FINANCIAMIENTO. La ampliación de dos mecanismos de cooperación permitirá canalizar hasta US$6.500 millones y prevé generar otros US$7.500 millones en recursos adicionales. Agricultura, minerales críticos, infraestructura resiliente, salud y sistemas de cuidados estarán entre las áreas priorizadas.
El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (Grupo BID) y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) ampliaron su alianza financiera con la expectativa de movilizar alrededor de 14.000 millones de dólares para proyectos en América Latina y el Caribe durante los próximos años.
Los acuerdos elevan a 6.500 millones los recursos disponibles mediante dos mecanismos de cooperación. Según las estimaciones del Grupo BID, basadas en el promedio de movilización alcanzado en los últimos años, este financiamiento podría atraer aproximadamente 7.500 millones adicionales.
La ampliación incorpora a la agricultura y los minerales críticos como nuevas áreas estratégicas, junto con proyectos de infraestructura, resiliencia frente a desastres, salud, reducción de la pobreza y mitigación de los impactos climáticos. Los documentos fueron suscritos durante la visita a Tokio del presidente del Grupo BID, Ilan Goldfajn, en el marco de la conmemoración de los 50 años de la incorporación de Japón al organismo regional.
Dos mecanismos concentran el financiamiento
Uno de los acuerdos amplía de 4.000 a 5.000 millones de dólares el objetivo de financiamiento de la Cooperación para la Recuperación Económica y la Inclusión Social (CORE, por sus siglas en inglés), con vigencia hasta 2031.
Creado en 2011, CORE facilita el cofinanciamiento y la coinversión en proyectos de infraestructura, gestión y reducción del riesgo de desastres, salud global, reducción de la pobreza y respuesta a los efectos del cambio climático. También permite inversiones coordinadas entre JICA y BID Lab en fondos de capital de riesgo orientados a empresas innovadoras y ecosistemas emprendedores.
Con la ampliación, la agricultura y los minerales críticos se suman a sus ámbitos de trabajo. La decisión responde al papel de América Latina y el Caribe como proveedor de alimentos y de insumos esenciales para la transición energética y para industrias como las de baterías y vehículos eléctricos.
El segundo acuerdo eleva de 1.000 a 1.500 millones el límite del Fondo Fiduciario para Lograr el Desarrollo de América Latina y el Caribe (TADAC), destinado a inversiones del sector privado canalizadas por BID Invest. Desde su creación, en 2025, TADAC ha destinado 401 millones a 12 proyectos en nueve países. Además, BID Invest analiza otras 19 operaciones por un valor conjunto de 589 millones.
“Como puente entre Japón y la región, el Grupo BID conecta el financiamiento, la experiencia y la innovación japoneses con iniciativas de los sectores público y privado para acelerar el crecimiento sostenible”, afirmó Goldfajn. Agregó que la ampliación de los mecanismos busca aumentar el impacto de esa cooperación.
El presidente de JICA, Akihiko Tanaka, destacó, por su parte, la relevancia de América Latina y el Caribe para Japón como una región con la que comparte valores y que constituye una importante fuente de recursos y alimentos.
“Aunaremos nuestro financiamiento, experiencia y redes para abordar los diversos desafíos de desarrollo que enfrenta la región”, señaló.
Salud, cuidados e infraestructura resiliente
La agenda de cooperación incluye también un memorando entre el Grupo BID, JICA y el Ministerio de Finanzas de Japón para fortalecer los sistemas de salud y cuidados en América Latina y el Caribe.
El acuerdo aprovechará la experiencia japonesa en envejecimiento saludable y cuidados de largo plazo. Entre sus líneas de acción se encuentran la transformación digital de los servicios sanitarios y la ampliación de BID Cuida, una iniciativa regional orientada a fortalecer las políticas y los servicios de cuidados.
Los nuevos compromisos forman parte de un paquete más amplio que conmemora los 50 años de cooperación entre Japón y el Grupo BID. Este contempla además la creación de la Iniciativa de Resiliencia de Japón, dotada con 30 millones de dólares dentro del Fondo Especial de Japón para apoyar, entre otros objetivos, iniciativas relacionadas con minerales críticos.
El paquete incorpora asimismo un instrumento de transferencia de riesgos respaldado por el seguro de préstamos de la agencia japonesa NEXI; la renovación del memorando con el Banco Japonés para la Cooperación Internacional, destinado a identificar oportunidades de cofinanciamiento público y privado; y un nuevo acuerdo con el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo de Japón para impulsar infraestructura resiliente y de calidad en la región.
