EMERGENCIAS. Los incendios en una fábrica de pinturas y en la Feria Barrio Lindo expusieron la falta de recursos y deterioraron aún más los equipos disponibles. La iniciativa de Alas Chiquitanas busca atender las necesidades más urgentes de las unidades y adquirir un compresor de aire respirable para uso compartido.
En menos de diez días, alrededor de 200 bomberos voluntarios enfrentaron dos incendios de gran magnitud en Santa Cruz de la Sierra: el de una fábrica de pinturas en el Parque Industrial y el de la Feria Barrio Lindo. Las prolongadas operaciones deterioraron aún más los equipos que utilizan para responder a emergencias urbanas, industriales y forestales.
Trajes de protección contaminados, botas desprendidas, guantes inutilizables y herramientas dañadas forman parte del saldo. Algunos implementos requieren una limpieza especializada antes de volver a utilizarse; otros deberán ser reparados, reemplazados o dados de baja.
Ante esta situación, Alas Chiquitanas puso en marcha la primera etapa de “Guardianes del Bosque”, una campaña orientada a reunir fondos para atender las necesidades de las unidades voluntarias. La prioridad es adquirir un compresor para recargar los cilindros de aire de los equipos de respiración autónoma (ERA), que será utilizado de manera compartida por los siete cuerpos de bomberos que operan desde la ciudad.
Daniela Justiniano, de Alas Chiquitanas, explicó que estas unidades también se desplazan a diferentes lugares del departamento para combatir incendios forestales.
Dos incendios agravaron las carencias
El incendio en American Chemical comenzó la tarde del 28 de julio. La presencia de pinturas, solventes, productos químicos y contenedores con combustible provocó una rápida propagación, derrames y explosiones. Alrededor de 180 bomberos de unas diez unidades trabajaron durante casi 24 horas para controlar el fuego, evitar que alcanzara otros depósitos y enfriar las instalaciones.
Una semana después, el 6 de agosto, las unidades fueron movilizadas por el incendio de Barrio Lindo. La cantidad de mercadería combustible, la configuración del centro comercial, el colapso de algunas estructuras y el riesgo de propagación a otros pabellones extendieron las labores durante 36 horas.
Los bomberos debieron abrir casetas, remover materiales y buscar focos ocultos. En ese trabajo se desgastaron discos de corte y se averiaron herramientas. La falta de combustible también obligó a detener temporalmente parte de las operaciones, porque los carros necesitan mantener encendidos sus motores para que funcionen las bombas que suministran presión a las mangueras.
Una situación compleja
Genaro Llanos, vicepresidente de la Junta Departamental de Bomberos Voluntarios de Santa Cruz, explicó que los dos siniestros consecutivos -uno industrial y otro estructural- agravaron las dificultades que ya enfrentaban las unidades.
“Tenemos el tema del desgaste de los equipos. Sabemos que los equipos que tenemos no son nuevos: hay botas totalmente deshechas y equipos de protección personal dañados. Lo más importante también es la salud de los bomberos”, señaló.
Llanos advirtió que las limitaciones en la disponibilidad de equipos de respiración autónoma y en la recarga de sus cilindros expusieron a los voluntarios a los gases generados durante las operaciones.
En el caso de la Fundación Guardián Fuego & Rescate, los trajes estructurales ya fueron sometidos a cinco ciclos de lavado, pero la contaminación no pudo eliminarse. Marco Escude, comandante de la unidad, explicó que volver a utilizarlos pondría en riesgo la salud de los voluntarios.
Esta situación obligó a la fundación a suspender temporalmente su respuesta a incendios estructurales, fugas de gas e incendios vehiculares en su zona de cobertura, próxima a la Virgen de Cotoca.
“Necesitamos con urgencia poder realizar la limpieza porque estamos limitados de equipo. Aparte de que tenemos muy poco, estos dos incendios nos han dejado fuera de servicio en esas áreas”, afirmó Escude.

Un compresor para todas las unidades
El compresor de alta presión que se busca adquirir permitirá recargar los cilindros de los equipos de respiración autónoma, utilizados cuando los bomberos ingresan a lugares con humo, gases o sustancias peligrosas.
Llanos explicó que un ERA está conformado principalmente por un cilindro de aire, un arnés y una máscara. Además, incluye un dispositivo que emite una alarma cuando el bombero permanece inmóvil durante una operación, lo que permite advertir que podría encontrarse en peligro y facilitar su rescate.
Según la información recabada por Alas Chiquitanas, en Santa Cruz de la Sierra habría únicamente dos compresores disponibles para realizar estas recargas: uno perteneciente a Bomberos de la Policía y otro operado por una unidad voluntaria.
Justiniano indicó que llenar un cilindro puede demorar entre 30 y 40 minutos. Durante un incendio y bajo condiciones de elevada exigencia física, el aire puede agotarse en un periodo de entre 20 y 30 minutos, aunque esto depende de la capacidad del cilindro, la intensidad del trabajo y el ritmo de respiración de cada persona.
Esta diferencia entre el tiempo de uso y el de recarga puede convertirse en un cuello de botella durante emergencias prolongadas. Una vez agotado el aire, el bombero debe salir del área de riesgo y necesita otro cilindro cargado para volver a ingresar.
El compresor tiene un costo aproximado de 10.000 dólares, dependiendo del modelo, la capacidad y los accesorios. También se deberá considerar su mantenimiento, el sistema de filtración, el control de calidad del aire, la compatibilidad con los cilindros y la capacitación de quienes lo operarán.
Necesidades diferentes en cada unidad
Aunque existen carencias compartidas -como equipos de respiración autónoma, trajes estructurales, botas y guantes-, cada cuerpo de bomberos tiene requerimientos específicos.
Bomberos Santa Cruz necesita fortalecer su logística y contar con un vehículo. Rescate Urbano requiere cambiar las llantas de un camión que todavía está pagando, mientras que la Unidad Urbana de Bomberos y Rescate (UUBR) necesita cámaras térmicas portátiles y monitores de piso.
La Fundación Guardián Fuego & Rescate debe descontaminar sus trajes y reponer guantes; Fundasol necesita reemplazar los implementos que le fueron robados a uno de sus bomberos, y Jenecherú requiere equipos de respiración autónoma.
Las cámaras térmicas permiten localizar puntos calientes que no siempre son visibles entre el humo, las estructuras o los escombros. Los monitores de piso proyectan grandes cantidades de agua desde una posición fija y reducen la exposición directa del personal.
Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través del QR que se ha habilitado o comunicarse a los siguientes números 71687069 / 78705814 o 70811914.

Guardianes todo terreno
El nombre de la campaña refleja la labor que estas unidades desarrollan más allá de la ciudad. Cuando los incendios avanzan sobre bosques, áreas rurales o zonas de interfaz, los voluntarios se trasladan con sus propios vehículos y equipos para apoyar las operaciones.
Por ello, el deterioro provocado por los recientes siniestros no afecta solamente la respuesta dentro de Santa Cruz de la Sierra, sino también la disponibilidad de personal y equipamiento ante posibles incendios forestales.
La campaña surge mientras se discuten otras alternativas de financiamiento, entre ellas la propuesta de incorporar un aporte voluntario de un boliviano en las facturas de servicios básicos. Sin embargo, esto puede tomar un tiempo antes de concretarse y las necesidades son urgentes.
“Los bomberos necesitan mantenerse operativos en caso de cualquier otro incendio, ya sea de interfaz, dentro de la ciudad o, Dios no quiera, en lugares como los que hemos visto ahora. No tenemos meses”, afirmó Justiniano
Los dos incendios mostraron la capacidad de movilización y coordinación de los bomberos, pero también la fragilidad de un sistema que depende en buena medida del voluntariado, las donaciones y el esfuerzo de cada unidad para adquirir sus equipos. “Guardianes del Bosque” busca convertir esa evidencia en una respuesta concreta: recuperar lo dañado y sumar equipos y materiales que beneficien a todos.
Foto principal: Wilfredo Laca
