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El Niño pone a prueba la adaptación al cambio climático y eleva el riesgo de fenómenos extremos

CLIMA. Podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de año y prolongar sus efectos durante varios meses. La FAO advierte que todavía existe una ventana para proteger la producción de alimentos, pero que los países deben actuar con rapidez.

El Niño se está fortaleciendo en un planeta cada vez más cálido, lo que aumenta el riesgo de sequías, inundaciones y pérdidas de cosechas en algunas de las principales regiones productoras de alimentos. A diferencia de otros desastres, su evolución puede anticiparse, ofreciendo a los países un margen para proteger la seguridad alimentaria y preparar sus sistemas productivos.

“El Niño es un fenómeno natural, pero está ocurriendo en un mundo más caliente, y eso significa que algunos de sus impactos se van a amplificar”, explicó Kaveh Zahedi, director general adjunto de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Para los agricultores, estas alteraciones pueden traducirse en cosechas perdidas, menor disponibilidad de agua y alimento para el ganado y, en los casos más graves, un aumento del hambre.

El fenómeno climático se origina en el Pacífico tropical y puede alterar las lluvias y las temperaturas en distintas partes del mundo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que se está fortaleciendo rápidamente.

“Esperamos que este El Niño sea muy fuerte. Esa es, de hecho, la categoría más alta que utilizamos. No tenemos una clasificación superior”, señaló una portavoz de la OMM.

Se prevé que alcance su máxima intensidad hacia finales de año, aunque sus efectos podrían prolongarse durante varios meses.

El Niño es un fenómeno climático natural asociado al calentamiento inusual de las aguas del Pacífico tropical, que puede alterar las lluvias y las temperaturas en distintas partes del mundo. © OMM/Ahnaf Ibne Nasir

Un desastre que puede anticiparse

La FAO utiliza más de cuatro décadas de información sobre los impactos de episodios anteriores de El Niño en la agricultura. Esos antecedentes se combinan con las condiciones actuales, los pronósticos estacionales y los niveles de inseguridad alimentaria para identificar los lugares donde el fenómeno podría golpear con mayor fuerza.

“Cuando juntas estas piezas de información, puedes hacerte una idea bastante buena de dónde se producirán los principales impactos de El Niño y de cómo van a afectar a los alimentos”, explicó Zahedi.

Entre las regiones que más preocupan están África austral y el Sahel, el Corredor Seco de Centroamérica y partes de Asia meridional y sudoriental, donde aumenta el riesgo de sequía agrícola. En otros territorios, la amenaza puede presentarse mediante lluvias intensas e inundaciones. Las aguas excepcionalmente cálidas también podrían afectar la pesca y a las comunidades costeras.

Los antecedentes muestran la magnitud del riesgo. Durante el fuerte episodio de El Niño de 2023-2024, los rendimientos de cereales en Marruecos cayeron un 43% debido al calor extremo y la sequía.

África austral sufrió su peor sequía en más de un siglo: 61 millones de personas necesitaron asistencia y más de ocho millones cayeron en la inseguridad alimentaria. Las malas cosechas también elevaron los precios de algunos alimentos básicos a escala mundial.

“Tenemos una idea de lo que ocurrió la última vez cuando no estábamos preparados”, afirmó el representante de la FAO.

Un agricultor inspecciona un cultivo de maíz afectado por la sequía en Zambia. © PMA/ Gabriela Vivacqua

Una ventana para proteger las próximas cosechas

La preparación puede incluir semillas resistentes a la sequía, una mejor gestión y almacenamiento del agua, recuperación de suelos, protección para el ganado y alertas que lleguen a tiempo a los agricultores para modificar las fechas de siembra o cambiar de cultivo.

“Hay mucho que podemos hacer. Tenemos tiempo de anticipación, pero tenemos que actuar rápidamente porque la ventana se está cerrando”, sostuvo Zahedi.

Según el experto, varias de estas medidas deberían estar en marcha entre febrero y marzo para proteger las próximas cosechas.

Estas acciones no servirán solamente para responder al actual episodio de El Niño. La gestión eficiente del agua, las alertas tempranas, la recuperación de suelos y el uso de cultivos y ganado más resistentes también reducen la vulnerabilidad frente a un clima cada vez más extremo e impredecible. En palabras de la FAO, prepararse para El Niño es hacer adaptación climática “con el reloj corriendo más rápido”.

Menos recursos para los sistemas alimentarios

Mientras aumenta la necesidad de preparación, la financiación climática destinada a los sistemas agroalimentarios disminuye. Un análisis de la FAO que está por publicarse señala que estos recursos cayeron un 10% en 2024, hasta los 26.900 millones de dólares. Los cultivos, la ganadería, los bosques y la pesca recibieron apenas alrededor del 5% del total de la financiación climática.

En África, los recursos destinados a los sistemas agroalimentarios disminuyeron un 20%, pese a que aumentó la financiación climática general dirigida al continente.

“No está llegando suficiente dinero a los sectores productivos para aumentar su capacidad de resistir estos impactos”, advirtió Zahedi.

La adaptación y el financiamiento fueron parte de las discusiones climáticas desarrolladas durante la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas. Diversos líderes coincidieron en la necesidad de fortalecer los sistemas de alerta temprana y garantizar que las poblaciones vulnerables cuenten con recursos para responder.

El Niño no puede evitarse, pero muchos de sus efectos sí pueden anticiparse. En algunas de las regiones más expuestas todavía quedan meses para actuar. “Invertir en adaptación frente a El Niño es una decisión obvia. Ahora mismo tenemos una ventana de oportunidad”, remarcó Zahedi.

Restaurar tierras degradadas, ampliar la agroforestería y hacer más sostenibles la ganadería y la acuicultura puede proteger la producción de alimentos, conservar la biodiversidad y reducir emisiones.

“No hay mejor inversión en clima, ni en seguridad alimentaria, probablemente tampoco en biodiversidad, que las soluciones en los sistemas agroalimentarios”, concluyó.

El Niño, presente en el debate mundial

La necesidad de anticipar los impactos de El Niño también estuvo presente en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas.

“El súper El Niño puede provocar lluvias torrenciales, sequías e incendios forestales en distintas partes del planeta. Sus efectos golpearán con mayor dureza a los más vulnerables”, advirtió el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

Por su parte, Analisa Rebuelta, subsecretaria de Finanzas de Filipinas, destacó que conocer los riesgos no es suficiente si las personas carecen de recursos para responder.

“Saber lo que viene y poder actuar antes de que llegue es una de las inversiones más poderosas y rentables que pueden hacer los gobiernos. Una alerta solo salva vidas cuando las personas tienen los medios para actuar”.

ONU Noticias