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Un yaritú digital conecta San Javier con el mundo y guía a quienes deseen visitar ese destino chiquitano

TURISMO. La diseñadora cruceña Stefany Justiniano Núñez creó una propuesta digital para acercar San Javier a potenciales visitantes desde cualquier lugar y acompañarlos durante su recorrido por el municipio. El proyecto integra un sitio web, una aplicación con audioguías, un quiosco interactivo y una interfaz educativa para el Museo Misional.

Karina Vargas Alba

Un yaritú se instaló en Alabama, Estados Unidos, para contar la historia, las tradiciones y la riqueza cultural de San Javier. Desde una pantalla, este personaje invita a descubrir la primera misión jesuítica de la Chiquitanía y guía una experiencia que podrá vivirse tanto a distancia, para conocer el destino y preparar el viaje, como en el propio municipio, para recorrer su templo, su museo y otros lugares de interés.

“Vive San Xavier”, “Tu viaje comienza aquí” y “Aprovecha al máximo tu día” son algunas de las frases que invitan al recorrido desde la pantalla. Allí, el visitante puede elegir itinerarios, conocer lugares y comenzar un recorrido autoguiado.

La experiencia fue concebida por la diseñadora cruceña Stefany Justiniano Núñez, quien llevó hasta la University of Mobile, en Estados Unidos, un proyecto que inició años atrás con la creación de la Marca San Xavier. Su propuesta adquiere especial significado en el Día Mundial del Turismo, celebrado cada 27 de septiembre y que este año llevó como lema “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”. La fecha pone en el centro una transformación que Stefany llevó al terreno concreto: utilizar el diseño y las herramientas digitales para hacer visible un destino rural, facilitar la planificación del viaje y conectar al visitante con las personas, productos y experiencias de la comunidad.

“Interfaces: una experiencia digital para San Javier” es el proyecto final con el que obtuvo su Maestría en Artes en Práctica Creativa. La propuesta integra cuatro herramientas interconectadas: un sitio web que puede consultarse desde cualquier lugar, una aplicación móvil con mapas y audioguías, un quiosco interactivo para orientar a quienes ya se encuentran en San Javier y una interfaz educativa diseñada para el Museo Misional.

El objetivo es acompañar al visitante en las distintas etapas de su experiencia: primero, cuando explora el destino y decide viajar; después, al planificar rutas, actividades y servicios; y finalmente, durante su estadía, al conectarlo con la historia, la gastronomía, las artesanías, los productores y las personas del pueblo.

“Mi propuesta parte de una idea muy sencilla: San Javier tiene muchísimo que mostrar, pero muchas de esas experiencias todavía no son fáciles de encontrar, conocer o planificar para una persona que llega por primera vez”, explica Justiniano.

La plataforma interactiva permite anticipar la visita a San Javier.

Conocer el pueblo más allá de su templo

La propuesta busca que el recorrido no termine después de visitar el templo misional. Mediante las diferentes interfaces, una persona podría encontrar información sobre rutas, eventos, artesanías, talleres de cerámica, gastronomía, productos locales y espacios naturales.

La aplicación no se limita a mostrar puntos turísticos. También incorpora mapas, información práctica, audioguías y la posibilidad de digitalizar la compra de entradas para sitios de interés o actividades culturales.

Una persona que todavía se encuentra lejos de San Javier podría utilizar el sitio web y la aplicación para conocer el destino, organizar su itinerario y descubrir qué actividades están disponibles. Una vez en el municipio, podría acceder al quiosco interactivo, seguir recorridos autoguiados y profundizar su visita mediante los contenidos del museo.

“Así, la tecnología no sustituye la experiencia física. La prepara, la acompaña y la profundiza”, señala la diseñadora.

Cultura, producción y tradiciones

San Javier forma parte del conjunto de las seis Misiones Jesuíticas de Chiquitos inscritas como Patrimonio Mundial. La Unesco las reconoce como un patrimonio vivo surgido de la integración entre la arquitectura católica y las tradiciones locales.

El proyecto amplía esa mirada: presenta el templo, pero también visibiliza las expresiones culturales, productivas y cotidianas que existen a su alrededor.

Stefany considera que uno de los principales obstáculos que enfrenta el turismo en la Chiquitanía es la dispersión de la información. Esto no implica crear más atractivos, sino contar mejor las historias del lugar y facilitar el acceso a lo que ya existe.

“No necesariamente necesitamos crear nuevas atracciones; necesitamos contar mejor las historias que ya existen, facilitar el acceso a la información y conectar al visitante con las personas, productos y experiencias que forman parte de la comunidad”, sostiene.

Un corazón ligado a la Chiquitanía

Aunque Stefany y sus hermanas no nacieron en San Javier, la historia familiar está profundamente vinculada con la región. Su abuela nació en Concepción y su abuelo, Orlando Justiniano, fue alcalde de San Xavier. Durante su gestión, uno de sus objetivos fue impulsar el desarrollo turístico del municipio.

La familia también estuvo relacionada con la producción de leche y queso, además de la ganadería en pequeña escala. Stefany y sus hermanas pasaban los fines de semana, feriados y vacaciones en El Naranjal, la propiedad familiar donde crecieron conociendo el pueblo, sus paisajes y sus tradiciones.

Ese vínculo llevó posteriormente a la familia a impulsar el San Javier Quinta Eco-Resort. Con el paso de los años, Stefany convirtió esa conexión familiar en el punto de partida de su trabajo profesional. Hoy su relación con el municipio no se limita a un emprendimiento: forma parte de un interés sostenido por promoverlo como destino y mostrar la diversidad de experiencias que ofrece.

Una imagen familiar de las visitas a San Javier. Las cinco hermanas Justiniano Núñez, junto a su padre, Carlos. Archivo familiar.

De la Marca SanJavier a la experiencia digital

“Interfaces” retoma un trabajo iniciado por Justiniano durante su formación en Diseño Integral en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM). En 2020 desarrolló como tesis una propuesta completa de identidad visual para el municipio chiquitano. Después de un arduo trabajo, el 30 de marzo de 2021 presentó ante autoridades y representantes de instituciones locales el proyecto de la Marca San Javier y una propuesta para implementarla de manera integral en el municipio.

La iniciativa planteaba aplicar la identidad a los productos gastronómicos y artesanales, además de vincularla con el mejoramiento y la señalización de los lugares turísticos. Tras la presentación, las autoridades anunciaron que los documentos serían remitidos al Concejo Municipal para su revisión y la elaboración de una normativa que permitiera iniciar la implementación.

Años después, cuando tuvo que elegir el tema de su proyecto final de maestría y la implementación municipal todavía no se había concretado, decidió retomar aquella visión. Quedaba además una parte que consideraba fundamental: la experiencia digital.

Así nació “Interfaces”, una ampliación de la Marca San Javier hacia un ecosistema pensado para dar visibilidad al destino y conectar su oferta turística con visitantes nacionales y extranjeros.

Aunque fue concebido para este municipio, Stefany considera que el modelo podría adaptarse a otras poblaciones rurales cuyo valor cultural e histórico aún tiene escasa presencia digital, tanto en la Chiquitanía como en otras regiones.

Stefany Justiniano elaboró varios de los angeles chiquitanos que formaron parte de la muestra.

El yaritú salió de la pantalla

El proyecto fue presentado inicialmente en mayo de 2026 y actualmente vuelve a exhibirse en la Marilyn Foley Art Gallery, ubicada en el Ben May Hall de la University of Mobile. La muestra, organizada desde la Facultad de Artes y Ciencias, permanecerá abierta durante octubre.

La exposición no está formada únicamente por pantallas y dispositivos. Justiniano quiso trasladar al espacio físico algunos elementos de las prácticas artesanales y la cultura visual de la Chiquitanía.

Como parte de una materia optativa de cerámica, elaboró angelitos chiquitanos y una vasija inspirada en el yaritú. También estudió las máscaras tradicionales para crear diferentes versiones, incorporando ornamentos, patrones y colores chiquitanos, y ambientó la muestra con hamacas. En el espacio expositivo, el yaritú adquirió además una versión digital para invitar al público a explorar las herramientas y conocer más sobre San Javier.

Para Daniela Justiniano, hermana de Stefany, estos elementos hicieron que el proyecto fuera mucho más que una presentación tecnológica.

“Estuvo lleno de detalles, desde hacer los angelitos chiquitanos en cerámica y una reinterpretación del yaritú, hasta la ambientación de toda la sala con hamacas y ese pequeño yaritú digital invitando a conocer más”, relató.

La diseñadora considera que, en un mundo donde numerosos viajes comienzan frente a una pantalla, las pequeñas comunidades necesitan herramientas que les permitan contar sus historias y llegar a personas interesadas en experiencias auténticas.

El turismo puede generar oportunidades para las familias, productores y artesanos, pero necesita hacer visibles sus propuestas y facilitar el contacto con los visitantes.

“San Javier tiene mucho que contar. Esta es mi pequeña manera de ayudar a que más personas descubran su historia y su belleza”, afirma Stefany, cuyo próximo desafío es conseguir apoyo para hacer sostenible la plataforma digital.