BOSQUES. El proyecto “Protección y Gestión Sostenible de la Amazonía” contará con 15 millones de euros y se ejecutará durante cinco años. Fortalecerá el mosaico de conservación de Pando y apoyará en Charagua Iyambae la primera iniciativa jurisdiccional REDD+ indígena del país.
Bolivia pondrá en marcha un proyecto de cinco años para proteger sus bosques, reducir la deforestación y mejorar sus posibilidades de acceder a financiamiento climático internacional. La iniciativa concentrará sus acciones en Pando y Charagua Iyambae, dos territorios con grandes extensiones forestales y años de experiencia en la gestión para la conservación.
El proyecto “Protección y Gestión Sostenible de la Amazonía” será financiado por la República Federal de Alemania, mediante un aporte no reembolsable de 15 millones de euros, canalizado a través del Banco Alemán de Desarrollo (KfW). Será liderado por el Gobierno de Bolivia mediante el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente y Conservación Internacional (CI) Bolivia tendrá a su cargo la ejecución técnica, operativa y financiera.
Aunque su denominación hace referencia a la Amazonía, las intervenciones abarcarán dos regiones ecológicas diferentes: los bosques amazónicos de Pando y el territorio de Charagua Iyambae, que comprende ecosistemas del Gran Chaco, el bosque chiquitano y áreas conectadas con el Pantanal.
Ambos representan modelos complementarios. Pando cuenta con un mosaico de áreas protegidas articulado por gobiernos locales, mientras que Charagua posee una estructura de autogobierno indígena con normas y mecanismos propios de decisión.

Por qué Pando y Charagua Iyambae
Aproximadamente el 90% de Pando está cubierto por bosques. El departamento alberga más de seis millones de hectáreas de Amazonía y conserva una de las mayores extensiones continuas de bosque en buen estado del país.
Durante las últimas dos décadas, gobiernos locales y organizaciones de conservación impulsaron la creación y articulación de áreas protegidas. Según Conservación Internacional Bolivia, estas áreas abarcan actualmente alrededor del 53% del departamento y forman parte de un corredor mayor que conecta la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, próxima a Perú, con espacios de conservación situados hacia la frontera con Brasil.
La continuidad de estos bosques favorece el desplazamiento de la fauna y sostiene una economía vinculada con la castaña y otros productos forestales. Por ello, en esta región el proyecto fortalecerá las capacidades institucionales, la gobernanza y los sistemas de monitoreo y apoyará alternativas económicas sostenibles y oportunidades de acceso a recursos que contribuyan a reducir la deforestación. La intervención tendrá un carácter preventivo: aprovechar la amplia cobertura forestal y las estructuras locales existentes para evitar que la pérdida y fragmentación de los bosques se intensifiquen.
Charagua Iyambae, por su parte, se convirtió en 2017 en la primera autonomía indígena originario campesina en funcionamiento en Bolivia. Su territorio comprende aproximadamente 7,4 millones de hectáreas y más del 70% está destinado a áreas protegidas y espacios de conservación. Comprende áreas como Ñembi Guasu, Irenda y Guajukaka, además de sectores de los parques nacionales Kaa-Iya del Gran Chaco y Otuquis. Estos espacios conectan ecosistemas del Gran Chaco, el bosque chiquitano y el Pantanal, y funcionan como corredores para especies que necesitan grandes territorios, como el jaguar y el tapir.
En esta región, el financiamiento apoyará el desarrollo de la primera iniciativa jurisdiccional REDD+ indígena de Bolivia, orientada a reducir los incendios y las emisiones de dióxido de carbono en un territorio de más de seis millones de hectáreas.

A diferencia de un proyecto concentrado en una propiedad o comunidad, una iniciativa jurisdiccional comprende un territorio amplio administrado por una autoridad reconocida. Para acceder a recursos climáticos deberá medir los cambios en la cobertura forestal y demostrar que las reducciones de emisiones son verificables.
Conservación desde los territorios
En ambas regiones, el financiamiento alemán respaldará acciones de protección forestal, manejo sostenible del territorio, gestión integral del fuego e incentivos para la conservación mediante proyectos impulsados por organizaciones de la sociedad civil.
La iniciativa beneficiará a pueblos indígenas, comunidades campesinas y otras poblaciones locales de la Amazonía y el Chaco. También buscará ampliar la participación de mujeres y jóvenes en la gestión de los bosques.
“Para KfW, este proyecto es un ejemplo concreto de cómo la cooperación financiera alemana puede acompañar procesos liderados desde los territorios”, sostuvo Carsten Kilian, director de la oficina de esa institución en Bolivia.
Señaló que la conservación de los bosques de Pando y Charagua Iyambae solo será sostenible si se fortalece a las comunidades y organizaciones que los gestionan cotidianamente.
“Este proyecto fortalece los esfuerzos que impulsamos desde nuestra autonomía indígena para proteger nuestros bosques y contribuir a la acción climática desde nuestra propia visión territorial, con el acompañamiento del Gobierno y la cooperación internacional”, afirmó Miraflor Suárez Angulo, representante del Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino Charagua Iyambae.
Condiciones para acceder a recursos climáticos
Además de las intervenciones territoriales, el proyecto fortalecerá los instrumentos que Bolivia necesita para acceder a mecanismos internacionales de financiamiento climático. Entre ellos se encuentran el Sistema Nacional de Medición, Reporte y Verificación -conocido como MRV- y el Sistema Nacional de Salvaguardas Ambientales y Sociales.
El MRV permitirá medir los cambios en la cobertura forestal y las emisiones asociadas, reportar los resultados y someterlos a verificación. Las salvaguardas deberán asegurar el respeto de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades, la protección de la biodiversidad y la distribución transparente de los posibles beneficios. Según el Ministerio de Planificación, estos instrumentos se fortalecerán en concordancia con los estándares de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
“La mejor manera de proteger los bosques es invertir en las personas que los protegen”, afirmó Eduardo Forno, vicepresidente de Conservación Internacional Bolivia. “Este proyecto fortalece el liderazgo local e indígena y, al mismo tiempo, ayuda a Bolivia a construir el financiamiento de largo plazo necesario para mantener los bosques en pie”, afirmó.
La inversión deberá dejar instaladas las capacidades necesarias para demostrar resultados y facilitar que otros territorios bolivianos puedan acceder posteriormente a recursos climáticos de largo plazo.
Unir conservación y desarrollo
El ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero Pinto, sostuvo que la protección de la naturaleza y el desarrollo no pueden avanzar por caminos separados. Indicó que el objetivo es generar condiciones para que conservar los bosques también represente oportunidades económicas y sociales para sus habitantes.
Romero destacó a Pando como uno de los principales patrimonios forestales de Bolivia y señaló que la experiencia de gobernanza indígena y conservación de Charagua Iyambae podría generar aprendizajes aplicables en otras regiones del país.
El proyecto busca así fortalecer dos formas de gestión territorial y, al mismo tiempo, construir las condiciones nacionales para que la protección de los bosques pueda acceder a mecanismos internacionales de financiamiento climático.
