FINANCIAMIENTO. La firma prevé comenzar a invertir hacia finales de 2026, con montos de entre 100.000 y 600.000 dólares. Busca compañías en etapas presemilla y semilla, con un MVP, primeras señales de aceptación en el mercado y un equipo dedicado completamente al proyecto.
La firma de capital de riesgo iThink VC está levantando su segundo fondo y prevé comenzar a invertir activamente hacia finales de 2026 en startups bolivianas y de otros mercados emergentes de América Latina. Las inversiones estarán dirigidas a compañías de base tecnológica en etapas presemilla y semilla, con montos de entre 100.000 y 600.000 dólares, explicóó Juan Cruz Valdez, managing partner de iThink VC, durante el Venture Capital & Impact Investment Latam (VCILAT 2026)
El encuentro se desarrolló en el marco de la Feria de Innovación y Emprendimiento organizada por CAINCO, a través de Santa Cruz Innova, y reunió a fondos de inversión, startups, empresas, instituciones y referentes internacionales.
Aunque todavía se encuentra levantando el capital que conformará el Fondo II, Cruz dijo que la firma ya comenzó a construir su cartera de posibles inversiones o «pipeline». Esto significa que las empresas interesadas no necesitan esperar una convocatoria formal y ya pueden contactar al fondo a través de su página web.
“Ya estamos mirando compañías y armando el pipeline de oportunidades. Todas las compañías bolivianas que estén pensando en levantar capital pueden contactarnos directamente”, explicó Valdez.
¿Qué empresas busca el fondo?
iThink VC busca compañías en etapa temprana de desarrollo – presemilla y semilla-, con un producto mínimo viable -conocido como MVP-, alguna tracción en el mercado y un equipo dedicado a tiempo completo al crecimiento del negocio. La propuesta debe tener una base tecnológica y posibilidades de escalar hacia otros mercados.
“Nosotros invertimos en varios sectores. Siempre que sea una solución tecnológica, entra dentro de nuestra tesis de inversión”, señaló Valdez.
Entre las áreas con mayor potencial mencionó finanzas, salud y educación, que también concentran oportunidades en otros países de la región. Sin embargo, observa posibilidades en sectores todavía poco explorados por las startups bolivianas, como minería y energía.
Respecto a las condiciones que las startups debe cumplir, precisó que el equipo fundador es uno de los principales elementos que evalúa el fondo. Además de reunir conocimientos y experiencias complementarias, debe comprender el problema que busca resolver y contar con la capacidad técnica necesaria para construir el producto o servicio.
Valdez remarcó que la integridad de los fundadores es una condición innegociable. Las inconsistencias entre lo que afirma un emprendedor y lo que posteriormente puede verificarse constituyen una señal de alerta para los inversionistas.
“Se necesita mucha transparencia y mucha integridad. Después buscamos ambición, un poco de irreverencia y esas ganas de llevarse el mundo por delante. Quiero que los emprendedores de Bolivia piensen más en grande y también fuera del país”, afirmó.
Aunque la trayectoria o la marca personal del fundador puede influir en algunos casos, señaló que la capacidad de ejecutar lo planteado es el factor decisivo.
El capital es un medio, no el objetivo
Para Valdez, una startup debe prepararse de manera estructurada antes de buscar inversión. Esto implica conocer a los fondos, establecer relaciones con anticipación, organizar la información de la empresa y tener claridad sobre el objetivo que se pretende alcanzar con los recursos.
También advirtió que levantar capital no debería convertirse en la meta central de una compañía. “Levantar capital no es un objetivo en sí mismo. Es una herramienta para lograr un objetivo; es un medio”, puntualizó.
Explicó que la decisión de buscar financiamiento corresponde al emprendedor, mientras que el rol del fondo consiste en determinar si la empresa representa una oportunidad de inversión coherente con su estrategia.
El desafío de probar en Bolivia y expandirse rápidamente
Desde su creación, iThink VC ha invertido más de 1,5 millones de dólares en startups bolivianas. Su portafolio incluye compañías como MOBI, DeltaX, Rampa y Ultra, a las que acompañó con capital, experiencia operativa y conexiones para ingresar en otros mercados.
Valdez explicó que uno de los principales aprendizajes es que las empresas pueden validar sus soluciones en Bolivia, pero necesitan avanzar rápidamente hacia otros países para reducir su exposición a la volatilidad del mercado local y ampliar sus posibilidades de crecimiento.
“El mayor aprendizaje es: haz tu piloto en Bolivia, pero sal rápidamente de Bolivia. Nuestros países son volátiles; hay devaluaciones, cambios de políticas y bloqueos. Hay que hacer el piloto aquí, pero expandirse rápidamente a otro país de la región”, sostuvo Valdez.
DeltaX y MOBI se encuentran entre las compañías del portafolio que avanzaron hacia otros mercados. MOBI amplió sus operaciones regionales y cerró contratos con empresas como Rappi. No obstante, Valdez considera que todavía es temprano para hablar de casos de éxito definitivos. En la industria del capital de riesgo, explicó, ese resultado se consolida cuando una empresa concreta una operación de salida o venta que permite generar retornos para sus inversionistas.
Más capital boliviano para atraer inversión extranjera
Con sede en Paraguay, iThink VC invierte en startups de base tecnológica en etapas presemilla y semilla. Su portafolio reúne 20 empresas en siete países y el fondo administra más de 13 millones de dólares en activos, con especial atención en mercados emergentes como Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Uruguay.
Su presencia en Bolivia también cuenta con el respaldo de inversionistas locales, entre ellos la Fundación para la Producción y Pro-Crédito (FUNDA-PRÓ), además de inversionistas ángeles. También trabaja con instituciones de desarrollo como BID Lab y COFIDE, de Perú. Varias de sus inversiones en startups bolivianas fueron realizadas conjuntamente con actores locales, combinando su conocimiento del mercado con el capital, la experiencia y las redes regionales e internacionales del fondo.
Pese a los avances registrados en los últimos años, Valdez considera que Bolivia necesita más fondos e inversionistas locales. Actualmente identifica solamente dos fondos nacionales, una cifra que debería aumentar para fortalecer el ecosistema y atraer capital extranjero.
“Si el boliviano no invierte en Bolivia, el extranjero no va a invertir en Bolivia”, advirtió.
También planteó la necesidad de informar a empresarios y corporaciones sobre esta clase de activos y promover una relación más estrecha entre las empresas tradicionales y las startups. Esa vinculación puede incluir la contratación de sus servicios, la incorporación de sus tecnologías o el desarrollo de iniciativas de inversión corporativa, conocidas como corporate venture.
Al mismo tiempo, recomendó que los emprendedores bolivianos se conecten con ecosistemas de ciudades como São Paulo, Santiago, Buenos Aires y Ciudad de México, además de centros tecnológicos como Silicon Valley, para conocer otras experiencias y evitar quedar limitados al mercado nacional.
La proyección a cinco años
Valdez manifestó que en los próximos cinco años Bolivia podría contar con diez fondos locales y entre cinco y diez startups que hayan superado la ronda de inversión Serie A. También espera que se implemente un fondo de fondos capaz de colocar recursos en administradoras locales y extranjeras que inviertan en empresas bolivianas.
En ese horizonte, prevé que el primer fondo de iThink VC ya haya generado retornos financieros para sus inversionistas y que compañías bolivianas hayan concretado operaciones de salida o exit.
