INNOVACIÓN. 43 emprendimientos participaron en los laboratorios. Los seleccionados recibirán mentoría especializada, fortalecer sus modelos de negocio y acercarse a alternativas de financiamiento. Sus propuestas abarcan diversas áreas.
Predecir mejor las condiciones meteorológicas, transformar residuos en energía, producir proteínas sostenibles, aplicar inteligencia artificial en el campo y recuperar la salud de los suelos son algunas de las respuestas que emprendimientos bolivianos están desarrollando frente a los desafíos de la producción agropecuaria.
Un total de 43 equipos de distintas regiones del país participaron en un ciclo intensivo de Laboratorios Temáticos (LATE), realizado en La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Sucre y Tarija como parte de Agro-Innovatec 2026. Allí pusieron a prueba la viabilidad técnica, económica y ambiental de sus propuestas, además de su capacidad para responder a problemas reales del sector productivo.
Tras esta evaluación, 15 emprendimientos fueron seleccionados para avanzar a una etapa de mentoría especializada y articulación con BDP Lab. Durante esta fase recibirán asesoramiento para fortalecer sus modelos de negocio y facilitar su vinculación con alternativas de financiamiento productivo.
Posteriormente, los equipos participarán en un encuentro con inversionistas, organismos de cooperación y actores estratégicos del ecosistema emprendedor boliviano. Este será un paso importante para que sus soluciones puedan superar la etapa de validación, ampliar su aplicación y llegar a productores que enfrentan problemas concretos.
Soluciones para un agro bajo presión
Las propuestas abarcan campos como agrometeorología, bioenergía, proteínas sostenibles, apicultura funcional, agricultura regenerativa, inteligencia artificial, biotecnología, ganadería regenerativa y economía circular.
Aunque parten de tecnologías y modelos diferentes, comparten el propósito de contribuir a una producción agropecuaria más tecnificada, sostenible, resiliente y competitiva. También buscan responder a un escenario marcado por eventos climáticos extremos, mayores exigencias de productividad y la necesidad de fortalecer la seguridad alimentaria.
La convocatoria reunió a equipos multidisciplinarios de diferentes regiones y registró una destacada participación de jóvenes emprendedores, quienes plantearon nuevas respuestas a desafíos persistentes de la producción agropecuaria.
Ideas sometidas a presión
En los laboratorios no bastó con presentar una idea innovadora. Cada equipo tuvo que demostrar que su propuesta responde a un problema real, puede funcionar en campo y tiene posibilidades de convertirse en un negocio sostenible.
La metodología combinó formación, experimentación y evaluación mediante dinámicas denominadas “retos de choque”, “tribunal del problema”, “inversionista escéptico” y “destructor de modelos”. Los ejercicios permitieron identificar debilidades, revisar supuestos y someter los modelos de negocio a situaciones similares a las que enfrentarían en el mercado.
Las evaluaciones consideraron la evidencia técnica, la validación comercial y los resultados obtenidos en campo. El proceso también puso énfasis en la capacidad de las soluciones para contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático.

El desafío de llegar al campo
El desarrollo de una solución tecnológica no garantiza por sí solo que esta llegue a los productores. Uno de los principales desafíos para los emprendimientos es demostrar su viabilidad económica, adaptarse a las condiciones del territorio y obtener el financiamiento necesario para crecer.
Agro-Innovatec busca reducir esa brecha mediante una combinación de conocimiento, asistencia técnica, validación y acercamiento a posibles fuentes de inversión. La iniciativa es impulsada por la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Fundación Ayuda en Acción, Helvetas Bolivia y el Banco de Desarrollo Productivo (BDP).
El banco participa mediante herramientas como BDP Lab y el Centro de Inteligencia Productiva (CIP-BDP), con el propósito de complementar el financiamiento con asistencia técnica, información e innovación.
Para los 15 emprendimientos seleccionados, la siguiente etapa será decisiva: deberán fortalecer sus propuestas y demostrar que pueden salir del laboratorio, aplicarse a una mayor escala y consolidarse como negocios capaces de generar empleo, elevar la productividad y mejorar la resiliencia del agro boliviano.

