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Claudia Vaca presenta su nuevo libro: «Respirar es un pacto»

LITERATURA. El libro invita a reflexionar sobre nuestra relación con la naturaleza, el cuidado de la vida y el significado profundo de habitar el mundo.

Inspirado en los paisajes, memorias y territorios vivos de la Chiquitania y el Pantanal boliviano -lugares donde la autora, Claudia Vaca, vivió su infancia y juventud y de donde su familia es oriunda-, «Respirar es un pacto» explora el vínculo profundo entre los seres humanos, la naturaleza y la conciencia de habitar el mundo.

La nueva obra de la escritora y filóloga chiquitana, se presentará este sábado 30 de mayo, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra, a partir de las 18.00, en el Salón Juana Azurduy. Este libro de cuentos forma parte del plan lector Loqueleo, de Editorial Santillana.

En sus páginas, el lector se encontrará con historias que recorren la biblioteca de la torre de Chochís, conocerá a la mujer de los cinco pulmones, el menú del cuco o el reloj de arena del Pantanal, entre otras historias.

«Respirar es un pacto. Cuentos donde cada aliento tiene consecuencias» reúne relatos atravesados por una misma pregunta: ¿qué ocurre cuando comprendemos que nuestra respiración no nos pertenece del todo?. Desde la belleza de los ojos de agua, los bosques, las termas y las torres de piedra de Chochís, Claudia Vaca intenta guardar en la memoria la vida de estos territorios amenazados y devastados por la voracidad del extractivismo y por la absurda idea de que el oro o el dinero podrán reemplazar aquello más esencial: el agua, el aire y la posibilidad de respirar en paz sin tener que abandonar la tierra para sobrevivir.

A través de personajes que atraviesan pérdidas, descubrimientos, rituales y transformaciones, estos cuentos invitan a escuchar el pulso del monte, del agua, del viento y de la memoria. Como escribe la autora: “Respirar sin pensar es instinto. Respirar con conciencia es asumir que no estamos solos”.

El aliento vivo y el brillo de lo auténtico

«Los cuentos de Claudia Vaca no solo están hechos de la materia de la experiencia y de su hondo conocimiento del lenguaje e imaginario de las culturas y lenguas de Bolivia y Latinoamérica, sino que tienen el aliento vivo y el brillo de lo auténtico, respiran como un animal poético verdadero, de la misma manera que lo hacen el monte, los ríos, el volcán, el jaguar, la naturaleza toda. La articulación de su prosa, delicada, pausada, medida, reflexiva, tiene también el ritmo, la sensibilidad y la armonía de la respiración consciente, la cualidad del sueño y la imaginación volandera», señala María José Bruña, profesora titular en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, en el prólogo.

«Estas historias pensadas como una suerte de rito de iniciación o pasaje para adolescentes que pasan a la edad adulta son pequeñas alegorías sensoriales que pretenden hacer despertar del letargo, cuestionar prácticas culturales y sociales para abrir los sentidos al mundo, en el que es posible vivir de una manera simbiótica, más verdadera, a partir de la observación y la memoria consciente; es posible habitar sin hostilidad ni apatía, desde los afectos y las emociones», añade.

«Claudia invita a oler, sentir, tocar, a ser presencia, a encuerparse con el viento, con el agua, con el latido, a recordar la importancia de las emociones, los cuidados, los afectos, a combatir el dolor, la ausencia y la soledad creando vínculos con otros seres humanos y con la madre tierra. Sus imágenes, de extraordinaria delicadeza lírica, evocan la sabiduría y un tiempo antiguo que nos enseñan, solo si escuchamos, solo si observamos, solo si los humanos dejamos de considerarnos el centro», añade.

Cuentos que conectan

«La narrativa y poética de Claudia Vaca comparten una misma consistencia profunda. Hay en su escritura una continuidad orgánica, como si la lengua brotara del mismo manantial en cualquier género que toque. Ese don, tan poco frecuente en buena parte de la literatura que hoy se publica, se manifiesta en la delicadeza con que se adentra en la piel, en el agua, en las texturas íntimas de lo vivo. Su prosa, como sus poemas, respiran: avanza con una belleza silenciosa que no se impone, sino que se infiltra y permanece», expresa Bruña.

«Estos cuentos son oído, piel, ojos, manos despiertos para aprender a habitar el mundo de otra manera, con un asombro renovado, con una escucha renovada, con amor, con curiosidad, con inocencia, que no ingenuidad, para aprehender también, siempre de forma colectiva admirando la naturaleza. Porque no se puede dar por hecho el milagro de estar vivos, porque como dice la narrativa de Claudia y el personaje de Asuen Ralip en estos cuentos: “respirar es un pacto”» concluye.

La presentación de esta tarde será especial. Comentarán el libro las niñas lectoras, sobrinas de la autora, Davinia Vaca y Vittoria Dos Santos, el ambientalista Eder Santibañez, el periodista Roberto Navia, y los escritores Gigia Talarico y Homero Carvalho.

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