BIODIVERSIDAD. En su horizonte hacia 2030, los fondos ambientales se proponen fortalecer alianzas y conectar los compromisos globales con el trabajo en los territorios. En Bolivia, hay ejemplos concretos de cómo se puede avanzar cuando distintas organizaciones articulan esfuerzos.
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¿Cómo lograr que el financiamiento climático se convierta en conservación que perdure? Para Bolivia, responder esa pregunta implica crear condiciones para atraer recursos, preparar proyectos, sostener las iniciativas en el tiempo y fortalecer la gobernanza. También requiere un marco normativo claro y la participación de los pueblos indígenas y las comunidades en las decisiones sobre sus territorios.
Ese es el desafío que asumió el Gobierno ante los asistentes al XXVIII Congreso de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC 2026), tras tres jornadas de diálogo sobre el funcionamiento de los fondos ambientales y las oportunidades de financiamiento para conservar la biodiversidad en América Latina, especialmente en Bolivia. El encuentro se realizó del 6 al 8 de octubre en Santa Cruz.
La primera tarea es preparar proyectos capaces de atraer financiamiento. Para acceder a recursos, las iniciativas requieren objetivos claros y condiciones técnicas y financieras que permitan llevarlas adelante. Sin esa etapa, las oportunidades disponibles pueden no traducirse en acciones concretas de conservación.
La segunda es asegurar continuidad. La protección de los ecosistemas demanda compromisos de largo plazo, recursos para sostener la gestión y mecanismos que permitan mantener los resultados más allá de un proyecto puntual. Establecer el mecanismo de Proyecto de Financiamiento Permanente (PFP), pensado para asegurar recursos duraderos para áreas protegidas y otras prioridades de conservación, fue uno de los pedidos reiterados al Gobierno de Bolivia, que aseveró que esta medida está en curso.
La tercera tarea es fortalecer la gobernanza: definir quiénes participan, cómo se toman las decisiones y cómo se distribuyen los beneficios y las responsabilidades. En Bolivia, esto supone que los pueblos indígenas y las comunidades locales tengan una participación efectiva en las decisiones que involucran sus territorios, además de capacidades y condiciones para acceder a oportunidades de financiamiento.

RedLAC busca su consolidación
Durante el encuentro también se planteó la necesidad de consolidar una visión colectiva hacia 2030. Renée González, presidenta de RedLAC, recordó que esa meta requiere la contribución de los distintos fondos y actores de la región. Sergio Eguino, director ejecutivo de FUNDESNAP, llamó a ampliar el trabajo hacia otras áreas, mejorar la efectividad del manejo y hacer sostenibles las áreas de conservación.
La visión colectiva de RedLAC hacia 2030 es convertirse en una plataforma líder para movilizar financiamiento hacia la naturaleza. Al presentar ese horizonte, Renée González Montagut, presidenta de RedLAC y directora ejecutiva del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, explicó que la red busca fortalecer a las instituciones que trabajan en los territorios, promover el intercambio y la innovación, y ayudar a transformar los recursos financieros en resultados de conservación. También señaló que los compromisos internacionales sobre biodiversidad, cambio climático y desertificación deben traducirse en estrategias y avances concretos en cada país.
Para ello, es necesario avanzar en ampliar las conexiones con financiadores y otras redes, compartir capacidades entre fondos grandes y pequeños, y vincular las ventanillas internacionales con el trabajo de organizaciones y comunidades en los territorios. También plantearon mejorar la medición de impacto, distinguiendo los resultados en los ecosistemas del desempeño de las propias instituciones. La premisa es que sin financiamiento y articulación, las metas globales corren el riesgo de quedarse en el papel.
En la clausura, Roberto Vides, director ejecutivo de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC), destacó la fortaleza de RedLAC cuando sus integrantes actúan en conjunto y con un propósito común. Comparó la red con las bandadas mixtas de aves, en las que cada especie cumple una función distinta, pero todas contribuyen a un objetivo compartido. La imagen resume el valor de la cooperación regional: sumar capacidades para responder a desafíos que ningún fondo podría abordar por sí solo.

La presencia de Yaguara
Esa articulación es necesaria porque conservar exige continuidad, recursos y trabajo en los territorios. También implica procesos complejos y la colaboración de distintas organizaciones. La historia de Yaguara, una jaguar rescatada tras los incendios de 2024, estuvo presente en el cierre de RedLAC 2026. Tras casi dos años de rehabilitación, se convirtió en el primer animal de su especie en ser liberado y hoy está en el Parque Nacional Noel Kempff Mercado con un collar satelital. Su recuperación y retorno a su hábitat fueron posibles gracias a un esfuerzo compartido entre diversas organizaciones y financiadores.
También hay avances en la protección de áreas. Conserva Aves contribuyó a que en Bolivia se declararan más de 700.000 hectáreas de áreas protegidas subnacionales. Con procesos pendientes, la superficie podría acercarse al millón de hectáreas. En la iniciativa participaron 20 gobiernos locales, incluido el Territorio Indígena Multiétnico (TIM).
Yaguara y Conserva Aves muestran que, pese a las dificultades, la conservación puede avanzar cuando se sostienen los esfuerzos y distintos actores trabajan de manera articulada. Ese es el camino que el país deberá continuar y los avances que tendrá que mostrar en Colombia, sede del Congreso RedLAC 2027.
Si el proceso avanza como ha comprometido el Gobierno, Bolivia probablemente llegará a esa cita con un marco normativo para el financiamiento climático. El desafío será demostrar que ese marco permite atraer recursos y orientarlos a la conservación, bajo reglas de gestión que aseguren transparencia y trazabilidad, fortalezcan la gobernanza en los territorios y garanticen la participación efectiva de las comunidades.

Fotos: RedLAC
