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La directora de un zoológico alemán es madre sustituta de una pequeña canguro

BIODIVERSIDAD. Tras la muerte de su madre, la pequeña Elli la acompaña día y noche mientras crece y aprende a integrarse nuevamente con otros canguros.

En el bolsillo de su mullido suéter, la directora de un parque zoológico en Baja Baviera, Alemania, tiene alojada a la pequeña canguro Elli, de pocos meses. Tras la muerte de la mamá canguro, Nicole Hoffmeister asumió el papel de madre sustituta, por lo que día y noche la cría está con ella y recibe alimento y cariño. Si excepcionalmente no puede ocuparse de Elli, su esposo la reemplaza.

Cuando Nicole Hoffmeister sale de la caseta de entrada del parque zoológico de Abensberg, en el distrito de Kelheim, solo se ven dos orejitas peludas asomando por el borde del bolsillo donde se acomodó Elli. En el suéter hace calor, y la cría necesita la cercanía de su madre sustituta. Con curiosidad, la minicanguro estira entonces la cabeza y observa a su alrededor. Sus dos patas delanteras descansan sobre el borde del bolsillo.

Con una edad de entre cuatro a cinco meses y un peso aproximado de un kilo, Elli vive desde hace unas seis semanas en el suéter, cuenta la directora del parque zoológico. La madre tuvo que ser sacrificada debido a una grave enfermedad.

Trabajo a tiempo completo

La directora del zoo cuenta que cuidar a Elli es un trabajo de tiempo completo: cada tres horas, la pequeña toma leche especial para canguros en un biberón. Por la noche, el despertador suena a las tres de la madrugada para otra toma. Poco a poco, la cría debe aprender a mordisquear ramitas, hojas y frutos.

Así, Elli casi siempre está con ella, continúa Hoffmeister, mientras la cría observa desde su suéter. Ya sea que la directora del zoológico recorra las instalaciones y cuide de los demás animales, esté hablando por teléfono, en la oficina, conversando con sus empleados o de compras en su tiempo libre. Elli está siempre allí.

Cuando los visitantes ven a la canguro, a veces se acercan a Hoffmeister, le hacen preguntas o le piden que les deje tomarles fotos. Sin embargo, no está permitido tocarla, aclara. No solo por el olor extraño, sino por el riesgo de contagio, ya que los canguros son sensibles a diversos patógenos.

Por la noche, la cría se acuesta junto a ella dentro de una funda de almohada. Por lo general, duerme, pero también puede pasar que se despierte y dé unos saltitos o se acicale. «Pero luego vuelve a dormirse», refiere. Y cuando Hoffmeister quiere dormir toda la noche de un tirón, su esposo se encarga del turno nocturno.

La directora del parque calcula que Elli la seguirá necesitando como mamá sustituta hasta agosto o septiembre. Para entonces, se prevé integrarla al grupo de canguros del zoológico.

Actualmente hay allí otras tres crías de aproximadamente la misma edad que Elli. En total, en el parque viven unos 250 animales; además de canguros, hay, entre otros, cabras enanas, burros, gallinas, patos, gansos, llamas y pavos reales.

Fuente: dpa

Foto: La pequeña canguro Elli se asoma del suéter de la directora del parque zoológico alemán de Abensberg. Crédito: Armin Weigel/dpa

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