BIOECONOMÍA. El proyecto ejecutado por Conservación Amazónica–ACEAA recibió el reconocimiento de BID Lab. Su respuesta ante la salida del fruto hacia Brasil permitió abrir mercados orgánicos, elevar en un 35% el precio de la pulpa y fortalecer una cadena que genera ingresos para cientos de familias amazónicas.
Pando Verde fue el ganador de la categoría BID Lab de Superhéroes del Desarrollo 2026, el reconocimiento que entrega el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a proyectos que enfrentaron dificultades durante su ejecución y lograron convertirlas en soluciones con posibilidades de ser replicadas en otros países.
La iniciativa boliviana, ejecutada por Conservación Amazónica–ACEAA, llegó a la final realizada este martes 6 de octubre, con una experiencia que demuestra que conservar el bosque amazónico también puede generar oportunidades económicas. Durante la ceremonia realizada en Washington, el proyecto mostró cómo respondió a una amenaza que puso en riesgo la cadena productiva del asaí: la salida irregular del fruto hacia Brasil, impulsada por la diferencia cambiaria y los mayores precios ofrecidos al otro lado de la frontera.
Liliana Lorini, directora del Programa de Empoderamiento Local de Conservación Amazónica–ACEAA, presentó la experiencia ante representantes del Grupo BID. Explicó que, en 2025, la crisis económica y la devaluación de la moneda boliviana permitieron que compradores brasileños ofrecieran hasta tres veces más por el fruto. Esa presión redujo la disponibilidad de materia prima para las plantas procesadoras locales y amenazó una cadena productiva que llevaba más de una década en construcción.
La respuesta fue reunir a recolectores, procesadores, responsables de áreas protegidas, gobiernos y aliados técnicos para definir una nueva estrategia. El proyecto impulsó acuerdos de suministro, trabajó en la reducción de los costos de procesamiento y promovió la certificación orgánica de la pulpa para ingresar a mercados dispuestos a pagar más por un producto asociado con la conservación del bosque.
La certificación orgánica de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi fue una pieza clave para construir una cadena de suministro que conecta el origen del fruto con los compradores. Según los resultados expuestos durante la premiación, la estrategia permitió elevar en un 35% el precio de la pulpa, con beneficios que también llegaron a los recolectores.
“Comprendimos que la resiliencia no solo está en el bosque, sino en quienes viven en él y trabajan para conservarlo”, señaló Lorini durante la presentación. Agregó que la experiencia demostró que la articulación entre distintos actores puede transformar una dificultad de mercado en una solución que fortalezca la economía local.

Del crecimiento productivo al mercado orgánico
El asaí es una de las cadenas que más creció con el desarrollo de Pando Verde. De acuerdo con los datos difundidos por el BID, la producción pasó de 10,5 toneladas en 2022 a más de 300 toneladas acumuladas entre 2024 y 2026. Este avance generó ingresos para cientos de familias y estuvo acompañado por el fortalecimiento de las capacidades de más de 1.100 productores y recolectores.
La iniciativa trabaja con 31 comunidades y seis asociaciones productivas en el manejo sostenible de alrededor de 244.000 hectáreas de bosque. Además del asaí, promueve el aprovechamiento de castaña, majo y palma real, frutos que pueden ser recolectados sin desmontar y que contribuyen a diversificar los ingresos de las familias.
La experiencia presentada en Washington puso el foco en un aspecto que va más allá del aumento de la producción: la necesidad de construir cadenas capaces de responder a cambios económicos y comerciales sin perder el vínculo con la conservación.
“Hoy el asaí silvestre genera oportunidades económicas para cientos de familias. Pando nos demuestra que no es necesario elegir entre desarrollo y conservación, que los bosques pueden traer prosperidad tan solo por permanecer en pie”, afirmó Lorini.
Bolivia gana por segundo año consecutivo
Pando Verde compartió la final con otros cinco proyectos de Paraguay, Belice, Costa Rica, El Salvador y Colombia. Los equipos presentaron experiencias relacionadas con inclusión digital, educación, conectividad rural, energía e infraestructura.
Los otros dos reconocimientos fueron otorgados a la ampliación y mejora de la terminal de transbordadores de Paquera, en Costa Rica, en la categoría BID, y al proyecto que llevó por primera vez conectividad 4G a 1.405 comunidades rurales de Colombia, en la categoría BID Invest. Esta última iniciativa benefició a más de seis millones de personas.
El premio de Pando Verde permite que Bolivia figure entre los ganadores por segundo año consecutivo. En 2025, Bionegocios Guarayos recibió el reconocimiento por una experiencia que transformó la exclusión financiera en procesos de ahorro, inversión y autogestión, fortaleció 62 emprendimientos y contribuyó a conservar más de 400.000 hectáreas en Santa Cruz.
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Superhéroes del Desarrollo llegó este año a su novena edición. Desde su creación, el concurso recibió más de 750 postulaciones de 26 países. Su objetivo es identificar no solo proyectos con buenos resultados, sino también los aprendizajes surgidos cuando los equipos deben adaptar sus estrategias frente a dificultades imprevistas.
El presidente del Grupo BID, Ilan Goldfajn, destacó durante la ceremonia que el impacto de un proyecto depende de su implementación y de la capacidad de aprender de aquello que funciona y de lo que debe ser corregido en el terreno.
En el caso de Pando Verde, el aprendizaje surgió en un momento crítico: competir únicamente por el fruto frente a los precios brasileños podía debilitar la industria local. La alternativa fue mejorar la coordinación de la cadena, avanzar hacia la certificación orgánica y buscar mercados que reconozcan la calidad, el origen y la historia de conservación detrás del asaí amazónico.
El proyecto es cofinanciado e implementado por Conservación Amazónica–ACEAA, con el apoyo del BID y recursos provenientes de la Unión Europea y Suecia. Su reconocimiento vuelve a situar en la agenda regional una experiencia boliviana que busca convertir el bosque en pie en la base de una economía local más resiliente.

