ECOSISTEMA. Las nuevas herramientas redujeron el tiempo, el capital y los equipos necesarios para desarrollar soluciones. La primera Feria de Innovación y Emprendimiento mostró que el desafío está en encontrar clientes, convertir los pilotos en contratos y generar fondos locales que acompañen el crecimiento de las empresas.
Karina Vargas Alba
La tecnología dejó de ser la principal barrera para innovar. Las herramientas de inteligencia artificial (IA) que aceleran la programación, el análisis y la creación de productos permiten desarrollar y probar una solución en mucho menos tiempo, con equipos más pequeños y menos capital. Sin embargo, esa facilidad no garantiza la consolidación de una empresa.
El desafío hoy se desplazó hacia el mercado: comprender un problema, encontrar clientes dispuestos a pagar, generar ingresos y construir un modelo que pueda crecer. Esta transformación fue un tema recurrente en los paneles del Venture Capital and Investment Latam (VCILAT), en el marco de la primera Feria de Innovación y Emprendimiento, organizada por Santa Cruz Innova, donde startups, empresas, inversionistas y entidades públicas analizaron los avances y las brechas del ecosistema boliviano.
Marcelo Gutiérrez, cofundador y director de tecnología de LlamitAI, puso cifras a ese cambio. Cuando la empresa comenzó a desarrollar infraestructura de inteligencia artificial para bancos y aseguradoras, hace dos años, estimaba que el 70% de su ventaja estaba en la tecnología y el 30% en el conocimiento del negocio. Hoy considera que esa relación se invirtió.
Las herramientas disponibles agilizaron el desarrollo tecnológico, mientras que entender al cliente, especializar la solución e incorporarla a las operaciones de una institución pasaron a concentrar buena parte del desafío. LlamitAI comenzó validando su propuesta con dos entidades financieras y actualmente trabaja con 15.

El cambio también se refleja en lo que los inversionistas buscan en una startup. Los fondos observan cada vez más la capacidad de generar ingresos, el número de usuarios, la estrategia de llegada al mercado y la velocidad con la que una empresa prueba, aprende y corrige.
Sebastián Palatnik, cofundador de Fraktal AI Studio, advirtió que uno de los riesgos de la IA es que los emprendedores pasen demasiado tiempo desarrollando productos detrás de una computadora y poco tiempo conversando con usuarios, generando relaciones y vendiendo. Enfatizó que esta herramienta puede facilitar la creación de una solución, pero no reemplaza la construcción de un negocio.
Del piloto al contrato
La innovación abierta aparece como una de las vías para cerrar la distancia entre la tecnología y el mercado, al conectar a empresas que necesitan resolver un problema o acelerar una transformación con startups capaces de desarrollar y adaptar soluciones con mayor rapidez.
Sin embargo, su avance no debería medirse solamente por la cantidad de convocatorias, hackatones o pilotos realizados. El verdadero resultado aparece cuando un piloto demuestra su valor y se convierte en una relación comercial sostenida.
El diagnóstico del ecosistema de emprendimiento e inversión boliviano presentado en la feria señala que solo el 20% de las empresas consultadas tenía algún tipo de relación o había realizado un piloto con una startup. Además de ser todavía limitada, esa vinculación se concentra en experiencias aisladas que no siempre avanzan hacia una contratación.
Diego Rojas, cofundador y CEO de Somos, conoce ese recorrido. La startup boliviana desarrolla productos de ahorro junto con instituciones financieras para conectar a población informal y subbancarizada con otros servicios. Actualmente tiene nueve clientes en Bolivia, Perú y México.
Rojas explicó que cerrar un piloto con un banco puede demandar entre seis y doce meses, pero convertir esa prueba en un cliente recurrente puede ser igual o más difícil. El reto no siempre está en la integración tecnológica, sino en comprender la estructura de la empresa, coordinar con distintas áreas y superar procesos internos que avanzan a una velocidad diferente a la de una startup.
Acuerdos desde el inicio
La experiencia le mostró que las partes necesitan acordar desde el inicio qué resultados definirán su éxito, con qué indicadores se medirán y quiénes tomarán la decisión de incorporar la solución. También hace falta un responsable dentro de la compañía que impulse el proceso. Si el área de innovación no tiene capacidad de decisión o no logra involucrar a las gerencias y unidades que enfrentan el problema, incluso un piloto con buenos resultados puede quedar detenido.
Ismael Álvarez, gerente general de Alicorp Bolivia, señaló que la innovación abierta empieza dentro de la propia empresa. La organización debe tener claridad sobre sus prioridades, reconocer qué capacidades puede desarrollar por cuenta propia y determinar en cuáles necesita el apoyo de terceros.
Desde la experiencia de Europrofit, startup que desarrolla trazabilidad para cadenas agroalimentarias y trabaja en 13 países, Matías Orquiza agregó otro desafío: escuchar y adaptarse a las necesidades de cada cliente sin convertir el producto en una solución diferente para cada empresa. La personalización facilita la entrada al mercado, pero puede afectar la posibilidad de replicar y escalar el modelo.
Los paneles coincidieron en que un piloto no prueba únicamente una tecnología. También pone a prueba la capacidad de colaboración de ambas organizaciones, la flexibilidad de la startup, el compromiso de la empresa y la posibilidad de sostener la solución una vez concluida la experimentación.

Un ecosistema activo, pero todavía naciente
Bolivia tiene actualmente 154 startups identificadas en distintas áreas, según la nueva edición del Mapeo TIC elaborada por Fundación Emprender Futuro y organizaciones aliadas. La cifra se mantiene relativamente estable, por lo que el análisis comienza a prestar mayor atención a la calidad, el potencial de crecimiento y la conexión de estas empresas con el mercado.
El diagnóstico presentado por BID Lab ubica a Bolivia como un ecosistema naciente, en transición hacia una etapa emergente. La cantidad de programas, incubadoras, aceleradoras y eventos refleja actividad, pero no necesariamente madurez.
Corina Marion, managing partner de Babasú Ventures, explicó que un ecosistema madura cuando completa el ciclo del capital: una startup recibe una primera inversión, accede a nuevas rondas para crecer y alcanza una salida que devuelve recursos a los inversionistas y permite financiar otros emprendimientos. Bolivia todavía no ha cerrado ese recorrido.
Otra brecha está en la conexión entre la oferta tecnológica y la demanda empresarial. El Mapeo TIC incorporó este año un análisis de los servicios que requieren las empresas para contrastarlos con las soluciones que ofrecen las startups. El desafío no consiste solamente en preparar a los emprendimientos para vender, sino también en ayudar a las compañías consolidadas a comprender cómo pueden incorporar tecnología y qué beneficios puede generar.
Fondos locales para acompañar el crecimiento
El acceso al capital sigue siendo una de las principales limitaciones, pero el problema no puede reducirse a la falta de dinero. No todas las startups son invertibles mediante capital de riesgo y una idea, por innovadora que parezca, necesita demostrar que puede convertirse en negocio.
Los fondos buscan empresas con capacidad de crecer, llegar a otros mercados y generar un retorno. Para ello evalúan el equipo, los márgenes, la tracción, los ingresos y la posibilidad de que la solución responda a un problema que también exista fuera del mercado local.
Aun cuando una startup alcanza esa validación, puede encontrarse con una nueva barrera. El diagnóstico identificó una brecha de financiamiento para rondas de entre 200.000 y un millón de dólares, un rango necesario para empresas que superaron las primeras etapas y buscan ampliar operaciones.
Durante el VCILAT se planteó la necesidad de generar fondos locales con montos acordes al tamaño de las startups bolivianas y capacidad para acompañarlas durante distintas fases. La propuesta no consiste únicamente en aportar recursos: un fondo cercano al ecosistema puede comprender mejor el mercado, fortalecer los equipos, conectarlos con empresas y preparar su expansión regional.

También se discutió la posibilidad de movilizar capital público y privado mediante mecanismos de coinversión o un fondo de fondos. El capital público podría reducir parte del riesgo y atraer recursos privados, mientras que los administradores especializados se encargarían de seleccionar y acompañar las inversiones.
El presidente del directorio del Banco de Desarrollo Productivo (BDP), Jorge Velasco, informó que la institución lanzará en los próximos meses un fondo orientado a startups. Durante el panel se planteó que la entidad podría asumir un papel articulador y canalizar recursos mediante otros fondos o instituciones, con instrumentos diferenciados para startups y pequeñas y medianas empresas.
La experiencia regional muestra que la tecnología puede convertirse en una empresa de gran escala cuando resuelve una necesidad concreta. PrestaMype nació en Perú al observar cómo el mercado informal atendía, en condiciones poco favorables, a pequeñas empresas sin suficiente acceso a financiamiento. La fintech digitalizó préstamos y factoring, construyó información propia para evaluar a sus clientes y actualmente cuenta con alrededor de 400 colaboradores.
Háblalo siguió otro recorrido, pero partió del mismo principio. Mateo Salvatto desarrolló una aplicación a partir de su cercanía con personas con discapacidad auditiva. La primera versión tenía apenas una función operativa, pero la prueba con sus potenciales usuarios permitió corregirla y transformarla en una solución de accesibilidad utilizada por empresas e instituciones.
Ambos casos refuerzan una conclusión del VCILAT: las herramientas permiten crear productos con mayor rapidez, pero el valor no está en la tecnología por sí sola. Surge de su capacidad para responder a un problema, encontrar un mercado y generar una empresa sostenible. Bolivia avanzó en la creación de soluciones; el siguiente paso es construir los vínculos comerciales y financieros que les permitan crecer.

