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Bolivia no logra sostener el repunte y la recuperación no se concreta, mientras el turismo mundial pierde impulso

TURISMO. El país comenzó 2026 con fuertes aumentos en la llegada de visitantes extranjeros, pero el flujo cayó 23,7 % en mayo y 46,2 % en junio, en medio de los conflictos y las dificultades de conectividad. El sector espera que el nuevo Viceministerio retome el Plan Nacional de Turismo, la nueva ley y la Marca País.

Bolivia comenzó 2026 con incrementos de entre 21 % y 44 % en la llegada mensual de visitantes extranjeros, pero no logró sostener ese ritmo. En mayo, el flujo cayó 23,7 % y en junio, 46,2 % respecto a los mismos meses de 2025. El retroceso se produjo en medio de los conflictos y las dificultades de conectividad, mientras el turismo mundial también perdía impulso.

Pese a esa caída, el balance acumulado todavía fue positivo. Entre enero y junio, el país recibió 622.264 visitantes extranjeros, frente a 561.054 durante el mismo periodo de 2025. El crecimiento semestral fue del 10,9 %, de acuerdo a datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, el comportamiento mensual muestra una recuperación vulnerable. Después de crecer 21,2 % en enero, 23,7 % en febrero, 40,9 % en marzo y 44,1 % en abril, las llegadas retrocedieron durante los dos meses siguientes.

La reducción se concentró principalmente en las fronteras terrestres. En junio de 2025 ingresaron por carretera 58.225 visitantes extranjeros; un año después llegaron 20.962, lo que representa una caída de aproximadamente 64 %. Por vía aérea, el descenso fue menor: de 27.506 a 25.170 personas.

El crecimiento de 2025 no llegó a todos

El cambio de tendencia se produce después de un año de crecimiento. Bolivia recibió 1.145.165 visitantes extranjeros en 2025, un 15,5 % más que los 991.184 registrados en 2024. El gasto turístico receptor también aumentó 10,6 % y alcanzó los 818,6 millones de dólares, de acuerdo con el Boletín Estadístico de la Actividad Turística del INE.

No obstante, el ingreso de extranjeros a establecimientos de hospedaje de las ciudades capitales disminuyó 8,8 %, de 352.328 a 321.350 personas.

Las cifras revelan una contradicción: llegaron más visitantes y dejaron más ingresos, pero disminuyeron los registros en alojamientos formales. Esta diferencia abre interrogantes sobre la duración de las estadías, el uso de viviendas particulares o plataformas digitales y la cantidad de visitantes que permanece pocas horas en el país.

El crecimiento de 2025 estuvo impulsado por los ingresos terrestres. Un total de 786.134 extranjeros llegó por carretera, 24,2 % más que el año anterior. Esta vía concentró el 68,6 % de las llegadas. Por los aeropuertos ingresaron 359.031 visitantes, apenas 0,2 % más que en 2024. Esa diferencia muestra la fuerte dependencia del país de los flujos procedentes de las naciones vecinas y su vulnerabilidad frente a los conflictos que afectan las carreteras.

El turismo mundial también se desacelera

La pérdida de impulso no es exclusiva de Bolivia. Unos 690 millones de turistas realizaron viajes internacionales entre enero y junio de 2026, apenas tres millones más que en el mismo periodo del año anterior. El crecimiento mundial fue de 0,4 %, según el Barómetro del Turismo Mundial de ONU Turismo.

Las llegadas aumentaron 2 % durante el primer trimestre, pero disminuyeron 1 % en el segundo. Los conflictos, el encarecimiento del petróleo y de los pasajes, la inflación, las interrupciones aéreas y algunos fenómenos climáticos afectaron los viajes.

“El turismo no ha dejado de crecer, pero ese crecimiento es frágil”, advirtió Shaikha Al Nuwais, secretaria general de ONU Turismo.

Ante este escenario, el organismo redujo sus previsiones para 2026. A comienzos de año esperaba un crecimiento de entre 3 % y 4 %, pero ahora proyecta un avance de solamente entre 1 % y 2 %. También anticipa que los viajeros buscarán mejores precios, elegirán destinos más cercanos y priorizarán los viajes dentro de sus propios países.

Conectividad y turismo interno

Para Jorge Vaca, vicepresidente de la Cámara Hotelera de Santa Cruz, la conectividad, el precio de los pasajes y la inestabilidad dificultan la planificación turística.

“Podemos tener el feriado, pero si no tenemos conectividad aérea es difícil que la gente llegue. Cuando los pasajes están con precios muy elevados, la gente no viaja”, señaló en una entrevista con Asuntos Centrales.

Vaca considera que los feriados largos y los grandes eventos pueden movilizar el turismo interno hacia destinos como Samaipata y la Chiquitania, con beneficios para el transporte, los hoteles, la gastronomía y el comercio.

“Cuando hablas de turismo, no puedes decir quién se beneficia más; se beneficia el país”, afirmó.

La Cámara Hotelera, Cainco y el Buró de Convenciones trabajan para que Santa Cruz tenga al menos un evento importante cada mes y pueda sostener la ocupación durante todo el año.

Vaca también identifica la capacitación y la atención al visitante como tareas pendientes. “El turismo tiene que nacer en los colegios”, sostuvo al plantear que la formación debe ayudar a comprender el valor cultural, natural y económico de los destinos.

El Fuerte de Samaipata es uno de los principales atractivos del departamento y del país.

Un plan que quedó inconcluso

A las dificultades de conectividad y promoción se suma la falta de continuidad de la planificación pública. En mayo de 2026, el entonces Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía inició la construcción participativa de un Plan Maestro con horizonte de diez años.

El proceso debía generar una Estrategia Nacional de Turismo Sostenible 2026-2035, una nueva Ley de Fomento al Turismo Sostenible, cinco estrategias sectoriales y una nueva Marca País Bolivia.

Se programaron 18 talleres en los nueve departamentos, con participación de gobiernos subnacionales, comunidades, universidades, empresas y actores del sector. El trabajo contó con acompañamiento técnico y financiero del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y del Banco Interamericano de Desarrollo.

En Santa Cruz se incorporaron como prioridades a Samaipata, las Misiones Jesuíticas de Chiquitos y otros destinos vinculados con la naturaleza, la cultura y la gastronomía.

MÁS INFORMACIÓN: Santa Cruz incorpora sus prioridades en la construcción del Plan Nacional de Turismo Sostenible

La posibilidad de retomar el proceso

Sin embargo, la eliminación del Ministerio de Turismo dejó inconcluso el proceso. La posesión de Andrés Aramayo como viceministro de Turismo Sostenible y Culturas, ahora dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, abre la posibilidad de recuperar ese trabajo.

Aramayo ya había participado en el proceso desde el anterior Viceministerio de Fomento al Turismo Sostenible. Al asumir nuevamente responsabilidades en el sector, anunció que se retomarán las acciones pendientes y los compromisos asumidos con organismos internacionales.

La ubicación del Viceministerio en la Cancillería también podría facilitar la articulación de la promoción turística con las oficinas consulares, el comercio exterior, la gastronomía y la proyección internacional de la identidad boliviana.

El desafío será establecer si se dará continuidad a los documentos y aportes ya elaborados o si el proceso comenzará nuevamente. Como resumió Vaca: “Debería haber un plan nacional de turismo”.

Bolivia recibe más visitantes y genera mayores ingresos, pero no ha logrado sostener el ritmo con el que comenzó 2026. En un escenario mundial de desaceleración, consolidar la recuperación dependerá de mejorar la conectividad, reducir la vulnerabilidad frente a los conflictos y transformar los procesos inconclusos en políticas capaces de mantenerse en el tiempo.

Portal Verde, con información de ONU Turismo, INE, ABI y Asuntos Centrales