GESTIÓN. El país genera 8.286 toneladas diarias de residuos municipales y aprovecha apenas el 5,7 %. La propuesta para 2027–2035 combina el cierre y la adecuación de botaderos con la recuperación de biogás y la generación eléctrica. El coprocesamiento cementero abre otra vía, pero ampliar estas alternativas exige financiamiento y superar barreras regulatorias y comerciales.
PORTAL VERDE
Bolivia genera 8.286 toneladas diarias de residuos municipales, pero aprovecha apenas el 5,7 % como material reciclable. El 84,3 % de los municipios dispone su basura en botaderos o vertederos y el inventario nacional registra 301 de estos sitios, que ocupan unas 550 hectáreas. Frente a ese escenario, el país comenzó a construir una hoja de ruta que busca vincular la solución de sus problemas de disposición final con el aprovechamiento de residuos para diversificar la matriz energética, un elemento clave frente a la sostenida caída de la producción de gas natural en el país.
Los datos, correspondientes al Diagnóstico Nacional de Gestión Integral de Residuos y al Inventario de Botaderos de 2025, fueron presentados como línea base del Foro Nacional de Aprovechamiento Energético de Residuos, realizado el 27 de octubre en Santa Cruz. El encuentro reunió a representantes del Gobierno, municipios, empresas, universidades y cooperación internacional para identificar acciones, barreras y plazos.
El foro se realizó en el marco del XVIII Encuentro Internacional de la Red de Biodigestores para Latinoamérica y el Caribe (RedBioLAC), celebrado del 26 al 29 de octubre en Santa Cruz. Bajo el lema “Del agro a la bioeconomía”, el encuentro reunió experiencias y tecnologías de biodigestión que conectan con uno de los desafíos de la hoja de ruta: aprovechar residuos orgánicos urbanos, agropecuarios y agroindustriales para producir biogás y recuperar nutrientes. Ambos espacios acercan así la discusión normativa y financiera a las soluciones técnicas que pueden contribuir a diversificar el suministro energético del país.
El objetivo es avanzar en tres ejes: aprovechamiento de biomasa residual, recuperación de biogás en rellenos sanitarios y coprocesamiento en la industria cementera. Estas alternativas están vinculadas con la meta de valorizar el 25 % de los residuos municipales para 2035, recogida en la contribución climática nacional, NDC 3.0. Ese objetivo comprende aprovechamiento material y energético, como complemento de la prevención, la reutilización y el reciclaje.
Una transición que comienza en los botaderos
El rezago en el cierre de botaderos explica parte de la urgencia. Según datos oficiales, solo 15 de los 343 municipios han concluido el cierre técnico de sus vertederos y otros siete estaban en proceso de cierre y habilitación de rellenos sanitarios. Los primeros equivalen al 4,4 % de los gobiernos municipales.
En mayo, la Resolución Ministerial 368/2026 estableció condiciones para la adecuación progresiva de estos sitios. Su continuidad temporal exige medidas de mitigación y planes de cierre técnico o rehabilitación, además de controles de lixiviados, aguas subterráneas y gases.
Las barreras incluyen falta de presupuesto, terrenos adecuados y seguridad jurídica, además de conflictos sociales que dificultan la construcción de nuevas instalaciones. El tratamiento y la disposición final también requieren recursos para operar durante años y atender las obligaciones posteriores al cierre.
El borrador de hoja de ruta presentado en el foro plantea iniciar en 2027 el Plan Nacional “Bolivia sin Botaderos”; priorizar cierres de sitios de alto riesgo y conformar mancomunidades entre 2027 y 2029; desarrollar rellenos regionales y estaciones de transferencia entre 2028 y 2032; y ejecutar el cierre técnico de los demás sitios y las acciones de poscierre entre 2030 y 2035.
Residuos disponibles, infraestructura pendiente
El 59,5 % de los residuos municipales corresponde a materia orgánica, según los datos oficiales. Esa composición abre posibilidades de tratamiento y generación de biogás, pero el potencial debe evaluarse según las características, cantidades y ubicación de los materiales.
Durante el foro se propuso realizar un inventario que incluya residuos urbanos, agropecuarios y agroindustriales, mediante convenios con sectores productivos y universidades. Para esos acuerdos y el avance del diagnóstico se sugirió un plazo de seis meses a un año.
En Santa Cruz de la Sierra, el relleno sanitario recibe unas 1.600 toneladas diarias. En 2023 el municipio presentó el diseño de una planta de compostaje con capacidad de procesamiento de 50 toneladas diarias y otra de tratamiento mecánico biológico con capacidad máxima proyectada de 1.000 toneladas diarias. Ambos proyectos deben actualizarse y requieren financiamiento para su implementación y operación.
También se mencionaron proyectos de separación de entre 350 y 400 toneladas diarias en Cochabamba y de 400 toneladas diarias en El Alto, donde una alianza con una cementera ha permitido iniciar el coprocesamiento. No obstante, estos volúmenes son proyecciones.

Del gas captado a la energía y su comercialización
La base de trabajo para esta hoja de ruta registró la situación de 43 municipios con relleno sanitario. En Normandía, antiguo sitio de disposición de Santa Cruz de la Sierra, se identificó la posibilidad de establecer diez pozos de extracción de biogás con quema centralizada. El consultor Óscar Nogales propuso evaluar también el aprovechamiento del metano en K’ara K’ara, Cochabamba, como parte de su cierre técnico.
El borrador plantea un segundo recorrido, paralelo a la reconversión de la disposición final: adecuación normativa e incentivos en 2027–2028; pilotos de captación y quema vinculados con bonos de carbono en 2027–2029; generación eléctrica e inyección a la red en 2029–2032; y escalamiento y evaluación del biometano en 2031–2035.
Una de las principales barreras es comercial. Representantes municipales y privados cuestionaron que el reciente decreto supremo 5735 limite la producción de biogás y biometano sólo para el autoconsumo, ya que esto dificulta conectar a quienes disponen de residuos con empresas interesadas en invertir y compradores del combustible.
En entrevista con Portal Verde, el viceministro de Electricidad y Energías Alternativas, Luis Osorio, explicó que el decreto constituye un primer paso debido a las restricciones legales vigentes. Según la autoridad, el proyecto de ley de fomento a las energías verdes, presentado a la Asamblea Legislativa, busca habilitar la comercialización y el transporte de biogás y biometano.
La discusión distinguió ese mercado de la venta de electricidad producida con biogás. En el país ya existen mecanismos de remuneración por inyectar electricidad renovable a las redes de distribución. Cada proyecto necesita precisar las reglas aplicables y evaluar si los ingresos permiten recuperar la inversión y sostener la operación.

Cementeras: sustituir combustibles y reducir lo que se entierra
El coprocesamiento puede aprovechar residuos preparados como combustibles y materias primas alternativas en los hornos cementeros. En el foro se mencionaron pilotos de Soboce, a través de NetGreen, e Itacamba, así como avances hacia un acuerdo entre Soboce y el municipio de Viacha.
El experto Andrés Jensen propuso consolidar pilotos y condiciones regulatorias en 2027, ampliar el desarrollo desde 2028 y avanzar hacia un 30 % de sustitución de combustibles fósiles por combustibles derivados de residuos para 2040. Se trata de un escenario propuesto para Bolivia, que deberá traducirse en compromisos sectoriales.
Como referencia, situó la sustitución latinoamericana alrededor del 15 %, con objetivos del 20 % para 2030 y del 40 % para 2050. También describió una experiencia en Costa Rica que supera el 60 % de sustitución y evita enviar más de 5.000 toneladas mensuales de materiales a disposición final.
En Bolivia, ampliar el coprocesamiento requiere completar su regulación, financiar instalaciones de selección y preparación y asegurar la calidad y continuidad del suministro. Las distancias entre municipios y cementeras pueden elevar los costos logísticos. El sector subrayó que deben aprovecharse materiales que no puedan reciclarse y respetarse las prioridades de la gestión integral.

Responsables y recursos para ejecutar la ruta
Las limitaciones municipales llevaron a plantear concesiones y alianzas público-privadas como mecanismos para avanzar. Reducir el volumen enterrado puede extender la vida útil de los rellenos sanitarios, pero ese beneficio debe evaluarse junto con los costos de tratamiento, transporte y operación.
El representante del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe – CAF expuso posibilidades de apoyo mediante el Programa Nacional de Infraestructura para la Gestión Integral de Residuos (Pronigir), con el objetivo de identificar y estructurar proyectos de mitigación y evaluar su participación en mecanismos de carbono. La cooperación alemana también manifestó su disposición a continuar el acompañamiento técnico.
El experto argentino Miguel Suárez insistió en la importancia de adaptar las tecnologías a la realidad local y avanzar progresivamente. “No conviene replicar proyectos de otros países porque social, cultural y tecnológicamente son diferentes”, señaló a Portal Verde.
Los compromisos del foro son preliminares y deberán sistematizarse antes de avanzar hacia un Pacto Nacional por la Valorización de Residuos. Al cierre, Suárez remarcó una tarea pendiente: definir quién será responsable de cada acción. La asignación de presupuestos y responsabilidades permitirá evaluar la ruta con resultados concretos: toneladas recuperadas, sitios adecuados o cerrados, energía producida y combustibles sustituidos.


