CONSERVACIÓN. El inusual ejemplar es uno de los escasos registros de albinismo documentados en Bolivia y aporta información valiosa para la protección de una especie catalogada como vulnerable.
En la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi, en el departamento de Pando, una pequeña peta de río llegó al mundo con una apariencia que desafía lo habitual. Su caparazón de tonos claros y la escasa pigmentación de su piel revelaron que se trataba de un ejemplar albino, un fenómeno que rara vez ocurre en la naturaleza.
El Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) dio a conocer el hallazgo y destacó que se trata de una peta de río (podocnemis unifilis), cuya presencia constituye un registro de especial valor para los esfuerzos de conservación que se desarrollan en esta área protegida.

La noticia revive otro episodio que sorprendió a los conservacionistas. En mayo de este año se difundió el nacimiento de dos petas de río albinas ocurrido en 2024 dentro del Programa de Repoblamiento de la Peta de Río, también en Manuripi, un hecho que confirmó la extraordinaria rareza de esta condición genética.
A propósito de ese hallazgo, Huascar Sevillanos, de la organización Shimanu, explicó que el albinismo disminuye la pigmentación natural de estos reptiles y les otorga una apariencia muy distinta a la del resto de su especie.
“Son más transparentes y más rojitas porque se observa la irrigación sanguínea. Esa condición hace que disminuya el pigmento de ellas”, afirmó.
El especialista señaló que las petas de río suelen presentar tonalidades verdes y amarillas. En los ejemplares albinos, el pigmento verde desaparece y predominan los colores blancos y amarillos, una característica que los convierte en una verdadera rareza biológica.
El albinismo es una condición genética poco frecuente caracterizada por la ausencia de melanina. Aunque estos animales suelen enfrentar mayores desafíos para sobrevivir en la naturaleza -como menor camuflaje, mayor sensibilidad a la luz y posibles problemas de visión-, cada caso depende de la especie, el hábitat y las condiciones particulares. Por ello, cada registro representa una valiosa oportunidad para ampliar el conocimiento científico sobre la especie y la biodiversidad.
Una especie vulnerable
La singularidad de esta pequeña tortuga va más allá de su aspecto. El Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia 2025 mantiene a podocnemis unifilis en la categoría vulnerable, clasificación que conserva desde 1996.
La publicación advierte que las tortugas se encuentran entre los grupos de vertebrados más amenazados del planeta. En Bolivia, 15 de las 16 especies nativas enfrentan algún nivel de riesgo debido a la pérdida de hábitat, el cambio climático, el consumo humano y el tráfico ilegal de carne, huevos y ejemplares vivos.

La peta de río habita ríos, lagunas y zonas inundables de la cuenca amazónica. Está presente en Beni, Cochabamba, La Paz, Pando y Santa Cruz. Las hembras alcanzan hasta 50 centímetros de longitud y depositan, en promedio, 29 huevos durante la temporada seca.
En junio de este año, 2.000 petitas de río fueron liberadas en el río Maniqui, luego de un proceso de recuperación de los huevos hasta completar la incubación y eclosión, trabajo que se realiza cada año en la Reserva de la Biosfera Estación Biológica del Beni, como parte de las acciones para preservar a esta especie.
Por ello, cada cría que retorna al río representa una nueva oportunidad para su supervivencia. Cuando una de ellas nace albina, el acontecimiento trasciende la curiosidad científica: recuerda la extraordinaria diversidad que aún resguarda la amazonia boliviana y la necesidad de protegerla antes de que estas historias se vuelvan cada vez más difíciles de contar.
Fuente: ABI
