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Bolivia inicia la adopción de una norma de calidad que refuerza ética, gestión de riesgos y sostenibilidad

EMPRESAS. La actualización de la ISO 9001 plantea nuevos desafíos para las organizaciones: fortalecer el liderazgo, anticipar los cambios del entorno y mejorar sus procesos. A nivel internacional, las normas avanzan a la incorporación y seguimiento de los ODS dentro de las empresas.

Karina Vargas Alba | Portal Verde

La norma de gestión de calidad se actualizó y las empresas bolivianas deben comenzar a incorporarla a través de una mayor responsabilidad de sus directivos e iniciando la revisión de cómo responden a los cambios tecnológicos, los riesgos ambientales y las expectativas de sus clientes. Se trata de la NB/ISO 9001:2026, presentada recientemente por el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (IBNORCA), y cuya adopción requiere conocer los nuevos requisitos, evaluar los procesos existentes y planificar los ajustes de cada organización.

La sexta edición de la norma internacional fue publicada el 16 de septiembre. Su actualización pone énfasis en el liderazgo y la cultura de la calidad, precisa el tratamiento de riesgos y oportunidades y facilita su integración con otros sistemas de gestión. En Bolivia, el Instituto Boliviano de Normas y Calidad (IBNORCA) la presentó el pasado 8 de octubre.

Para Cynthia Zárate, directora de Evaluación de la Conformidad de IBNORCA, el valor de esta herramienta está en su aplicación cotidiana: en cómo se planifica, se toman decisiones, se controlan las operaciones y se responde cuando algo falla.

“Estas normas de sistemas de gestión, más allá de solo un documento, son herramientas que ayudan a la gestión de la organización”, explicó en entrevista con Portal Verde.

Qué significa certificar la calidad

La NB/ISO 9001:2026 establece requisitos para gestionar los procesos que permiten entregar productos y servicios conforme a lo ofrecido al cliente, esa es la calidad. Su aplicación involucra las áreas administrativas, operativas y estratégicas, así como la planificación, las competencias del personal y la evaluación de resultados.

Zárate lo explicó con un ejemplo: si una empresa ofrece un servicio en tres horas y con determinadas características, debe organizarse para cumplir esas condiciones. La calidad se relaciona con esa capacidad de responder a los compromisos asumidos y a los requisitos aplicables, incluidos los legales.

“La calidad no va con el precio, la calidad va con qué me están ofreciendo”, señaló.

La certificación evalúa el sistema con el que la organización gestiona esos compromisos. Sin embargo, tenerla no elimina la posibilidad de cometer errores: exige trabajar para prevenirlos y contar con capacidad para atenderlos, corregirlos y aprender de ellos. Ese es el sentido de la mejora continua, precisó Zárate, pues «una empresa debe poder identificar qué ocurrió, tomar medidas y revisar sus procesos para reducir la posibilidad de que el problema se repita».

Durante la presentación de la actualización de la ISO 9001, varias empresas contaron su experiencia en la adopción de la norma.

Liderazgo y decisiones demostrables

La actualización de la norma enfatiza en la responsabilidad de la alta dirección en la promoción de una cultura organizacional basada en la ética, la transparencia y la mejora de las operaciones. También conecta la gestión de la calidad con los desafíos ambientales y tecnológicos del entorno empresarial.

En este marco, evaluar la gobernanza supone revisar cómo se toman las decisiones, qué recursos se asignan, cómo se identifican los riesgos y qué seguimiento reciben las acciones. Zárate explicó que las evidencias pueden variar entre organizaciones. Algunas trabajan con herramientas digitales; otras, con registros documentales. Lo importante es demostrar cómo cumplen los requisitos y cómo utilizan la información para mejorar.

La evaluación debe considerar, además, que dos empresas del mismo rubro pueden tener realidades distintas: personal, capacidades, cultura organizacional y exposición a riesgos diferentes. Comparten un marco de requisitos, pero su aplicación debe responder a esas condiciones.

El medio ambiente y la continuidad del negocio

Hoy la sostenibilidad aparece como una dimensión que las empresas necesitan comprender desde su propia operación. Zárate advierte que algunas organizaciones consideran que el medio ambiente les resulta ajeno porque no identifican una actividad contaminante en su negocio.

Sin embargo, también deben preguntarse cómo los cambios del entorno pueden afectar su capacidad de producir, prestar servicios o llegar a sus clientes. Una inundación puede interrumpir el suministro de un proveedor, impedir el transporte de mercadería o afectar una zona de comercialización. Identificar esas dependencias permite anticipar respuestas y reducir la vulnerabilidad de la empresa.

La misma lógica se extiende a los cambios tecnológicos. El trabajo remoto, la digitalización y el crecimiento de la inteligencia artificial modifican la forma de organizar las actividades y plantean nuevas necesidades de conocimiento y control, señaló la especialista.

La actualización de la gestión de la calidad se inserta en ese contexto. Su relación con la sostenibilidad exige mirar los riesgos y las decisiones que influyen en la continuidad del negocio, junto con las oportunidades para mejorar su desempeño.

Cómo avanza la actualización en Bolivia

El proceso parte de situaciones diferentes. Hay organizaciones que ya cuentan con una certificación; otras aplican sistemas de gestión y buscan certificarse; y un tercer grupo todavía evalúa si incorporará estas herramientas.

Para las empresas certificadas, el primer trabajo consiste en conocer los cambios y revisar su sistema actual para identificar los ajustes necesarios. Zárate explicó que IBNORCA mantiene atención individualizada para explicar el proceso y coordinar su planificación.

Aquellas empresas certificadas con la edición 2015, tendrán que hacer la transición dentro del plazo de vigencia de su actual certificado y consultar las condiciones a IBNORCA. En las organizaciones que comienzan el proceso, la adopción requiere comprender los requisitos, definir responsabilidades, capacitar a las personas y aplicar controles que permitan evaluar los resultados. Obtener el certificado supone, además, someter el sistema a una evaluación de conformidad.

Actualmente el instituto está difundiendo la norma y capacitando a los interesados y puede ser adoptada por empresas de diversos tamaños y sectores. Sin embargo, en Bolivia las micro y pequeñas empresas enfrentan una dificultad concreta: destinar tiempo y recursos a mejorar su gestión mientras atienden las necesidades diarias del negocio.

Zárate reconoció esa limitación, pero manifestó que también pueden aplicar la herramienta. El desafío es utilizarla para ordenar el trabajo, definir responsabilidades y tomar decisiones con información. Entre las empresas que han enfrentado con éxito el proceso, se lograron mejoras en la planificación, formación del personal, incorporación de tecnología y acceso a nuevas oportunidades comerciales. En estos casos, el compromiso de la gerencia es fundamental.

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Ibnorca está desarrollando el proceso de información y capacitación, el cual está abierto a empresas de todos los tamaños.

Lo que viene: integrar la sostenibilidad y medir resultados

En el corto plazo, la tarea de las organizaciones será revisar sus sistemas, formar a sus equipos y preparar la adopción de la edición 2026. Ese trabajo se encamina a un objetivo mayor: integrar la sostenibilidad en las decisiones y demostrar los resultados.

Hacia ella está avanzando la normativa internacional. A fines de septiembre, la ISO y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo presentaron la ISO/UNDP 53001, que establece los requisitos para gestionar la contribución de las organizaciones a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para Zárate, las organizaciones necesitan avanzar de acuerdo con sus capacidades, pero con una comprensión cada vez más amplia de su entorno. La calidad, la responsabilidad social, el ambiente y la gobernanza forman parte de las condiciones que influyen en su permanencia en el mercado.

El reto para las empresas bolivianas será traducir esos marcos en decisiones cotidianas: cumplir lo que ofrecen, anticipar dificultades y utilizar los resultados para mejorar.

Puede acceder a la nueva norma en este enlace.