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Jaguar fue abatido en una vivienda de Guayaramerín: ¿qué hacer y a quién acudir ante la presencia de fauna silvestre?

El jaguar ingresó a una vivienda. Ante este tipo de situaciones, se debe contactar a instituciones como Pofoma.

FAUNA. El felino fue rodeado y recibió varios disparos después de ingresar a una vivienda situada cerca del monte. Organizaciones de defensa animal cuestionaron que no se acudiera a las autoridades para evaluar una intervención especializada. POFOMA cuenta con una línea gratuita para reportar estos casos.

Un jaguar fue abatido con armas de fuego después de ingresar a una vivienda del barrio San Francisco 1, en Guayaramerín, Beni, una zona cercana al monte. Su presencia provocó temor entre los habitantes, pero la forma en que actuaron las personas que se encontraban en el lugar también generó indignación y un debate en las redes sociales.

En uno de los videos difundidos se escucha a una persona convocar a alguien que tuviera un arma o supiera cómo cazar al animal: “Ahorita, quien tenga arma o cómo cazarlo a este, venga a San Francisco”. Las imágenes muestran a varias personas rodeando al jaguar mientras este aparentemente buscaba una salida. Posteriormente, se escuchan varios disparos. El primer impacto no provocó su muerte inmediata y una persona pidió que volvieran a disparar.

Después, según la secuencia registrada, colocaron una soga alrededor del cuello del felino y le dispararon nuevamente. Una vez muerto, varias personas levantaron el cuerpo -el que fue decapitado- y dos de ellas se lo llevaron en una motocicleta.

Cuestionan que no se acudiera a las autoridades

La presencia de un jaguar cerca o dentro de una vivienda puede generar temor. Se trata de un animal silvestre de gran tamaño que puede reaccionar de manera defensiva si se siente amenazado, acorralado o provocado. Sin embargo, su aparición en una zona habitada no significa que deba ser abatido de manera inmediata.

La organización «Manada Huesitos» cuestionó, mediante sus redes sociales, que las personas presentes no hubieran solicitado la intervención de la Policía Forestal y Preservación del Medio Ambiente (POFOMA).

La organización recordó que, cuando un animal silvestre llega a una vivienda, especialmente en un área cercana a su hábitat, se debe mantener distancia, evitar provocarlo y alertar a las autoridades para que personal especializado evalúe la situación.

También señaló que la presencia de un animal silvestre cerca de una vivienda no lo convierte automáticamente en una amenaza. Los animales pueden desplazarse en busca de alimento, agua o refugio, o seguir rutas naturales que actualmente atraviesan espacios ocupados por las personas.

¿Qué hacer ante la presencia de un jaguar?

Ante la aparición de un jaguar u otro animal silvestre cerca o dentro de una vivienda, la prioridad debe ser mantener a las personas a una distancia segura y evitar acciones que puedan generar una respuesta defensiva.

Las recomendaciones básicas son:

  • No acercarse al animal ni intentar tocarlo.
  • No rodearlo, perseguirlo ni cerrarle las posibles vías de salida.
  • No intentar capturarlo sin el equipo y los conocimientos necesarios.
  • Alejar a niños, mascotas y animales domésticos.
  • Evitar gritos, aglomeraciones y movimientos que puedan alterarlo.
  • No utilizar armas de fuego, salvo que las autoridades determinen que existe un peligro inminente que no puede ser controlado por otros medios.
  • Comunicar inmediatamente el hecho a POFOMA y a las autoridades ambientales del municipio o la Gobernación.

POFOMA es la unidad especializada de la Policía Boliviana que interviene en casos relacionados con la protección de la fauna, la flora y el medioambiente. Cuenta con la línea gratuita 800 14 0303 para recibir reportes relacionados con la vida silvestre.

Una intervención especializada permite evaluar el comportamiento y las condiciones del animal, proteger a las personas y establecer si es posible capturarlo y trasladarlo. Su eventual liberación o reinserción debe ser determinada por especialistas después de valorar su estado de salud y las condiciones del lugar al que sería llevado.

Luego de ser abatido, al animal fue decapitado y se lo llevaron del lugar.

Las autoridades deben esclarecer lo ocurrido

La muerte del jaguar en Guayaramerín no debería quedar solamente como un video difundido en redes sociales. Las imágenes podrían aportar elementos para identificar a quienes participaron, reconstruir las circunstancias en las que se realizaron los disparos y determinar qué sucedió con el cuerpo del animal.

Una investigación también debería establecer cómo llegó el jaguar hasta la vivienda, si representaba un peligro inminente para las personas y si existían alternativas antes de recurrir a las armas.

No se trata de minimizar el temor que puede causar la aparición de un animal de estas características ni de pedir a los habitantes que pongan en riesgo su seguridad. Se trata de determinar si la respuesta fue proporcional y si una intervención de las autoridades podía evitar la muerte del felino.

También corresponde establecer una posible vulneración de la normas legales. Por ejemplo, la Ley 1333 del Medio Ambiente establece que el Estado y la sociedad deben velar por la protección, conservación y restauración de la fauna silvestre, considerada patrimonio del Estado.

Una especie clave para los ecosistemas

El jaguar es el felino más grande de América Latina y se encuentra distribuido en 18 países, desde México hasta Argentina. Sin embargo, actualmente conserva apenas el 50% de su distribución histórica y sus poblaciones se encuentran en disminución, de acuerdo con WWF Bolivia.

Su presencia cumple un papel importante en la regulación de otras poblaciones animales. Por su condición de depredador tope, también es un indicador de la salud de los ecosistemas y una especie cuya conservación contribuye a proteger muchas otras formas de vida.

Entre las principales amenazas que enfrenta se encuentran la pérdida de su hábitat, la disminución de sus presas, la caza motivada por el miedo o por conflictos con las personas y la demanda ilegal de partes de su cuerpo.

El caso de Guayaramerín refleja precisamente uno de esos conflictos: la presencia de grandes felinos en espacios donde las áreas naturales y las zonas habitadas se encuentran cada vez más próximas.

Evitar otra muerte requiere saber a quién acudir

El caso debería servir para que las autoridades esclarezcan lo ocurrido, refuercen sus protocolos de respuesta y difundan ampliamente los canales a los que puede acudir la población ante la presencia de fauna silvestre.

La protección del jaguar no implica desconocer el riesgo que puede representar un encuentro cercano. Exige contar con una respuesta capaz de resguardar a las personas sin asumir que la única salida posible es matar al animal.

Mantener distancia, evitar rodearlo y solicitar una intervención especializada puede cambiar el desenlace. Cuando existe la posibilidad de evitar una muerte, esa alternativa debe evaluarse antes de apretar el gatillo.

Con datos de Asuntos Centrales / ABI / Portal Verde