CONSERVACIÓN. Santa Cruz de la Sierra a representantes de 30 fondos ambientales, organismos multilaterales, pueblos indígenas, cooperación internacional y sector privado. El encuentro analizará las barreras de acceso y nuevos mecanismos para movilizar recursos hacia la conservación.
América Latina y el Caribe reúnen una parte significativa de la biodiversidad del planeta, pero todavía enfrentan el desafío de conseguir que los compromisos internacionales se conviertan en recursos suficientes, permanentes y accesibles para conservarla. Las oportunidades y dificultades para movilizar ese financiamiento serán el centro del XXVIII Congreso de la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC), que se realizará del 6 al 8 de octubre en Santa Cruz de la Sierra.
El encuentro reunirá a representantes de 30 fondos ambientales de 20 países, además de organismos multilaterales, gobiernos, cooperación internacional, pueblos indígenas y comunidades locales, organizaciones de conservación, academia y sector privado.
Bajo el lema “Finanzas que impulsan la conservación, Pueblos Indígenas que protegen, Innovación que transforma”, el congreso analizará soluciones financieras, nuevas tecnologías y alianzas orientadas a ampliar el impacto de la conservación de la biodiversidad, fortalecer la resiliencia climática y promover el desarrollo sostenible.
La reunión se produce cuando la comunidad internacional busca incrementar y diversificar las fuentes de financiamiento destinadas a proteger la naturaleza. La Meta 19 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal plantea movilizar al menos 200.000 millones de dólares anuales hasta 2030, provenientes de fuentes nacionales e internacionales, públicas y privadas.
La meta también promueve el financiamiento combinado, la movilización de capital privado y otros mecanismos innovadores. El desafío no se limita, sin embargo, a conseguir más recursos: también implica desarrollar capacidades para acceder a ellos, administrarlos con transparencia y convertirlos en resultados sostenibles en los territorios.
Nuevas fuentes de recursos
Durante el congreso se analizarán algunos de los instrumentos que están transformando el financiamiento para la naturaleza. La agenda incluye la acreditación ante fondos climáticos, los Proyectos de Financiamiento Permanente (PFP), la conversión de deuda por naturaleza, los créditos de biodiversidad, los negocios ambientales, la inversión de impacto y la participación del sector privado.
Estos mecanismos buscan movilizar recursos adicionales y ofrecer mayor estabilidad a procesos de conservación que, por sus características, requieren continuidad y resultados de largo plazo.
La discusión también permitirá examinar las condiciones que deben cumplir los países y las instituciones ambientales para acceder a esos instrumentos, además de las capacidades técnicas, fiduciarias y regulatorias necesarias para administrarlos.
En este escenario, los fondos ambientales cumplen un papel estratégico debido a su experiencia institucional, conocimiento de los territorios y capacidad para relacionar distintas fuentes de financiamiento con iniciativas locales.
El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) los reconoce como instituciones capaces de movilizar recursos de diferentes orígenes y conectar el financiamiento global y nacional con inversiones destinadas a la conservación.
RedLAC articula estas capacidades a escala regional. La red facilita el intercambio de conocimientos y buenas prácticas entre sus 30 fondos integrantes, además de promover alianzas y ampliar las oportunidades de financiamiento para la naturaleza.
Recursos para los territorios
Uno de los asuntos centrales será la participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernanza y protección de los territorios. Su intervención es indispensable para manejar los recursos naturales y sostener los resultados de conservación a largo plazo.
El congreso abordará experiencias y mecanismos orientados a ampliar su participación en la gestión de recursos, facilitar el financiamiento directo y promover soluciones construidas desde los propios territorios.
La discusión permitirá analizar no solo cuánto dinero se moviliza, sino también quién define las prioridades, cómo se distribuyen los recursos y qué condiciones deben fortalecerse para que las comunidades puedan acceder a ellos y administrarlos.
De esta manera, el financiamiento será abordado como una herramienta vinculada con la gobernanza, la capacidad institucional y la participación de quienes viven en los ecosistemas que se busca conservar.
Tecnología para medir resultados
La innovación tecnológica también ocupará un lugar relevante en el encuentro. El monitoreo satelital, la bioacústica, los sensores remotos y las plataformas de datos formarán parte de las conversaciones sobre cómo mejorar la toma de decisiones y el seguimiento de los proyectos.
Estas herramientas pueden contribuir a identificar cambios en los ecosistemas, evaluar las intervenciones, fortalecer la transparencia y medir los resultados alcanzados con los recursos destinados a la conservación.
La medición es especialmente importante ante la necesidad de demostrar que los mecanismos financieros producen beneficios ambientales concretos y que las inversiones llegan a los territorios para los cuales fueron gestionadas.
Por ello, en los próximos días Bolivia será escenario de un debate regional sobre cómo superar las barreras de acceso al financiamiento, combinar recursos públicos y privados y desarrollar soluciones capaces de sostenerse en el tiempo.
El encuentro también buscará fortalecer la coordinación entre fondos ambientales, organismos multilaterales, gobiernos, pueblos indígenas, comunidades, cooperación internacional y empresas, con el propósito de movilizar los recursos necesarios para proteger los ecosistemas y el bienestar de las generaciones presentes y futuras.
