ELECTROMOVILIDAD. Aunque las ventas se estancan en China y pierden impulso en Estados Unidos, el crecimiento de Europa, América Latina y Asia mantiene en marcha la transformación del mercado automotor.
Los vehículos eléctricos están cerca de convertirse en uno de cada tres automóviles nuevos vendidos en el mundo. La Agencia Internacional de Energía (IEA por su sigla en inglés) proyecta que alcanzarán el 29% de las ventas globales en 2026, cuatro puntos porcentuales por encima del 25% registrado en 2025.
Esto según el informe “Mercados de vehículos eléctricos en tiempos de incertidumbre”, publicado recientemente por la institución, y que también refleja la velocidad con la que está cambiando el mercado automotor. En 2020, los vehículos eléctricos representaban apenas el 4,6% de las ventas mundiales; cinco años después, su participación llegó a una cuarta parte y, si se cumple la nueva previsión, se aproximará al 30% durante 2026.
La AIE estima que las ventas de automóviles eléctricos crecerán alrededor de un 10% este año, pese a la caída que atraviesa el mercado automotor en general. Entre enero y junio, las ventas mundiales de automóviles -incluidas todas las tecnologías- disminuyeron aproximadamente un 5% frente al mismo periodo de 2025, arrastradas por la menor demanda en China y Estados Unidos.
Los vehículos eléctricos tampoco estuvieron al margen de este escenario. Sus ventas descendieron durante el primer trimestre, pero se recuperaron con fuerza entre abril y junio: aumentaron un 35% frente a los tres primeros meses del año y alcanzaron cifras récord en 50 países.
En más de 90 mercados se registró un crecimiento interanual durante el primer semestre. En Australia, Brasil, India, Corea del Sur y Vietnam, las ventas prácticamente se duplicaron entre marzo y junio respecto al mismo periodo de 2025.
Este repunte, acompañado por políticas de apoyo en Europa, América Latina y el sudeste asiático, llevó a la AIE a elevar en un punto porcentual su previsión de participación mundial para los vehículos eléctricos, que en mayo había sido fijada en 28%. Las estadísticas de la agencia incluyen tanto los automóviles completamente eléctricos a batería como los híbridos enchufables.
Un crecimiento cada vez más distribuido
La expansión de la movilidad eléctrica estuvo concentrada inicialmente en China, Europa y Estados Unidos. Esos tres mercados todavía reúnen la mayor parte de las ventas, pero el crecimiento comienza a extenderse con rapidez hacia economías emergentes.
En 2025 se vendieron más de 20 millones de automóviles eléctricos en el mundo, un 20% más que el año anterior. Fue el quinto año consecutivo en el que las ventas aumentaron en aproximadamente 3,5 millones de unidades.
China aportó seis de cada diez vehículos eléctricos comercializados durante ese año, mientras Europa superó los cuatro millones de unidades. Fuera de China, Europa y Estados Unidos se vendieron alrededor de dos millones, más de la mitad de ellos en países de América Latina, Asia-Pacífico y Oriente Medio donde la participación de estos automóviles ya supera el 10%.
La evolución de 2026 muestra, sin embargo, que la transición no sigue el mismo ritmo en todas las regiones. Mientras algunos mercados más recientes registran ventas récord, los dos mayores mercados automotores del mundo atraviesan una desaceleración.
China se estanca, pero supera el 60% de participación
El informe de la IEA señala que China continuará siendo el principal mercado mundial de vehículos eléctricos, aunque sus ventas podrían mantenerse en niveles similares a los de 2025. Sería el primer año de esta década sin un incremento en el número de unidades comercializadas.
La causa no es una pérdida de participación frente a los motores de combustión, sino la contracción del mercado automotor chino en su conjunto. Durante el primer semestre de 2026, las ventas totales de automóviles en el país disminuyeron más de un 20%, equivalente a unos 2,5 millones de vehículos.
Pese a esta caída, la EIA calcula que los modelos eléctricos representarán más del 60% de las ventas de automóviles en China al finalizar el año, un nuevo máximo histórico. En 2020, su participación todavía se encontraba por debajo del 10% y en 2025 ya se acercaba al 55%.
Las exportaciones están ayudando a los fabricantes chinos a compensar la debilidad de la demanda interna. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones totales de automóviles aumentaron un 65%, mientras que las de vehículos eléctricos crecieron más de un 120%.
Como resultado, los eléctricos pasaron de representar alrededor del 35% de las exportaciones automotrices chinas en 2025 a más del 45% en la primera mitad de este año.
Los vehículos eléctricos exportados durante esos seis meses casi igualaron el volumen de todo 2025. Sin embargo, la IEA estima que hasta ahora solo se vendieron alrededor de dos tercios de esas unidades en los mercados de destino. Sumadas las exportaciones pendientes de meses anteriores, habría más de un millón de automóviles disponibles para su comercialización fuera de China.

La competencia se traslada
El avance de las exportaciones chinas anticipa una competencia más intensa por los mercados de América Latina, el sudeste asiático y otras economías emergentes, donde las ventas están creciendo con mayor velocidad.
Esta disputa será decisiva para el futuro de la industria. China y las demás economías emergentes concentrarán cerca del 60% de la demanda mundial de automóviles durante la próxima década, según las proyecciones de la AIE.
Los fabricantes tradicionales todavía controlan alrededor del 98% del mercado mundial de automóviles con motores de combustión interna, pero su participación se reduce al 55% en el segmento de vehículos eléctricos. Las empresas chinas han ganado terreno gracias a sus cadenas de suministro integradas, su capacidad de producción y costos que, en promedio, son aproximadamente un 35% inferiores a los de las economías avanzadas.
La competitividad también está cambiando de terreno. El dominio de la industria ya no depende únicamente de la fabricación de motores, sino del desarrollo de baterías, electrónica de potencia y software. Son áreas en las que China construyó una posición de liderazgo a través de inversiones, capacidad industrial y control de distintos eslabones de la cadena de suministro.
La IEA considera que los fabricantes tradicionales todavía pueden fortalecer su posición, pero necesitarán acelerar la innovación, mejorar la eficiencia productiva y desarrollar cadenas locales de baterías. Las políticas públicas destinadas a estimular la demanda y ampliar la infraestructura también serán determinantes.
La crisis energética añade un nuevo impulso
La volatilidad de los precios del petróleo aparece como otro factor capaz de acelerar la transición. Los vehículos que circulan por carretera consumen casi la mitad del petróleo utilizado en el mundo y varios países dependen de las importaciones procedentes de Oriente Medio.
Las interrupciones del suministro y el encarecimiento de los combustibles volvieron a poner la seguridad energética en el centro de las decisiones gubernamentales y de los consumidores. Países como Egipto, Jordania, Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka sufrieron algunos de los mayores incrementos, mientras que los efectos también llegaron a economías como Chile, Nepal, Nigeria y Filipinas.
La IEA advierte que el efecto completo de la crisis energética sobre las ventas y las políticas públicas todavía tardará en conocerse. Sin embargo, considera que puede reforzar el interés por tecnologías que reduzcan la dependencia del petróleo.
El crecimiento de 2026 no elimina las diferencias entre mercados ni las dificultades que enfrenta la industria. Pero confirma un cambio de escala: en apenas seis años, los vehículos eléctricos habrán pasado de ocupar un segmento reducido a disputar cerca de un tercio de las ventas mundiales de automóviles nuevos.
