TECNOLOGÍA. PIL Bolivia celebró el Día del Periodista Boliviano con la tercera versión de PILNIC, que este año puso en agenda los desafíos de la inteligencia artificial en el ejercicio periodístico.
La inteligencia artificial puede resumir textos, transcribir entrevistas, generar subtítulos o procesar grandes volúmenes de información en cuestión de segundos. Sin embargo, ninguna de esas capacidades reemplaza el trabajo de salir a la calle, hablar con las personas y descubrir historias; esa sigue siendo la esencia del periodista. Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la experta en políticas digitales, Natalia Zuazo, durante un conversatorio organizado por PIL Bolivia en el marco del Día del Periodista Boliviano.
Zuazo, quien también es consultora senior en tecnología e IA de Unesco, participó en la tercera versión de PILNIC, un espacio de encuentro y reflexión impulsado por la empresa para dialogar con periodistas de todo el país sobre los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la comunicación y los medios. Allí destacó que la IA puede convertirse en una aliada para automatizar tareas rutinarias y liberar tiempo dentro de las redacciones. No obstante, advirtió que ese tiempo debe destinarse a fortalecer aquello que ninguna herramienta puede hacer por sí sola: investigar, contrastar información, entrevistar a las personas y generar historias originales.
“Lo local sigue siendo muy importante”, afirmó al responder a una consulta sobre el riesgo de que el uso excesivo de la tecnología termine debilitando las capacidades profesionales de los periodistas. Reiteró el valor de salir a hablar con las personas y de fortalecer la cobertura de los acontecimientos que ocurren en las comunidades, ciudades y regiones, frente a una tendencia creciente hacia la homogeneización de los contenidos.
El valor humano frente a la inteligencia artificial
Uno de los conceptos centrales de la presentación fue que la inteligencia artificial tiende a trabajar sobre información ya existente, mientras que el periodismo sigue teniendo la capacidad de descubrir hechos, construir fuentes propias y generar historias nuevas.
La proliferación de imágenes falsas, videos manipulados y contenidos sintéticos, constituyen una oportunidad para los medios. que pueden recuperar o fortalecer su credibilidad explicando los acontecimientos desde una perspectiva humana y reforzando el periodismo como un servicio para la sociedad.
La homogeneización o uniformidad de los contenidos, es uno de los riesgos del uso masivo de herramientas automatizadas. Por ello, el valor diferencial de los periodistas radica en contar lo particular, lo local y aquello que refleja la identidad y la mirada propia de cada comunidad.
Siempre con supervisión humana
Zuazo reiteró la necesidad de mantener una supervisión humana permanente sobre los contenidos generados con apoyo de inteligencia artificial. Respecto de las llamadas “alucinaciones” de la IA, información que parece real pero resulta falsa, inventada o no verificable, explicó que prefiere hablar de errores, ya que estas herramientas producen respuestas a partir de patrones estadísticos y no necesariamente sobre hechos verificados. Por ello, insistió en que las prácticas tradicionales del periodismo siguen siendo fundamentales.
“El chequeo sigue siendo fundamental”, afirmó, al recordar que ninguna herramienta puede sustituir la validación de fuentes, la contrastación de datos ni las preguntas básicas que forman parte del oficio periodístico.
En esa línea, recomendó que las redacciones desarrollen protocolos claros para el uso de la inteligencia artificial, definan qué tareas pueden automatizarse, qué herramientas utilizar y bajo qué criterios éticos y de seguridad se gestionarán los datos y contenidos. También explicó que muchos medios están desarrollando sus propios modelos de IA y siempre hay editores que verifican los contenidos antes de su publicación.
Más allá de la tecnología
Otro de los temas abordados durante el conversatorio fue la creciente concentración de poder en torno a las grandes plataformas tecnológicas y las empresas que lideran el desarrollo de la inteligencia artificial. Zuazo se refirió a las reflexiones planteadas recientemente por el papa León XIV en torno a los desafíos éticos de la IA, señalando que la sociedad debe preguntarse cómo ha ido delegando decisiones y responsabilidades en un número cada vez más reducido de actores tecnológicos.
La especialista advirtió que el creciente poder acumulado por estas compañías obliga a mantener una mirada crítica sobre el impacto de la tecnología en la democracia, la información y la vida cotidiana. Al mismo tiempo, remarcó que el desafío no pasa por rechazar estas herramientas, sino por comprender cómo se utilizan, quién las desarrolla y bajo qué reglas operan.
Advirtió que los desafíos asociados a la inteligencia artificial no pueden ser abordados únicamente por los medios de comunicación. Es necesario un trabajo coordinado entre los sistemas educativos, las instituciones públicas, el sector de la salud, las organizaciones sociales y las propias empresas tecnológicas para promover un uso responsable de estas herramientas.
Conversaciones necesarias
“PIL Bolivia no solo alimenta a los bolivianos; también cree firmemente en alimentar el debate público con información veraz y útil. Por eso impulsamos espacios de diálogo y reflexión junto a la prensa y la sociedad civil, promoviendo conversaciones necesarias para el desarrollo del país”, sostuvo Daniel Aguilar Cabrera, gerente general de PIL Bolivia.
El ejecutivo destacó además el rol fundamental que cumple el periodismo en contextos complejos y de alta circulación de información. “Cada día, la prensa contribuye a construir una Bolivia mejor informada y más transparente. Su trabajo permite comprender con mayor claridad los desafíos económicos, sociales y empresariales que enfrentan nuestro sector y el país”, afirmó.
PILNIC, inspirado en un formato cercano y participativo tipo picnic, se ha consolidado como uno de los espacios de relacionamiento más representativos de la compañía con los medios de comunicación, promoviendo el intercambio de ideas y el reconocimiento al trabajo periodístico.
Actualmente, la compañía cuenta con más de 300 productos en su portafolio, presencia en los nueve departamentos del país y cerca de 40.000 puntos de venta. Su cadena de valor involucra a más de 100.000 personas, entre ellas más de 5.000 productores de leche, soya y frutas, además de alrededor de 2.000 colaboradores directos.

