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Bolivia impulsará una agenda nacional para posicionar su cacao silvestre en el mundo

BIOECONOMÍA. El Primer Encuentro Nacional del Cacao Silvestre Boliviano buscará articular a los diferentes actores de esta cadena productiva. Se conformará una mesa técnica permanente para fortalecer toda la cadena productiva.

Bolivia busca convertir la calidad, riqueza genética y origen amazónico de su cacao silvestre en mayores oportunidades para las comunidades que lo recolectan y producen. Con ese propósito, productores, pueblos indígenas, instituciones públicas, academia, cooperación y sector privado comenzarán a construir una agenda nacional que articule la conservación de los bosques con la transformación, el acceso a mercados especializados y el posicionamiento internacional del producto.

El punto de partida será el Primer Encuentro Nacional del Cacao Silvestre Boliviano, que se desarrollará del 13 al 15 de agosto en Trinidad y San Ignacio de Moxos, Beni. Uno de los principales objetivos es la instalación de la Mesa Técnica Nacional del Cacao, concebida como un mecanismo permanente de articulación. Desde este espacio se buscará coordinar acciones para incrementar la producción y mejorar la recolección y la calidad, sin perder de vista la conservación de los ecosistemas donde el cacao crece de manera natural.

La iniciativa pretende proyectar al cacao silvestre boliviano como uno de los productos de origen más sobresalientes del mundo y posicionar al país como referente en la conservación y el aprovechamiento sostenible de este patrimonio amazónico.

Calidad con identidad y origen

El cacao silvestre boliviano se desarrolla naturalmente en los bosques amazónicos de Beni, Pando, el norte de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Su riqueza genética, calidad sensorial y estrecha relación con ecosistemas de alta biodiversidad le otorgan atributos que pueden diferenciarlo en los mercados internacionales.

“El cacao boliviano ya ha demostrado al mundo su extraordinaria calidad. Hoy el desafío es aún mayor: lograr que esa calidad se traduzca en más oportunidades para quienes lo producen, transforman y viven de esta cadena productiva”, manifestó la viceministra de Gastronomía, Sumaya Prado, durante la presentación del encuentro.

Sumando valor

Prado planteó que la generación de valor no concluye con la salida del cacao de la parcela, sino que continúa mediante la transformación, la innovación, la investigación, la comercialización, el turismo y, especialmente, la gastronomía.

Desde Swisscontact también destacaron que el país tiene condiciones para diferenciar su oferta no solo por las características del producto final, sino por su origen y el patrimonio cultural y natural asociado con su producción.

“Estamos convencidos de que Bolivia posee uno de los tesoros de la chocolatería mundial: su cacao, reconocido y buscado internacionalmente por sus atributos, su riqueza genética y su extraordinaria calidad”, afirmó Franz Millares, director adjunto del Proyecto Mercados Inclusivos de Swisscontact.

Añadió que Bolivia tiene una oportunidad excepcional para distinguirse por la calidad de su chocolate y por “la historia que existe detrás de cada barra”.

Diferentes instituciones destacaron las características del cacao boliviano y sus potencialidades en el mercado internacional.

Producción y conservación deben avanzar juntas

Adolfo Velasco, director ejecutivo de la Institución Pública Desconcentrada Soberanía Alimentaria (IPDSA), informó que en 2024 el cacao alcanzó su mayor valor histórico de exportaciones, lo que evidencia su potencial económico.

Sin embargo, advirtió que el crecimiento de la actividad debe mantener un equilibrio con la protección de los ecosistemas. “Los desafíos del incremento de producción, recolección productiva y calidad del cacao deben compatibilizarse con objetivos de conservación de los bosques”, manifestó Velasco.

Este vínculo es especialmente importante en el caso del cacao silvestre, debido a que su aprovechamiento depende de la conservación del bosque amazónico. Su valorización puede, por tanto, generar ingresos para las comunidades y, al mismo tiempo, fortalecer los incentivos para mantener los bosques en pie.

Durante los tres días del encuentro se desarrollarán conferencias magistrales, paneles especializados y mesas de trabajo sobre cosecha y poscosecha, industrialización, investigación, financiamiento, exportación, turismo sostenible y acceso a mercados especializados.

“Estamos felices de desarrollar una estrategia de trabajo para que todas las instancias, organizaciones no gubernamentales y la cooperación podamos trabajar de manera conjunta para desarrollar la cadena del cacao, una cadena poderosísima, con muchas oportunidades y muchas necesidades”, señaló Isabel Cajías, directora binacional Perú-Bolivia de Ayuda en Acción.

Las exportaciones

Bolivia exportó 1.040 toneladas de cacao y sus derivados a 16 países, por un valor de 11 millones de dólares durante 2025, según un reciente boletín Cifras del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), elaborado con base en datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El producto más exportado fue el cacao en grano entero crudo, con una participación del 53,3% del total, seguido por la manteca de cacao (28,9%) y el cacao en polvo sin adición de azúcar u otro edulcorante (6%). El informe recuerda que 2024 marcó un récord histórico para el sector, con exportaciones por 14 millones de dólares y 2.319 toneladas.

De manera preliminar, entre enero y mayo de 2026, Bolivia exportó 225 toneladas de cacao y sus derivados por un valor cercano a 2 millones de dólares, de acuerdo con el boletín del IBCE.

Una articulación amplia

El encuentro es organizado por el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Aguas, mediante el Viceministerio de Desarrollo Agropecuario y Desarrollo Integral; el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía, a través del Viceministerio de Gastronomía; y la Brigada Parlamentaria del Beni.

Cuenta con el apoyo financiero de Ayuda en Acción; el proyecto ProAmazonía, implementado por la Cooperación Alemana mediante la GIZ en coordinación con el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente; Swisscontact; y el programa conjunto Fortalecimiento de Sistemas Alimentarios Sostenibles en la Amazonía Boliviana para Vivir Bien en Armonía con la Madre Tierra (AMAS-1).

Este último es promovido por ONU Bolivia mediante el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).

También participan la Gobernación del Beni, los gobiernos municipales de Trinidad y San Ignacio de Moxos, CIPCA, Conservation Strategy Fund y su plataforma Piensa Verde, Ecotop, Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras-Bolivia, CEPAC, Helvetas, Conservación Internacional, SDSN Bolivia, Oxfam, Progettomondo, World Vision, Wildlife Conservation Society, Flades y WWF.

La diversidad de instituciones involucradas refleja el principal desafío de la nueva agenda: articular esfuerzos que hasta ahora se desarrollan desde distintos territorios y sectores para que la riqueza del cacao silvestre se traduzca en conservación, desarrollo local y mejores oportunidades para quienes sostienen su cadena desde los bosques bolivianos.

Representantes de la cadena productiva del cacao que asumieron el desafío de concertar una agenda común.