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Unifranz y Naciones Unidas articulan investigación y datos para medir el aporte de las empresas al logro de los ODS

DESARROLLO. La universidad alojará el Observatorio del Sector Privado para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa impulsada por el Sistema de Naciones Unidas en Bolivia y Pacto Global. La plataforma prevé analizar 15 variables vinculadas con los ODS en 100 empresas, con la participación de cuatro universidades.

¿Cuánto contribuyen las empresas bolivianas al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)? Responder esta pregunta con información sistematizada y verificable es uno de los propósitos del Observatorio del Sector Privado para el Desarrollo Sostenible, que tendrá a la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) como institución anfitriona durante el periodo 2026-2028.

La iniciativa es promovida por el Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia y el Pacto Global de las Naciones Unidas, con la participación de la Mesa de la Academia. Su desarrollo forma parte de las líneas de cooperación incluidas en la Declaración de Intención Conjunta suscrita por Anna Marttinen-Pont, coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia, y Verónica Ágreda de Pazos, rectora nacional de Unifranz.

El acuerdo busca articular las capacidades de la academia con las prioridades de desarrollo de Bolivia, el sector privado y las distintas instancias de Naciones Unidas. Contempla el impulso a la investigación, el intercambio de conocimientos y la generación de información que permita comprender los avances y desafíos del país en materia de sostenibilidad.

“Las Naciones Unidas en Bolivia tienen la voluntad de estrechar el trabajo con la academia, ya que es un actor indispensable para avanzar hacia el desarrollo sostenible”, afirmó Marttinen-Pont durante la firma.

La representante de la ONU explicó que las universidades no solo forman a los profesionales del futuro, sino que también tienen la capacidad de producir información y evidencia. Contar con datos confiables, señaló, permite identificar en qué medida se avanza o se retrocede en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Un observatorio para medir el aporte empresarial

El Observatorio buscará monitorear y visibilizar la contribución de las empresas bolivianas a los ODS mediante información, investigación aplicada y herramientas de análisis.

Unifranz fue seleccionada como universidad anfitriona para el periodo 2026-2028 y trabajará en coordinación con el Comité Directivo y las demás instituciones académicas que participan en la iniciativa. Su papel abarcará el desarrollo metodológico, la gestión del conocimiento y la articulación académica del proyecto.

La propuesta contempla la creación de una plataforma digital, una base de datos, informes y reportes de avance que permitan consultar información sobre las contribuciones empresariales al desarrollo sostenible.

La hoja de ruta prevé una primera etapa de diseño metodológico durante 2026; el desarrollo de la plataforma y la elaboración de un informe anual en 2027; y la consolidación de la base de datos, la plataforma y la continuidad institucional en 2028.

Entre las metas planteadas están el seguimiento de 100 empresas, el análisis de 15 variables relacionadas con los ODS por cada compañía y la participación de cuatro universidades.

El presidente de Pacto Global Red Bolivia, Luis Fernando Barbery, destacó el papel de la academia en esta articulación. Señaló que el ODS 17, referido a las alianzas, plantea la necesidad de unir las capacidades de diferentes sectores.

“Los más calificados que forman parte del pacto para concentrar esfuerzos hacia el logro de los ODS son el sector académico, a través de toda la fuerza que tiene para aportar con conocimiento a la acción”, afirmó.

Las representantes de ambas instituciones firmaron el convenio que permitirá avanzar en diferentes áreas de la sostenibilidad.

De los datos a las decisiones

El proyecto prevé utilizar distintas fuentes, entre ellas encuestas empresariales, reportes de sostenibilidad, comunicaciones de progreso, registros públicos y estudios de caso. También se plantea aprovechar herramientas de inteligencia artificial para procesar documentos e identificar patrones, sin sustituir la validación humana ni la revisión técnica de la información.

Para Marttinen-Pont, medir la participación del sector privado es fundamental porque las empresas toman decisiones sobre inversiones, producción, tecnología, cadenas de suministro y gestión del talento, además de generar impactos económicos, sociales, culturales y ambientales.

“Contar con información sobre las contribuciones e incidencia que tiene el sector privado en el desarrollo sostenible orienta precisamente el sentido de la firma de la Declaración de Intención”, sostuvo.

La información generada por el observatorio podrá facilitar el intercambio de buenas prácticas, fortalecer la investigación y aportar elementos para que los distintos niveles de gobierno diseñen políticas públicas que incentiven la inclusión, la innovación y la sostenibilidad.

La representante de Naciones Unidas remarcó que el papel del organismo no consiste en sustituir a los actores públicos o privados, sino en conectar capacidades, conocimientos y evidencia para facilitar alianzas. Desde esa perspectiva, la cooperación con Unifranz busca contribuir a una mejor comprensión de los desafíos nacionales y a la construcción de soluciones compartidas.

Un acuerdo con otras líneas de cooperación

Además del trabajo relacionado con el observatorio, la declaración plantea el intercambio de asistencia técnica, metodologías, buenas prácticas y experiencias entre las instituciones participantes.

También prevé facilitar la vinculación de Unifranz con las agencias, fondos y programas del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia, con el fin de identificar posibles áreas de cooperación.

Ágreda señaló que la universidad trabaja en sostenibilidad mediante su participación en el Pacto Global y en redes académicas vinculadas con la UNESCO. También destacó que hospedar el Observatorio implica asumir una responsabilidad con rigor académico y compromiso institucional.

“Esta Declaración de Intenciones vale lo que realmente vaya a generar impactos”, afirmó, al subrayar la necesidad de pasar de los compromisos generales a resultados concretos y verificables.

La rectora remarcó, además, la importancia de visibilizar mediante datos las contribuciones que realizan las empresas y las universidades al desarrollo del país.

La Declaración de Intención Conjunta tendrá una vigencia de dos años desde su firma y no establece obligaciones jurídicamente vinculantes entre las partes. Su finalidad es definir un marco de colaboración en áreas de interés común, mientras que cada proyecto o actividad deberá formalizarse mediante acuerdos específicos.

De esta manera, la cooperación busca conectar la investigación universitaria, la participación empresarial y las prioridades de la Agenda 2030. El desafío será convertir el conocimiento y la información producidos en evidencia útil para comprender el aporte del sector privado y orientar decisiones hacia el desarrollo sostenible de Bolivia.

La iniciativa se enmarca en los esfuerzos para avanzar en los 17 ODS, una agenda que integra las dimensiones económica, social y ambiental y requiere la participación de gobiernos, empresas, universidades y otros actores de la sociedad.