, recuperar la memoria colectiva y reflexionar sobre el futuro del territorio que defendieron los ancestros.
Un liderazgo que dio cobijo a su pueblo
La participación de Sombra Grande en las gestiones territoriales permitió alcanzar, en 1947, los primeros títulos agrarios del Isoso, un importante antecedente en la historia de los derechos territoriales indígenas de las tierras bajas bolivianas.
Su compromiso organizativo también estuvo presente en el proceso de fundación de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB), en 1982.
Su legado representa una historia de perseverancia, dignidad y compromiso colectivo que continúa siendo una referencia para las nuevas generaciones. Su ejemplo sigue inspirando a mantener viva la identidad guaraní, fortalecer la organización comunitaria y proteger el territorio.
A 41 años de su fallecimiento, su memoria permanece en la historia, en la palabra de los mayores y en el caminar de quienes continúan construyendo el futuro del Isoso.

Un legado que continúa a través de las generaciones
La historia de Sombra Grande no terminó con su partida. Su legado encontró continuidad en sus hijos Bonifacio Barrientos Cuéllar, conocido como “Bonichico” y ya fallecido, y Felicia Barrientos Cuéllar, quienes forman parte de esta memoria histórica y de una herencia vinculada con la identidad y el territorio del Isoso.
Los descendientes de Sombra Grande han sido y continúan siendo un pilar en la creación y defensa del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-Iya del Gran Chaco, así como en el fortalecimiento del liderazgo de la mujer guaraní en Bolivia.
Por ello, recordar sus nombres también significa reconocer que los procesos de organización, defensa territorial y fortalecimiento cultural de los pueblos indígenas se construyen a lo largo de generaciones, mediante la transmisión de conocimientos, responsabilidades y valores colectivos.
Esta continuidad representa un puente entre la memoria de los mayores y los desafíos actuales del pueblo guaraní. También reafirma la importancia de preservar su historia y fortalecer el protagonismo de las nuevas generaciones en las decisiones sobre su territorio.

Honrar su memoria es continuar su legado
Recordar a Sombra Grande también invita a mirar hacia adelante. Su ejemplo inspira a continuar construyendo mecanismos que permitan fortalecer la autonomía guaraní, proteger el territorio ancestral y asegurar que las nuevas generaciones mantengan viva su relación con la naturaleza, su lengua, sus conocimientos y sus tradiciones.
La conmemoración plantea la importancia de impulsar acciones concretas desde las propias comunidades: recuperar y transmitir la memoria de los mayores, fortalecer la organización y la gestión territorial indígena, promover la participación de los jóvenes y construir iniciativas de conservación que respeten la identidad cultural, los conocimientos ancestrales y las decisiones colectivas del pueblo guaraní.
Porque un territorio no es solamente una extensión de tierra: es memoria, cultura, espiritualidad, naturaleza y el espacio donde un pueblo construye su presente y proyecta su futuro.
Desde el Isoso, la historia de Sombra Grande continúa recordando que el mayor homenaje a quienes abrieron caminos es mantener vivas sus enseñanzas y fortalecer las capacidades de las comunidades para proteger aquello que da sentido a su existencia. Su sombra protectora sigue inspirando la unidad, la conservación del territorio y la autonomía indígena.

