Publicado en

Medir, financiar, defender: la tarea que nos deja el IV Foro Internacional de Economía Creativa

Verónica Agreda de Pazos
Rectora UNIFRANZ | Presidenta ANUP Bolivia | CEO IME|

En Cochabamba hay 2.260 unidades de economía creativa: agencias publicitarias, talleres de costura, empresas y emprendimientos de creación de software o videojuegos, productoras audiovisuales, restaurantes, artesanos, etc. Las contó el Instituto de Progreso Económico Empresarial de UNIFRANZ junto al Center for International Private Enterprise y Centro de Estudios de la Realidad Social – CERES, comuna por comuna, entre 2022 y 2023. Sostienen unos 94.000 empleos. Solo nueve de cada cien tienen NIT y registro en SEPREC. El resto trabaja todos los días y, para el crédito y para el Estado, casi no existe.

Con esa cifra abrí el IV Foro Internacional de Economía Creativa el 17 de septiembre organizado por la Universidad Franz Tamayo – UNIFRANZ. Esa misma mañana, Eliana Prada, especialista en Economía Creativa del Banco Interamericano de Desarrollo, le dio la forma de una regla: «Lo que no se mide, no se financia ni se defiende». Tres verbos que ordenan la tarea pendiente con más precisión que cualquier plan y que sirven para leer lo que ocurrió en esos dos días.

La tarea tiene urgencia. Bolivia vivió dos décadas de lo que guarda bajo tierra y hoy ocupa el puesto 111 entre 139 economías en el Índice Global de Innovación 2025 de la OMPI, lejos de Perú, en el 80, y de Colombia, en el 71. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial reordena el trabajo creativo en todo el mundo: la UNESCO proyecta que hacia 2028 los músicos podrían perder hasta un 24% de sus ingresos. La máquina abarata la copia y, al hacerlo, encarece lo que solo ocurre en un lugar, con un cuerpo, dentro de una cultura: una fibra hilada a 3.800 metros, una cocina de raíz, una danza heredada. Lo que durante años se leyó como rezago se vuelve la ventaja de un país que tiene eso en abundancia. Alex Paredes Lazo lo resumió en el foro al hablar de nuestros pueblos: cada uno «no se repite». Una ventaja que nadie registra, sin embargo, nunca llega al mercado.

Esta edición cambió de escala para responder a esa urgencia. Friedrich-Ebert-Stiftung coorganizó, España y Paraguay estuvieron representados por sus cónsules, cinco centros de pensamiento de la universidad compartieron sus datos y el despacho de la agencia EFE llevó el encuentro a medios de Bolivia, Paraguay, Colombia y a Infobae. Una conversación que durante tres ediciones fue local empezó a leerse en la región.

Medir fue el primer gesto. Santiago Laserna, de CERES, explicó la economía de la creatividad con un ejemplo que cualquiera entiende: una persona gasta 50 dólares en materiales y vende su obra en 200 o 300. Ningún sector extractivo multiplica así. El Observatorio Nacional del Trabajo llevó la mirada del empleo al panel sobre cómo se visibiliza y se monetiza el talento y Alex Ojeda y Valeria Peredo pusieron en el mapa el software hecho en Bolivia, una industria que rara vez aparece en las estadísticas. Queda una pregunta que me incomoda y que ningún dato responde todavía: cuántos de esos 94.000 empleos existen gracias a que Cochabamba es Ciudad Creativa de la UNESCO desde hace nueve años. No lo sabemos, y ese no saber es el mejor argumento para medir. La universidad asumió en voz alta el compromiso de volver a contar: el IPEE actualizará el censo, el CIINTUR incorporará el turismo creativo, el Observatorio seguirá el empleo y el IME Bolivia (Instituto Mujer Empresa) medirá cuántas de las unidades formalizadas llevan nombre de mujer.

Bolivia se ve como destino de inversión

Financiar exige otra conversación, y por primera vez el BID se sentó en ella. Que un banco multilateral participe en un foro de economía creativa en Bolivia indica que el sector empezó a mirarse como destino de inversión. Faltan instrumentos que entiendan la naturaleza de sus activos: una receta, una marca, un guion o un diseño valen, y el sistema financiero todavía no sabe cómo prestarles. Por eso pedimos al BID y a la FES acompañamiento técnico y crédito para intangibles, y a los emprendedores el paso que les corresponde, el más difícil: formalizarse, para que ese crédito pueda llegar hasta ellos.

Defender es tarea de la política y el foro trajo dos espejos. Desde Tarija, Carlos Eduardo Bares mostró cómo una marca se convierte en territorio. Desde Paraguay, el panel que moderó su cónsul honorario contó cómo una mesa interinstitucional dio origen en 2018 a la Federación de Industrias Creativas de ese país. Nadie la decretó. La construyeron. Cochabamba tiene desde 2023 una Ley Municipal de Economía Creativa, la 1354, que creó un Consejo al que todavía le falta el reglamento para funcionar. Lo pedimos al Gobierno Municipal y la universidad se ofreció a redactar el borrador con su equipo. Dr. Daniel Agramont Lechín, PhD, de la FES, que sostiene desde hace tiempo que Bolivia debe sembrar ya las semillas de un futuro postextractivista, habló en el foro de la Bolivia del futuro. Esa Bolivia empieza con decisiones de este tamaño.

El viernes presentamos el libro que da método a esa defensa en el terreno donde Cochabamba tiene más para ganar. «Apostar por el turismo creativo», de Alex Paredes, reúne 38 casos de América Latina y el Caribe y explica cómo se diseña una experiencia a partir de un saber, cómo se le pone precio sin abaratarla y cómo se cuida que el valor se quede con quien enseña. En el prólogo escribí que una playa se gasta con el uso y un oficio se fortalece cada vez que alguien lo enseña. Su designación como Ciudad Creativa de la UNESCO en Gastronomía data de 2017 y la gastronomía representa más de la mitad de su economía creativa: el oficio está en cada comuna, y ahora también el manual. Sumaya Prado desde la cocina, Susana Machicao Pacheco desde el diseño y la Bienal del Cartel, Viviana Saavedra Del Castillo desde Bolivia Lab y Olimpia Peñaloza desde el estudio de los territorios completaron ese mapa. La noche del jueves, en la Casona Muyurina, la música de Ronaldo Rocha, el teatro de Ivette Mercado y los sabores de Denise Dalence lo hicieron visible sin una sola diapositiva.

Queda la parte que ningún reglamento resuelve. A los jóvenes les pedimos que prototipen: que diseñen una experiencia, la prueben con un visitante y la corrijan. Laserna lo dijo con sencillez: fallar está bien. Y hay una advertencia del libro que quiero subrayar, porque toca la brecha dentro de la brecha: poner a una mujer al frente de una experiencia no la empodera si las decisiones y los ingresos siguen en manos ajenas. En los talleres creativos las mujeres son mayoría; en el registro, en el crédito y en la propiedad de las marcas, todavía no. Un oficio con mercado es la razón más concreta para que una joven o un joven se quede en su comuna en lugar de emigrar, y para mí esa es la medida más profunda de todo lo que discutimos.

El libro de Paredes trae una advertencia que vale para el propio foro: el evento es un ancla y no una estrategia. La quinta edición está prevista para 2027. Propongo que abra con la misma cifra con que abrió esta. Si siguen siendo nueve de cada cien, habremos organizado un buen encuentro. Si cambió, habremos empezado a medir, financiar y defender lo que Bolivia ya sabe hacer.