INFORME. Mientras consolida avances en acceso a electricidad, conectividad, educación y participación política de las mujeres, el país continúa rezagado en áreas como lucha contra el hambre, acceso al agua, ciudades, ecosistemas y fortalecimiento institucional.
Karina Vargas Alba
A diez años de la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Bolivia enfrenta el desafío de acelerar el paso si quiere cumplir los compromisos asumidos para 2030. El Informe sobre Desarrollo Sostenible 2026, elaborado por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (SDSN), ubica al país en el puesto 99 entre 169 economías, con una puntuación de 67,6 sobre 100, casi tres puntos por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que alcanza 70,5. Desde 2015, Bolivia apenas ha incrementado dos puntos en su puntuación general.
La tendencia también muestra un deterioro reciente. En 2024 Bolivia ocupaba el puesto 90, con 68,1 puntos; en 2025 descendió al lugar 94 con 67,8; y este año cayó al puesto 99 con 67,6 puntos. Aunque la variación en la puntuación parece pequeña, el descenso en el ranking refleja que otros países avanzan a un ritmo mayor.
El país mejoró de forma significativa en indicadores relacionados con el acceso a servicios básicos y capacidades humanas. Hoy registra una cobertura de 99,8% en acceso a electricidad, 90,6% de acceso a combustibles limpios para cocinar, 79,7% de población usuaria de internet y 90,7 suscripciones de banda ancha móvil por cada 100 habitantes. La alfabetización entre jóvenes de 15 a 24 años alcanza 99,8%, mientras que las mujeres ocupan 50,8% de los escaños en la Asamblea Legislativa, uno de los porcentajes más altos de la región.
También destacan avances en algunos indicadores de salud, como la reducción de la mortalidad neonatal y en menores de cinco años, además de una disminución de las nuevas infecciones por VIH. El desempleo se mantiene en 2,7%, uno de los niveles más bajos registrados por el informe.
Sin embargo, estos avances conviven con rezagos persistentes que impiden al país lograr un desarrollo sostenible y acelerar el cumplimiento de la Agenda 2030.

Un semáforo marca dónde está el rezago
El panel de control de los ODS evidencia que Bolivia mantiene importantes desafíos en la mayoría de los objetivos y que solo una parte reducida muestra mejoras consistentes. De acuerdo con el informe, cerca del 27% de los indicadores está encaminado a alcanzar la meta, alrededor del 43% registra avances limitados y casi un tercio está en retroceso.
Las señales más preocupantes corresponden al ODS 2 (Hambre Cero) y al ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), los que aparecen en rojo. En el caso del hambre, el informe registra una prevalencia de subalimentación del 21,8%, al mismo tiempo que la obesidad afecta al 28,7% de la población adulta, reflejando una doble carga de malnutrición. La productividad agrícola también muestra un avance insuficiente.
En las ciudades, los datos revelan desafíos estructurales. El 46,6% de la población urbana vive en asentamientos precarios, la concentración anual de partículas finas PM2,5 alcanza 28,6 microgramos por metro cúbico, por encima de los niveles recomendados, y aún no existe información consolidada sobre el acceso al transporte público urbano.
Otros objetivos permanecen estancados, entre ellos Acción por el Clima, Producción y Consumo Responsables, Vida de Ecosistemas Terrestres, Paz, Justicia e Instituciones Sólidas y Alianzas para lograr los Objetivos.
El medio ambiente concentra las mayores brechas
El gráfico de desempeño por dimensiones confirma que las principales debilidades de Bolivia se concentran en los objetivos vinculados con la sostenibilidad ambiental y la calidad institucional. Mientras los mejores resultados corresponden a metas relacionadas con personas y acceso a servicios básicos, las mayores brechas aparecen en los objetivos relacionados con el planeta y la gobernanza.
Los indicadores ayudan a explicar ese comportamiento. Solo el 14% de las aguas residuales recibe tratamiento, pese a que el 93,4% de la población tiene acceso a agua potable y el 71,6% dispone de servicios básicos de saneamiento.
En biodiversidad, aunque entre el 32,5% y el 41,8% de los sitios prioritarios para la conservación cuentan con algún nivel de protección, el informe mantiene como una preocupación la deforestación permanente.
En materia climática, Bolivia mantiene emisiones relativamente bajas de dióxido de carbono provenientes de combustibles fósiles (2,3 toneladas per cápita), pero el desempeño general del objetivo continúa estancado debido al conjunto de indicadores ambientales.
El informe también identifica importantes desafíos en materia institucional. Bolivia obtiene 28 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción, mientras varios indicadores relacionados con acceso a la justicia, tiempos de los procesos administrativos y seguridad jurídica muestran una tendencia negativa. Aunque la tasa de homicidios permanece relativamente baja (3,7 por cada 100.000 habitantes), el fortalecimiento institucional continúa siendo una de las principales tareas pendientes para acelerar el desarrollo sostenible.

Bolivia pierde terreno frente a la región
La comparación regional también genera señales de alerta. Chile continúa encabezando el desempeño de América Latina en el Índice de Desarrollo Sostenible, seguido por Uruguay y Argentina. Bolivia se ubica por debajo de Brasil, Perú y Paraguay, que ocupa el puesto 93, seis posiciones por encima del país.
La diferencia con este último resulta especialmente interesante porque ambos comparten características económicas y demográficas relativamente similares. Sin embargo, Paraguay presenta un mejor desempeño en varios objetivos relacionados con hambre, agua, energía, ciudades sostenibles y alianzas para el desarrollo, lo que le ha permitido avanzar con mayor rapidez durante los últimos años.
Más que una diferencia de ingresos, el informe sugiere que la brecha está asociada con la capacidad de sostener políticas públicas de largo plazo y mejorar el desempeño simultáneo en distintas dimensiones del desarrollo sostenible.
El desafío de acelerar el paso
El informe global presentado concluye que apenas el 6,5% de las metas de los ODS avanza al ritmo necesario para cumplirse en 2030 y atribuye ese estancamiento a una combinación de conflictos, crisis climática, tensiones geopolíticas y dificultades de implementación.
En Bolivia, el diagnóstico adquiere características propias. Los avances alcanzados durante la última década muestran que es posible mejorar indicadores sociales cuando existen políticas sostenidas. Sin embargo, los rezagos en hambre, ciudades, agua, ecosistemas e instituciones evidencian que el desarrollo sostenible requiere una visión más integral.
A menos de cuatro años del plazo fijado por Naciones Unidas para alcanzar las metas, el principal desafío para el país ya no consiste en ampliar únicamente la cobertura de servicios básicos, sino en fortalecer la gestión ambiental, consolidar instituciones más sólidas y acelerar la implementación de políticas públicas que permitan recuperar el terreno perdido frente a la región. Más que redefinir las metas, la tarea pendiente es convertir los compromisos asumidos hace una década en resultados capaces de mejorar simultáneamente la calidad de vida de las personas y la sostenibilidad de los territorios.
