SOSTENIBILIDAD. Es la primera herramienta de este tipo en Bolivia. Establece criterios técnicos para identificar actividades sostenibles, atraer inversiones responsables, fortalecer la transparencia y acelerar el desarrollo de los municipios cruceños.
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Santa Cruz presentó oficialmente la primera taxonomía sostenible de alcance subnacional de Bolivia, una herramienta que permitirá identificar qué proyectos y actividades económicas contribuyen a la protección ambiental, la resiliencia climática y el desarrollo social. Por su compatibilidad con referentes internacionales, esta experiencia puede convertirse en la base para construir un marco boliviano de finanzas sostenibles.
El instrumento crea un lenguaje común para que autoridades, entidades financieras, inversionistas, empresas y productores puedan evaluar, mediante parámetros verificables y comparables, qué actividades pueden considerarse sostenibles o avanzan en un proceso de transición. Con ello se busca brindar mayor certeza a las inversiones, facilitar el acceso a recursos climáticos y evitar que una iniciativa sea presentada como ambientalmente responsable sin evidencia que lo demuestre.
La taxonomía fue impulsada por el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, con el apoyo de Pacto Global Red Bolivia y la asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Cuenta con financiamiento de Climate Promise y el Fondo Verde para el Clima.
Un puente entre proyectos y financiamiento
Una taxonomía sostenible es un sistema de clasificación que establece qué actividades económicas contribuyen a objetivos ambientales, sociales y económicos. En la práctica, funciona como una guía para orientar la planificación territorial, la inversión pública y privada y el acceso a créditos u otros mecanismos de financiamiento sostenible.
Durante la presentación, el secretario departamental de Hacienda, José Luis Pérez, afirmó que la herramienta permitirá combinar crecimiento económico, protección de los recursos naturales y bienestar para la población.
“La taxonomía permitirá orientar la inversión pública y privada hacia actividades que generen crecimiento económico con impacto ambiental positivo y compromiso social, en cumplimiento de la visión impulsada por el gobernador Juan Pablo Velasco”, señaló.
Pérez sostuvo que Santa Cruz, como principal motor económico de Bolivia, enfrenta el desafío de impulsar su desarrollo preservando los bosques, el agua, la biodiversidad y otros recursos naturales. Según la autoridad, la sostenibilidad también representa una oportunidad para fortalecer la competitividad, atraer inversiones responsables y abrir nuevos mercados.

Cinco sectores estratégicos
La taxonomía prioriza cinco sectores considerados relevantes para la economía departamental y con oportunidades para avanzar en sostenibilidad.
En agroindustria contempla la agricultura de conservación y regenerativa, los sistemas agroforestales, la agricultura de precisión, el riego eficiente, la producción pecuaria sostenible, el manejo de pasturas, los bioinsumos, la valorización de residuos agrícolas y los procesos agroindustriales bajos en emisiones.
El segundo grupo es bosques y uso sostenible del suelo, que incluye el manejo forestal, la restauración ecológica, la reforestación, los sistemas silvopastoriles, la conservación voluntaria, la bioeconomía, el monitoreo y los proyectos de carbono forestal.
En recursos hídricos considera el riego tecnificado, la gestión integral de cuencas, la conservación de fuentes de agua, el tratamiento de aguas residuales, la reutilización del recurso, el monitoreo y la infraestructura hídrica resiliente.
Energía incorpora la generación solar fotovoltaica, la biomasa sostenible, la eficiencia energética en industrias y edificaciones, los sistemas de almacenamiento, la gestión inteligente de la energía y la electrificación de procesos.
Finalmente, en construcción e infraestructura se incluyen edificaciones eficientes, obras resilientes, materiales de bajo impacto, infraestructura verde y sistemas urbanos eficientes.
Pertenecer a uno de estos sectores no garantiza que una actividad sea clasificada como sostenible. Cada iniciativa deberá demostrar el cumplimiento de los criterios técnicos y las salvaguardas correspondientes.

Cómo se comprobará la sostenibilidad
La taxonomía incorpora un esquema progresivo que reconoce que las empresas, los productores y los proyectos se encuentran en diferentes puntos de avance. Según su resumen ejecutivo, establece tres niveles: cumplimiento inicial, cumplimiento intermedio y liderazgo en sostenibilidad.
La aplicación estará respaldada por un sistema de Monitoreo, Reporte y Verificación con tres modalidades de evaluación: autoverificación, verificación documental y verificación independiente.
Estos mecanismos buscan que las declaraciones de sostenibilidad estén respaldadas por información y evidencia, mejorando la transparencia, la comparabilidad y la credibilidad de las inversiones y reduciendo el riesgo de greenwashing.
No causar daños en otras áreas
El documento incorpora el principio de “no causar un perjuicio significativo”, conocido internacionalmente por las siglas DNSH. Bajo este criterio, una actividad no puede ser considerada sostenible por contribuir a un objetivo ambiental si ocasiona daños importantes en otra área.
Por ejemplo, un proyecto destinado a reducir emisiones también tendrá que analizar sus efectos sobre el agua, los bosques, la biodiversidad, el suelo y las comunidades. Además de demostrar una contribución a uno o más objetivos de sostenibilidad, deberá cumplir las salvaguardas ambientales y sociales.
“La Taxonomía de Santa Cruz no es un fin en sí mismo. Es un instrumento, una herramienta que crea un lenguaje común, aporta transparencia, mejora la comparabilidad de las inversiones y facilita la movilización de recursos hacia sectores estratégicos para el desarrollo integral y sostenible del departamento”, manifestó Marcelo Arroyo, especialista en Finanzas Sostenibles del PNUD en Bolivia. Añadió que las finanzas sostenibles pueden impulsar la innovación y generar nuevas oportunidades de crecimiento para Santa Cruz.
Por su parte, la directora ejecutiva de Pacto Global Red Bolivia, Lucía Sossa, señaló que la transición hacia un modelo más sostenible requiere instrumentos que orienten la inversión hacia actividades capaces de generar valor económico, social y ambiental. Expresó que esta taxonomía «representa un paso importante para fortalecer la competitividad del departamento y acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirmó.
Una herramienta adaptada a Santa Cruz
La elaboración de la taxonomía incluyó la revisión de estadísticas, normas, políticas públicas, estrategias sectoriales y estudios técnicos, además de consultas con representantes del sector público, el sistema financiero, las empresas, las organizaciones productivas, la academia y la cooperación internacional. A esto se sumó la validación técnica.
La herramienta toma como referencia estándares internacionales, pero adapta sus criterios a las características económicas, ambientales y sociales de Santa Cruz. Para su construcción se revisaron la Taxonomía de la Unión Europea, el Marco Común de Taxonomías de Finanzas Sostenibles para América Latina y el Caribe y las experiencias de Colombia, México, Chile y Panamá.
También se articula con el Plan Territorial de Desarrollo Integral y la Estrategia Departamental de Cambio Climático, y considera los compromisos asumidos por Bolivia mediante la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París y las Contribuciones Nacionalmente Determinadas.
Una base para Bolivia
La presentación oficial estuvo acompañada por un proceso de socialización y validación. Representantes de los sectores priorizados participaron en mesas técnicas y en un laboratorio para evaluar la aplicación de la taxonomía en proyectos concretos. Esta retroalimentación permitirá ajustar el estándar técnico a la realidad productiva de Santa Cruz y a las exigencias del financiamiento sostenible internacional.
El siguiente desafío será conseguir que las instituciones públicas, el sistema financiero y los sectores productivos incorporen estos criterios en la planificación, la evaluación de proyectos y la asignación de recursos. La Gobernación anunció que trabajará con empresas, cooperación internacional, academia y sociedad civil para avanzar en su implementación.
Al ser la primera taxonomía sostenible subnacional de Bolivia, su aplicación puede generar aprendizajes sobre los criterios de clasificación, los mecanismos de verificación y la coordinación entre el Estado, los sectores productivos y las entidades financieras.
La herramienta fue concebida para facilitar su articulación con futuras iniciativas nacionales, por lo cual podría servir como referencia para otros departamentos y aportar a la construcción de una taxonomía boliviana que considere las particularidades productivas, sociales y ambientales de cada región.
El desafío ahora será demostrar que los criterios pueden aplicarse a proyectos reales, facilitar el acceso al financiamiento y contribuir a que el crecimiento económico del departamento sea más resiliente, inclusivo y responsable.
