UNICEF. Advierte que están expuestos simultáneamente a sequías, olas de calor, inundaciones y otros riesgos climáticos que amenazan su salud, educación y bienestar.
La crisis climática no siempre llega a la vida de un niño como un solo desastre. Puede comenzar con una sequía que marchita los cultivos y deja menos agua para beber, cocinar o lavarse. Puede seguir con días de calor extremo que los agotan, afectan su sueño y les hace más difícil aprender. Y puede agravarse con una inundación o una tormenta que destruye sus viviendas y deja fuera de servicio aulas y centros de salud.
Esa acumulación de amenazas ya forma parte de la vida de 59 millones de niños y niñas de América Latina y el Caribe. Un informe de UNICEF advierte que están expuestos simultáneamente a tres o más peligros climáticos, una combinación que pone en riesgo su salud, educación y bienestar.
La combinación más frecuente en la región incluye olas de calor, sequías y calor extremo, fenómenos que afectan el acceso al agua, la alimentación, la educación y la salud de millones de familias.
“Los niños y las niñas soportan la carga más pesada de los peligros climáticos. Dado que su cuerpo está en desarrollo, son más vulnerables a fenómenos extremos”, afirmó Roberto Benes, director regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.
El representante regional advirtió además que las amenazas climáticas agravan desigualdades ya existentes, ya que interrumpen la educación de los niños y afectan los medios de subsistencia de sus familias.
Una tendencia global
La situación de América Latina y el Caribe forma parte de una tendencia global cada vez más preocupante. El Informe sobre el Riesgo Climático de la Infancia 2026 estima que cerca de 1.100 millones de niños y niñas en el mundo, casi la mitad de la población infantil mundial, están expuestos a por lo menos tres amenazas climáticas simultáneas.
Además, casi todos los niños del planeta enfrentan al menos un peligro climático y más de cuatro millones podrían verse afectados por hasta seis riesgos combinados, desde sequías y olas de calor hasta inundaciones y tormentas tropicales.
El informe utiliza los últimos datos disponibles para mapear la exposición de la infancia a los ocho peligros climáticos más frecuentes: las inundaciones costeras, las sequías, el calor extremo, los incendios, las olas de calor, las inundaciones fluviales, las tormentas de arena y polvo y las tormentas tropicales. Además, por primera vez, revela exactamente los lugares donde se registran múltiples peligros climáticos combinados que afectan a la infancia y sobrecargan los servicios esenciales, así como su intensidad. Además, plantea una serie de medidas concretas que los gobiernos pueden tomar para abordar este asunto.

Una región cada vez más expuesta
Volviendo a la región, el informe muestra que la exposición a fenómenos extremos alcanza a millones de niños en toda la región. Según el estudio, 141 millones de niños y niñas están expuestos a olas de calor más frecuentes, prolongadas e intensas; 126 millones enfrentan condiciones de calor extremo; 118 millones están expuestos a sequías; 42 millones viven en zonas propensas a inundaciones fluviales y otros 11 millones están expuestos a inundaciones costeras. A ello se suma que cerca de 40 millones de niños podrían verse afectados por tormentas tropicales, uno de los fenómenos más destructivos de la región.
UNICEF advierte que estos riesgos rara vez ocurren de forma aislada. Una sequía puede reducir la producción de alimentos, agravar la escasez de agua y aumentar el riesgo de incendios. Las inundaciones, por su parte, pueden contaminar fuentes de agua, destruir infraestructura y favorecer la propagación de enfermedades.
Para los niños, las consecuencias suelen prolongarse mucho más allá del evento climático. Una escuela cerrada por una inundación significa días o semanas de aprendizaje perdidos. La falta de agua segura puede derivar en enfermedades. Y el desplazamiento de las familias puede afectar su estabilidad emocional y sus oportunidades de desarrollo.
El Caribe, en la primera línea de la crisis climática
El informe identifica al Caribe como una de las regiones más vulnerables frente a las tormentas tropicales. Prácticamente todos los niños y niñas de la subregión están expuestos a este tipo de eventos extremos. Las tormentas intensas provocan daños en infraestructura crítica, interrumpen servicios esenciales, obligan a desplazamientos de población y contaminan fuentes de agua.
Un ejemplo reciente fue el huracán Melissa, que en 2025 afectó principalmente a Jamaica, pero también a Bahamas, Bermudas, La Española y zonas costeras de Colombia. El fenómeno dejó al menos 95 fallecidos, provocó pérdidas estimadas en 12.000 millones de dólares e interrumpió la continuidad educativa de casi 477.000 niños y niñas.
Cuando el clima profundiza las desigualdades
UNICEF advierte que el riesgo climático no depende únicamente de la cantidad de amenazas a las que está expuesta una población, sino también de su capacidad para enfrentarlas. Los niños que viven en comunidades con acceso limitado a agua potable, salud, educación, saneamiento o protección social tienen menos posibilidades de recuperarse después de una emergencia climática.
Por ello, la organización sostiene que la adaptación al cambio climático debe centrarse también en fortalecer los servicios esenciales de los que depende la infancia.
Frente a este escenario, UNICEF insta a los gobiernos a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y acelerar la transición hacia energías renovables, pero también a invertir en medidas que permitan proteger a la infancia de los impactos que ya están ocurriendo.
Entre las acciones prioritarias figuran la construcción de escuelas seguras y sostenibles, centros de salud resilientes al clima, sistemas de alerta temprana accesibles para niños y comunidades, servicios de agua y saneamiento más eficientes, programas de seguridad alimentaria y mecanismos de protección social capaces de responder rápidamente a emergencias.

“Este análisis puede ayudar a los gobiernos y a los responsables de la toma de decisiones a mejorar su planificación e invertir de manera más eficaz en servicios resilientes”, señaló Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF.
La organización también pide que niños, niñas y jóvenes participen activamente en las decisiones relacionadas con la acción climática, ya que serán quienes enfrenten durante más tiempo las consecuencias de un planeta cada vez más cálido.
El informe advierte que, sin medidas urgentes para reducir las emisiones y fortalecer la capacidad de adaptación, los fenómenos climáticos extremos serán más frecuentes e intensos, poniendo en riesgo la salud, la educación y el futuro de millones de niños en América Latina y el Caribe.
Fuente: ONU Noticias

