ENTREVISTA. El viceministro de Recursos Evaporíticos y Tecnologías Energéticas Emergentes, Luis Eduardo Osorio, explicó los pasos para habilitar la comercialización de biogás y facilitar proyectos públicos, privados y mixtos. El aprovechamiento de residuos se plantea como una de las alternativas para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
PORTAL VERDE
En un giro frente al modelo económico que rigió el país durante las últimas dos décadas, el Gobierno boliviano busca romper la inercia regulatoria para dar paso a la inversión privada y a la diversificación de la matriz energética, marcada por la urgencia de reducir la dependencia del gas natural en la provisión de electricidad.
Uno de los caminos es la generación de energía a partir de residuos. Por ello, durante un foro realizado en Santa Cruz, el viceministro de Recursos Evaporíticos y Tecnologías Energéticas Emergentes, Luis Eduardo Osorio, marcó el inicio de la definición de una hoja de ruta para viabilizar este proceso. El objetivo es reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y subvencionados, además del gas natural, con el que hoy se genera cerca del 70 % de la electricidad que se consume en el país.
El encuentro, que reunió a más de 150 expertos nacionales e internacionales, académicos y representantes de la industria, sirvió de plataforma para articular dos pilares normativos: el reciente Decreto Supremo 5735, que permite la producción de biogás para el autoconsumo, y el proyecto de Ley de Fomento a las Energías Verdes, que actualmente se tramita en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
— ¿Cuál es el objetivo de establecer una hoja de ruta?
Desde el decreto 5735 y el proyecto de ley se impulsa el manejo de residuos como una alternativa para diversificar la matriz energética. Hemos reunido a académicos, a la industria, a la cooperación internacional, a expertos de México, Chile, Argentina y Colombia para saber cómo han implementado este tipo de soluciones en otros países; hoy nosotros nos ponemos de acuerdo para generar la hoja de ruta hacia un pacto para desarrollar estas actividades en Bolivia.
— ¿Esta hoja de ruta estará concluida y en ejecución al finalizar la actual gestión de gobierno?
Por supuesto. El objetivo es definir la hoja de ruta y se van a ver los tiempos, los plazos. Lo importante es que hoy estamos rompiendo la inercia que existió durante mucho tiempo en ver este tema como una oportunidad. Bolivia genera recursos, genera residuos que deben ser aprovechados; y el aprovechar no solamente es reciclaje o reusar los residuos, sino también llevarlos a un nivel más adelante donde podamos generar energía, que los municipios, la industria y los hogares puedan tener cierto nivel de autosuficiencia y, con estos recursos, reducir su dependencia de combustibles fósiles, que tengan una mayor autonomía y, de esta manera, impulsar la diversificación energética.
— ¿La aplicación del decreto 5735 es factible? Hubo voces que piden modificar algunos aspectos.
Sí, el decreto que hemos sacado para impulsar el biogás a nivel de autoconsumo es un primer paso, porque para abrir la comercialización, transporte e inyección, necesitamos hacer una adecuación. La Ley de Hidrocarburos hoy no lo permite y nuestra propuesta se manifiesta a través de la Ley de Fomento a Energías Verdes, una ley que se cambia con otra ley. Entonces el decreto, dentro de las restricciones que tiene, habilita a que podamos empezar a generar proyectos con miras a que, cuando esta ley salga, habilite la comercialización, el transporte, inyección y otras actividades.
Podíamos esperar a que salga la ley o nos adelantábamos; decidimos empezar a promover el biogás a través de la producción para el autoconsumo. De esta forma damos alternativas para que, a través de esta fuente, se desarrolle energía eléctrica o se utilice para la combustión.
— ¿En qué otros aspectos se pueden mejorar las normas?
El aprovechamiento de residuos para energía nace desde los vertederos y ese es el principal reto que tenemos. Allí nace la oportunidad del manejo de residuos, por lo que estamos trabajando con el Viceministerio de Recursos Hídricos, ellos manejan el tema, porque si no hay un buen manejo, no se va a llegar a aprovechar al máximo esta oportunidad.
— ¿Puede explicar cómo se va a compatibilizar esta norma con el proyecto de Ley de Fomento a las Energías Verdes?
El decreto de biogás autoriza la autoproducción. La Ley de Fomento a Energías Verdes va a reglamentar todo lo que es biogás, biometano y combustibles alternativos en general, facilitando que estos también puedan ser comercializados y transportados en los sistemas. Hoy en día eso no se puede porque la Ley de Hidrocarburos restringe esa actividad a combustibles e hidrocarburos de origen fósil, es decir, extraídos de la tierra.
— Usted dijo que se tiene que terminar el paradigma del Estado inversionista. ¿Cuál es el concepto que hoy debería primar?
Es una muy buena observación. Creo que todos hemos sido testigos de que el Estado inversionista en las últimas dos décadas ha sido un fracaso. Hay 63 empresas públicas que están observadas, no se ha invertido en exploración de hidrocarburos y el resultado es el que vivimos hoy. Entonces, el Estado está para generar la reglamentación, para fomentar al mercado a que se desarrolle en temas de inversión, para que la oferta y la demanda se junten y ser el articulador del desarrollo de energías alternativas.
— Otro aspecto que se detectó en el foro es que la ciudadanía exige el cierre de rellenos sanitarios, pero nadie quiere tener en sus barrios nuevas áreas destinadas al tratamiento de la basura de forma moderna. ¿Cómo va a tratar este tema el Viceministerio?
Este es un trabajo particularmente del Viceministerio de Recursos Hídricos; sin embargo, se articula con esta visión que estamos implementando a nivel de energía. Todo debe nacer de una normativa clara que permita y fomente la implementación de proyectos de forma correcta. Muchas veces no se están implementando de forma correcta y esto genera repercusiones. Y la gente lo que quiere evitar son esas repercusiones: malos manejos ambientales, malos manejos de residuos, proyectos que no han cumplido los objetivos como se plantearon inicialmente. Entonces, parte de esa razón está ahí.
Lo que busca justamente esta hoja de ruta es restablecer, redirigir las actividades de temas de residuos de manera que podamos aprovecharlos desde las diferentes formas de separación correcta, reutilización, reciclaje y, por último, el aprovechamiento de residuos para energía.
— ¿Cómo se puede fomentar esta nueva visión en la población?
Estamos en un momento muy importante desde el punto de vista de energías alternativas, donde Bolivia ha estado muy rezagada en relación con los países vecinos. No se han impulsado siendo que tenemos muchísimos recursos y muchísimas posibilidades. Entonces, buscamos generar la reglamentación que corresponde, trayendo las mejores prácticas y aprendiendo también de qué ha ocurrido en otros lados. Entrar al último también nos da la ventaja de ver quiénes ya pasaron por ese camino y qué aprendizajes tienen.
Y creemos que esto nos va a ayudar a desplazar combustibles fósiles, que es el origen de nuestro problema hoy en día, en importación, a nivel económico, por las subvenciones. Es un proceso, pero es una oportunidad inmensa.
— ¿Qué respuesta están encontrando de los sectores llamados a impulsar esta transformación energética?
Hay mucho interés, lo pudimos ver con la participación de casi 150 personas expertas; hay interés y se sienten respaldados. Sienten que por fin se está dando un cambio y ese es el objetivo: crear las reglas para que el cambio se dé, crear el espacio para que podamos aprovechar y ordenar nuestros residuos. Y de esta forma dar trabajo, atraer inversión, atraer tecnología y, por consecuencia, diversificar la matriz energética.
— ¿Le va a alcanzar el tiempo de gestión al gobierno de Rodrigo Paz para lograr el cambio de matriz?
Esto es una solución más. Y al decir diversificar, es abrir a varias actividades. No es que vamos a cambiar la solución por el biogás y el biometano. Es una solución más y es nuestra posición como Estado dar las herramientas para que cada uno pueda decidir cuál es la solución que más le conviene.
Otros me dirán: en Oruro tenemos buen sol, podemos poner energía solar y reemplazamos de cierta forma otros combustibles. Obviamente es un reto generar todo este proceso en cinco años de gestión, pero nuestro objetivo en este momento es romper esa inercia; destrabar a nivel regulatorio, a nivel de implementación, todo lo que no se hizo anteriormente. Y también dar las facilidades para que los proyectos -ya sean privados, públicos o mixtos- puedan desarrollarse. Por eso hablaba de financiamiento climático, hablaba de que el Estado está para armar las reglas y ayudar a unir las puntas.
La industria en general ya se ha dado cuenta, y no es ahora sino hace unos meses atrás, de que tiene que empezar a ver cómo diversificar y asegurar su suministro energético, entendiendo que cada industria tiene diferentes fuentes de energía. En el caso de la industria cementera, tienen que asegurar que sus hornos se mantengan activos; pueden funcionar con carbón, con gas, con combustible líquido, entonces ahora están viendo cómo hacer una mezcla con residuos de basura. Las mineras están viendo cómo reemplazar su demanda energética con energía solar en las montañas.
Cada uno está viendo cómo aprovechar y garantizar su soberanía energética. Ese es el objetivo nacional desde todos los puntos: garantizar la soberanía energética.
