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¿Dónde están las mujeres en la universidad?: avanzan en cargos de liderazgo, pero persisten brechas en STEM

OBSERVATORIO. La participación femenina aumentó en la matrícula y en los cargos de dirección de las universidades cruceñas durante la última década. Sin embargo, sigue siendo baja en varias carreras STEM. Así lo muestra un estudio que comparó datos de 10 universidades entre 2016 y 2026.

La presencia de mujeres en las universidades cruceñas creció durante la última década, tanto en la matrícula como en los cargos de dirección. Pero el avance no es igual en todos los espacios: ellas siguen subrepresentadas en varias carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), mientras se concentran en áreas como Educación. Así lo muestran los resultados de una investigación del Observatorio Universitario de Igualdad de Género (OUIG).

El estudio, denominado «Reconfiguración de la educación superior», se dio a conocer en el marco del Día de la Mujer Boliviana. Comparó los datos de los años 2016 y 2026 y analizó la participación de mujeres y hombres en matrícula, docencia, liderazgo institucional, áreas del conocimiento y carreras STEM. Paola Castro, vicepresidenta del Observatorio, explicó que la investigación se inició en 2016 para conocer cómo se distribuían mujeres y hombres en las universidades. Diez años después, el análisis retomó esa pregunta en seis dimensiones: matrícula, liderazgo, docencia, áreas del conocimiento, carreras STEM y sector institucional.

La matrícula femenina pasó del 49,91% al 51,92%, un incremento de 2,01 puntos porcentuales. La cifra muestra una composición cercana a la paridad, pero, como expuso Mary Cruz de Urioste, docente investigadora y fundadora del Observatorio, mirar solo el dato general puede ocultar diferencias entre áreas y niveles de decisión.

Los cambios más pronunciados se registraron en los cargos de dirección. La participación de mujeres en rectorados pasó del 25% en 2016 al 50% en 2026. En vicerrectorados subió del 14% al 62%, un aumento de 48,2 puntos porcentuales. En la docencia a tiempo completo, el incremento fue de 12,4 puntos.

Mayoría pero con brechas

Las mujeres son mayoría en seis de las ocho áreas del conocimiento analizadas. Educación reúne la mayor proporción, con el 88% de la matrícula femenina, frente al 60% registrado en 2016. En humanidades llega al 73% y en salud se mantiene por encima de la mitad.

En el otro extremo, ingeniería y tecnología, junto con ciencias agrícolas y ambientales, conservan un predominio masculino. Arquitectura muestra un cambio respecto de su tendencia histórica: según la presentación, las mujeres representan el 60% de su matrícula.

El Observatorio está integrado por 14 universidades, pero el estudio abarca a 10 instituciones de Santa Cruz de la Sierra: una pública y nueve privadas. La investigación compara únicamente los datos de 2016 y 2026; no reconstruye lo ocurrido entre ambos años ni establece las causas de los cambios. Sus resultados describen a las instituciones participantes y no representan estadísticamente a todas las universidades de la ciudad.

El camino por recorrer en STEM

En STEM, los resultados varían según la carrera. En mecatrónica y robótica, la participación femenina pasó del 6,70% al 19,02% entre 2016 y 2026, aunque sigue siendo minoritaria. En otras carreras técnicas, como necánica, electrónica, electromecánica, redes y sistemas, la presencia de mujeres también es reducida.

La fotografía cambia en otras especialidades. En las carreras nuevas que aparecen en el corte de 2026, las mujeres representan cerca del 58% en Agroindustria de Alimentos y más del 62% en Biotecnología; en Inteligencia Artificial superan el 25% y en Software apenas alcanzan el 5%. Como estas carreras no estaban presentes en 2016, el estudio las describe sin establecer una comparación temporal.

La investigación también encontró diferencias entre el sector público y el privado. En las nueve universidades privadas participantes, la matrícula femenina pasó del 49,5% al 52,6%. En la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), la única pública incluida, bajó del 53,22% al 45,77%. En docencia a tiempo completo, la participación femenina en 2026 fue de 58,28% en las privadas y de 26,09% en la universidad pública. La presentación advierte que esta comparación debe leerse con cautela porque se analiza una universidad pública frente a nueve privadas.

De Urioste señaló que la pregunta no se limita a cuántas mujeres estudian en la universidad: también importa “dónde están, en qué posiciones participan, en qué campos se forman y en qué contextos institucionales y territoriales están presentes”. En esa línea, la exposición abordó la composición de áreas como ciencias agrícolas y ambientales, donde la participación femenina pasó del 36,37% al 31,75%. La lectura territorial, aclaró, no implica que el estudio atribuya esos cambios a una causa específica.

La participación femenina sigue siendo reducida en especialidades como mecánica, electrónica, redes, sistemas y software. La investigadora sugirió que las mujeres podrían acercarse más a campos tecnológicos asociados con dimensiones humanas, pero aclaró que el estudio no identifica sus causas.

El rector de la UPSA, Óscar Ortiz, destacó el valor de contar con información para orientar decisiones: “Lo que medimos podemos comprenderlo mejor. Y lo que comprendemos mejor nos permite tomar mejores decisiones”.

La investigación registra avances en la matrícula general y en los cargos de dirección, pero también muestra que la participación femenina sigue distribuida de manera desigual entre las carreras. La exposición planteó como desafío ampliar la presencia de mujeres en áreas STEM y cuestionar los estereotipos que asocian ciertas profesiones con hombres o mujeres. El estudio identifica dónde persisten las brechas; explicar por qué se mantienen requiere nuevas investigaciones.