CONSERVACIÓN. La nueva Área Protegida Municipal protegerá bofedales, lagunas altoandinas y rutas migratorias de aves en el municipio de San Antonio de Esmoruco.
El municipio de San Antonio de Esmoruco, en el sur del departamento de Potosí, incorporó oficialmente 65.678 hectáreas a su sistema de conservación con la creación del Área Protegida Municipal Ciudad Roma, un territorio estratégico para la protección de ecosistemas altoandinos, especies amenazadas y rutas migratorias de aves que conectan Bolivia, Argentina y Chile.
La declaratoria, establecida mediante la Ley Municipal 122/2025, convierte a Ciudad Roma en uno de los nuevos territorios de conservación subnacional del país y fortalece la protección de una región que alcanza los 5.681 metros sobre el nivel del mar.
El área alberga bofedales, lagunas de altura y otros ecosistemas considerados fundamentales para la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad. En estos ambientes encuentran refugio especies emblemáticas y amenazadas como los flamencos andinos, los suris y diversas aves migratorias que utilizan este corredor ecológico para alimentarse, reproducirse y desplazarse entre los tres países.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que su origen estuvo en la propia población local. Fueron las comunidades de San Antonio de Esmoruco las que impulsaron la idea de proteger este territorio al identificar tanto su riqueza natural como las amenazas que enfrentan estos ecosistemas de alta montaña.
A partir de esa iniciativa comunitaria se consolidó una alianza con la Asociación Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA), el Gobierno Autónomo Municipal de San Antonio de Esmoruco y la iniciativa Conserva Aves, que acompañaron el proceso técnico y legal hasta lograr la declaratoria, explica una nota de la Fundación para el Desarrollo Nacional de Áreas Protegidas (Fundesnap).

Actualmente ya se conformó un comité impulsor que trabaja en la construcción de los principales instrumentos de gestión del área protegida, entre ellos el Plan de Manejo y el Plan Estratégico Financiero, que definirán las acciones de conservación, monitoreo y sostenibilidad económica del nuevo espacio protegido.
Paralelamente se desarrollan diagnósticos de biodiversidad y estudios socioeconómicos, además de monitoreos científicos de aves que permitirán actualizar el registro de especies presentes en la zona y establecer protocolos permanentes de seguimiento.
Conservación y desarrollo local
La creación de Ciudad Roma no solo busca preservar uno de los paisajes altoandinos más importantes del sur de Potosí, sino también generar nuevas oportunidades económicas para las familias de la región.
El aviturismo y el turismo de naturaleza aparecen como alternativas complementarias al pastoreo tradicional de llamas y vicuñas, con la expectativa de atraer visitantes interesados en la observación de aves, los paisajes de alta montaña y las lagunas altoandinas.
Como parte de esta estrategia se trabaja en un plan financiero que permita consolidar mecanismos de sostenibilidad para el área protegida, incluyendo servicios turísticos y sistemas municipales de generación de ingresos que contribuyan tanto a la conservación como al desarrollo de las comunidades.
Parte de una estrategia nacional
La declaratoria de Ciudad Roma forma parte de los 12 proyectos que la iniciativa Conserva Aves impulsa en Bolivia para fortalecer la creación y consolidación de áreas protegidas subnacionales.
Según Fundesnap, uno de los socios líderes del programa en el país junto con la Asociación Armonía, estos proyectos buscan proteger más de un millón de hectáreas de ecosistemas prioritarios y fortalecer las capacidades de los gobiernos locales en planificación territorial, monitoreo científico y gestión ambiental frente a los impactos del cambio climático.
Conserva Aves es una iniciativa integrada por American Bird Conservancy, Audubon, BirdLife International, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales en Latinoamérica y el Caribe (RedLAC). Su meta regional es crear, consolidar y fortalecer más de 100 áreas protegidas municipales, comunales, indígenas y privadas en nueve países de América Latina, cubriendo más de dos millones de hectáreas.
Las aves constituyen el eje de esta estrategia porque son consideradas bioindicadores de la salud de los ecosistemas. Su presencia y estado de conservación permiten evaluar las condiciones ambientales y orientar acciones para proteger tanto la biodiversidad como los servicios ecosistémicos que benefician a las comunidades.
