SALUD. El procedimiento de alta complejidad se realizó en la Clínica Incor de Santa Cruz. La técnica devuelve la esperanza a niños con estenosis subglótica congénita.
Ciencia y precisión
La cirugía, caracterizada por su alta complejidad, consistió en la extracción minuciosa de un pequeño fragmento de cartílago de una de las costillas de la propia paciente. Posteriormente, este tejido fue modelado e injertado en la zona estrecha de la laringe (el anillo cricoides) para ampliar el diámetro de la vía aérea y asegurar el flujo de oxígeno.
De acuerdo con los especialistas, el uso de cartílago autólogo (del propio paciente) es una técnica innovadora que ofrece resultados altamente duraderos, reduce los riesgos de rechazo y proporciona una alternativa estructuralmente segura y definitiva para que la menor pueda respirar y, en el futuro, desarrollar el habla sin limitaciones.
“Este caso representa un salto cualitativo para la cirugía pediátrica en Bolivia. La realización exitosa de esta primera reconstrucción abre las puertas a tratamientos avanzados en el país, evitando que las familias tengan que buscar opciones fuera de nuestras fronteras para patologías que antes se consideraban con alternativas limitadas”, destacó el doctor Valero.

Una larga búsqueda de respuestas
Detrás del logro científico se esconde una profunda historia de resiliencia. A las pocas semanas del nacimiento de Martina, su madre, Fernanda, notó una persistente dificultad respiratoria en la bebé. La búsqueda de un diagnóstico certero la llevó a recorrer diferentes centros médicos dentro y fuera del país, enfrentándose muchas veces al desconocimiento sobre esta condición congénita, la cual se origina por un desarrollo incompleto del cartílago laríngeo durante la etapa gestacional.
Finalmente, la familia encuentra una resolución exitosa gracias a la intervención de un equipo médico liderado por Valero, además de los cirujanos pediátricos, Lorena Jauregui y Sergio Blanco; la anestesióloga pediatra Estefanía Barrientos, junto al soporte crítico del personal de Pediatría y la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica de la Clínica Incor.
Con este hito, la medicina privada boliviana demuestra estar a la vanguardia internacional, devolviendo no solo la salud física a una pequeña paciente, sino transformando la calidad de vida y el futuro de toda una familia.
