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Un Contrato Educativo hacia 2030 marca la hoja de ruta para transformar la educación en Bolivia

FIIE. El documento reúne diez compromisos construidos por autoridades, universidades, organismos internacionales y especialistas para fortalecer la calidad educativa y promover una transformación que trascienda los ciclos políticos.

Un Contrato Educativo hacia 2030 y el llamado a convertir la educación en una política de Estado, marcaron el cierre de las dos jornadas de análisis, debate y construcción colectiva del VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026.

El contrato contiene una propuesta que reúne diez compromisos para orientar la transformación del sistema educativo boliviano y fortalecer la cooperación entre el Estado, las universidades, el sector productivo y los organismos internacionales. Más que una declaración institucional, el documento sintetiza los consensos alcanzados entre autoridades nacionales, organismos multilaterales, universidades y especialistas internacionales sobre las prioridades que deberían orientar la transformación educativa de Bolivia durante la próxima década.

Durante la clausura, la rectora nacional de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) y presidenta de la Asociación Nacional de Universidades Privadas (ANUP), Verónica Ágreda, aseguró que el principal objetivo del encuentro se cumplió: construir una hoja de ruta basada en evidencia para enfrentar los desafíos de la educación en un contexto de acelerados cambios tecnológicos, sociales y ambientales.

«Nos pedían una hoja de ruta. Creo que la hoja de ruta ha sido trazada y podemos decir: hemos cumplido», afirmó Ágreda al iniciar su intervención, en la que destacó el compromiso de las autoridades nacionales, universidades y organismos internacionales que participaron en el foro.

Un diagnóstico preocupante

La académica recordó que el punto de partida del encuentro fue un diagnóstico preocupante sobre la situación educativa del país. «Partimos de un diagnóstico espeluznante. Ocho de cada diez niños de sexto básico no entiende lo que lee y en habilidades matemáticas estamos peor. Pero también entendimos que ampliar la cobertura no equivale a garantizar el aprendizaje y que estar en el aula no es sinónimo de aprender», sostuvo.

A partir de ese escenario, explicó, las conferencias y paneles permitieron identificar los cambios que exige el sistema educativo para responder a un mundo marcado por la inteligencia artificial, la transición ecológica y la transformación permanente del conocimiento.

«Comprendimos que este escenario exige dejar atrás modelos educativos concebidos para otra época y asumir que el desafío de nuestras instituciones consiste en liderar estos cambios con responsabilidad, visión y, sobre todo, con sentido de ética», señaló.

Representantes de diferentes instituciones suscribieron el compromiso, cuyo principal desafío es generar una política de Estado para el sector educativo.

Un contrato colectivo

Uno de los principales resultados del foro fue la presentación del Contrato Educativo hacia el 2030, una propuesta construida a partir de las reflexiones de expertos nacionales e internacionales que resume diez compromisos para fortalecer la calidad educativa.

Entre ellos figuran colocar a la persona y al aprendizaje verificable en el centro de las políticas públicas; impulsar marcos normativos flexibles sustentados en evidencia; consolidar una gobernanza que trascienda los ciclos políticos; promover una gestión ética de la inteligencia artificial; fortalecer la innovación educativa basada en investigación y neurociencia; ampliar el acceso equitativo a la educación STEM; consolidar el aprendizaje a lo largo de la vida; fortalecer las alianzas entre universidad, empresa y Estado; e implementar sistemas de calidad orientados al impacto social.

«Al suscribir este contrato educativo hacia el 2030 afirmamos que la universidad del futuro será más abierta, más flexible, más colaborativa, más internacional, más digital, pero ante todo y sobre todo más humana. El desafío de nuestro tiempo no consiste en adaptarnos al futuro; consiste en construirlo», enfatizó Ágreda.

Acciones inmediatas

La rectora anunció además que, como presidenta de la ANUP, impulsará tres acciones inmediatas: llevar los acuerdos del foro a las mesas de trabajo del Plan de Desarrollo Económico y Social, incorporarlos en el debate de la nueva Ley de Educación y promover experiencias piloto en las universidades, además de consolidar el FIIE como un espacio permanente de evaluación y diálogo sobre políticas educativas.

La viceministra de Educación Superior de Formación Profesional, Ana Cárdenas, coincidió en que el principal valor del encuentro fue construir una visión compartida entre todos los actores del sistema educativo.

«Nos quedamos con la seguridad de que todos los desafíos que se han mostrado los vamos a enfrentar articulados. Los compromisos establecidos desde cada uno de los actores tienen un solo norte: el compromiso con la educación», manifestó.

Las brechas

La autoridad destacó que durante las jornadas se identificaron brechas que afectan al Estado, las universidades y el sector productivo, pero también se evidenció la voluntad de trabajar de manera conjunta para superarlas.

«Tenemos que llegar al 2030 con confianza, ética, valores y compromiso. También se ha resaltado que el ser humano debe seguir siendo el centro de la transformación educativa, junto con el fortalecimiento de las habilidades blandas y la innovación», afirmó.

Cárdenas también resaltó la importancia de avanzar en la creación de una Agencia Nacional de Acreditación y aseguró que existe voluntad para impulsar ese proceso.

«Me estoy llevando mucha tarea. Sé que esa tarea no la voy a hacer sola porque de eso se trata este trabajo articulado. Hemos tomado nota de las recomendaciones y las recibimos con mucha responsabilidad», concluyó.

El encuentro reunió a expertos nacionales y extranjeros para evaluar los desafíos del sector.

Diálogo de futuro

Durante las dos jornadas, el FIIE reunió a autoridades nacionales, organismos multilaterales, universidades y especialistas de más de 15 países para debatir los principales desafíos de la educación hacia el 2030. La agenda comenzó con el análisis de las políticas públicas educativas, donde expertos de la CEPAL, UNESCO-IESALC, CAF, UNICEF y el Ministerio de Educación discutieron la necesidad de construir sistemas educativos más resilientes, inclusivos y sostenibles.

Posteriormente, el foro abordó la innovación y las tecnologías emergentes, con conferencias dedicadas a la educación STEM+, la inteligencia artificial, la neurociencia aplicada al aprendizaje, el diseño instruccional y el uso de datos para fortalecer la toma de decisiones educativas.

Las sesiones también profundizaron en las microcredenciales, la empleabilidad, el aprendizaje permanente y las arquitecturas flexibles de formación, además de explorar modelos de cooperación entre universidades, empresas y gobiernos para responder a las nuevas demandas del mercado laboral.

La segunda jornada estuvo orientada a fortalecer los ecosistemas globales de innovación, la internacionalización de la educación superior, el aseguramiento de la calidad y la construcción de alianzas regionales que permitan acelerar la transformación educativa en América Latina.

Con siete ediciones consecutivas, el Foro Internacional de Innovación Educativa deja de ser únicamente un espacio de discusión para consolidarse como un laboratorio regional de políticas educativas, donde las ideas buscan convertirse en reformas, las alianzas en acciones y la innovación en una herramienta para transformar el aprendizaje de las próximas generaciones.