Publicado en

150 años después: ¿se enseña o se manipula?

Cecilia González Paredes
Biotecnóloga y divulgadora científica

La leyenda negra se ha encargado por muchos años de denostar y calificar la educación en nuestro continente como la peor, cuando no reflexionamos que nosotros tuvimos una universidad antes que el país del norte. De igual manera, todos tuvieron un acceso a una educación básica, superior al que recibían los campesinos pobres y siervos en las zonas rurales de la propia Europa en esa misma época.

Sin embargo, siempre es posible mejorarla y fue Modesto Omiste Tinajeros, nacido un 6 de junio de 1840, el que implementó muchas estrategias para mejorar esta educación básica. Logró que los municipios se hicieran cargo de la gestión escolar para descentralizar y agilizar la educación. Implementó la gratuidad de la instrucción primaria obligatoria en el departamento de Potosí.

Viajó a Europa y trajo al país el método de enseñanza de Pestalozzi (basado en la intuición y la práctica). Creó las primeras escuelas normales para formar nuevos maestros en Potosí y también impulsó la creación de las primeras escuelas públicas exclusivas para niñas. Además escribió algunas obras en historia, geografía y diversos textos para el área educativa.

Hoy, ciento cincuenta años después, tenemos un Magisterio Educativo, plagado de figuras nada ilustres y que durante 19 años, se mantuvieron en silencio, con muy pocas quejas y que hoy, casualmente salen de su aletargamiento para realizar demandas.

Quizás a usted como a mí, nos cuestiona estas demandas ante un panorama que es desolador. La reforma educativa del 2010, solo reforzó comportamientos mediocres en la enseñanza y aprendizaje. De ahí que hoy no sea sorpresa que de cada diez estudiantes, siete no comprendan lo que leen (investigaciones realizadas por la Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación – CBDE, 2025).

Los datos no son alentadores para las áreas de ciencia, donde los niveles se encontraban por debajo del desempeño. Este bajo rendimiento y formación en la educación básica, luego repercute en mayor escala cuando estos jóvenes deciden estudiar una carrera profesional.

A esto se suma que la tasa de analfabetismo rural en Bolivia, entre personas de 15 años o más que no saben leer ni escribir, la cual se encuentra aproximadamente entre el 10% y el 15% (datos del Instituto de Investigaciones Socio Económicas de la Universidad Católica Boliviana, 2023).

La conclusión es que en los últimos 20 años no se ha estado educando, no al menos de manera adecuada. Y un reflejo de esto lo estamos viendo a diario, entre varias de las personas que nos mantienen rehenes. La falta de educación y formación de pensamiento crítico, es el escenario favorito de los que gustan manipular a un grupo de gente, mentirles, engañarles, chantajearlos y amoldarlos a lo que mejor se ajuste a su ideología.

Este 6 de junio, lamentablemente no tenemos mucho que celebrar en términos de educación y peor aún de educadores. Muchos jóvenes solo se apresuran a pelear su entrada a una de las Escuelas Superiores de Formación de Maestros, para tener un sueldo seguro cuando puedan ejercer. Poco importa si realmente tienen vocación o no.

Modesto Omiste entendió que la educación no es un privilegio sino una herramienta de liberación; hoy, 150 años después, necesitamos preguntarnos si nuestros maestros están formados para despertar pensamiento crítico o para reproducir consignas y ser manipulados como un rebaño. Celebrar el Día del Educador exige más que cobrar un sueldo seguro: exige vocación, formación continua y la valentía de enseñar a dudar, no a obedecer ciegamente o por temor.