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El fuego sigue afectando a territorios indígenas: más de 7.800 focos de calor en lo que va de 2025

Ñembi Guasu es uno de los territorios que ha sido afectado por los incendios forestales de este año.

MEDIO AMBIENTE. Esta vez el impacto más grande cae sobre los pueblos indígenas de la Amazonía Norte. La Chiquitanía también concentra gran parte de los focos de calor.

El fuego sigue avanzando sobre los territorios indígenas de tierras bajas en Bolivia. Entre enero y el 12 de septiembre de 2025, se registraron 7.865 focos de calor en 45 de los 58 territorios indígenas de las regiones del Oriente, el Chaco y la Amazonía, de acuerdo con un boletín de alerta temprana elaborado por el Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) y el Centro de Planificación Territorial Autonómica (CPTA).

La situación más crítica se vive en el Norte Amazónico, que concentra el 37,2% de los focos de calor reportados. En esa región, los territorios Chácobo Pacahuara y Cavineño se ubican entre los más afectados: el primero concentra 1.141 focos de calor (14,5% del total nacional) y el segundo 1.136 focos (14,4%), cifras que los colocan en el centro de la emergencia ambiental. La Chiquitanía, con un 25,4% de los focos, y la Amazonía sur, con un 23,1%, también sufren fuertes impactos.

Entre enero y el 12 de septiembre de 2025, los focos de calor se distribuyeron de manera desigual en los territorios indígenas de tierras bajas. El Norte Amazónico concentró el 37,2%, seguido por la Chiquitanía (25,4%), la Amazonía sur (23,1%), el Chaco (10,1%) y el norte de La Paz (2,1%).

Época crítica

El boletín resalta que las quemas de bosques y pastizales alcanzan mayor intensidad en esta época del año y que los focos de calor afectan directamente a territorios indígenas. Hasta el 12 de septiembre, los territorios más afectados fueron Chácobo Pacahuara, con 1.141 focos de calor (14,5% del total nacional), y Cavineño, con 1.136 focos (14,4%). A ellos se suman Monte Verde (672 focos), Guarayo (814), Tsimane’ (275), Tacana-Cavineño (433), Isoso (704), Pantanal (328) y Cayubaba (512), que completan la lista de los diez territorios indígenas más golpeados por el fuego.

Los incendios no solo consumen grandes extensiones de bosque, sino que ponen en riesgo la vida de comunidades que dependen directamente de estos ecosistemas para su sustento, cultura y espiritualidad. La degradación ambiental compromete fuentes de agua, seguridad alimentaria y biodiversidad en territorios que históricamente han mantenido un equilibrio con la naturaleza.

En 2024, los territorios indígenas fueron muy afectados. Al menos 18 pueblos de tierras bajas sufrieron incendios forestales, incluyendo a aquellos que se encuentran en aislamiento voluntario. De acuerdo a datos del Cejis, de las 14 millones de hectáreas de los pueblos indígenas, cinco millones fueron afectadas, lo que equivale al 42% de estas tierras. En el caso de Monte Verde, la afectación fue del 97% y en el territorio Guarayo, alcanzó al 95%.

En medio de la temporada más crítica de incendios en Bolivia, los datos reflejan un escenario que amenaza con profundizar las desigualdades y la vulnerabilidad de los pueblos indígenas, mientras la presión sobre los bosques continúa aumentando.

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