MEDIO AMBIENTE. La restauración puede generar hasta 30 dólares por cada dólar invertido, además de su impacto positivo en los ecosistemas. Hoy la degradación alcanza a 1.560 millones de hectáreas y la pérdida de sus servicios ecosistémicos cuesta hasta 6,3 billones de dólares al año.
Es una de las conclusiones del informe El estado de los bosques del mundo 2026, presentado este lunes 28 de septiembre por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El documento advierte que la degradación ya alcanza a 1.560 millones de hectáreas de tierra y que postergar su recuperación tiene un costo económico creciente. La pérdida de los beneficios que proporcionan estos ecosistemas representa cada año entre 878.000 millones y 6,3 billones de dólares, equivalentes a entre el 2 % y el 8,3 % del producto interno bruto mundial, dependiendo del alcance de la valoración.
En contraste, restaurar más de 1.000 millones de hectáreas podría generar beneficios estimados en 1,8 billones de dólares anuales mediante una mejor regulación del agua, la recuperación de la biodiversidad y el restablecimiento de suelos saludables.
“La restauración de los bosques y los paisajes es más que una prioridad ambiental: es una inversión estratégica en sistemas agroalimentarios resilientes y en el desarrollo rural”, afirmó el director general de la FAO, Qu Dongyu.
El informe calcula, además, que invertir 2,6 billones de dólares durante 15 años para reducir la degradación de la tierra y los efectos de la sequía podría producir un retorno social de ocho dólares por cada dólar destinado a estas acciones.
La degradación avanza
Los bosques cubren actualmente 4.140 millones de hectáreas, alrededor del 32 % de la superficie terrestre. Almacenan 714 gigatoneladas de carbono -cada gigatonelada equivale a 1.000 millones de toneladas- y albergan hasta el 80 % de la biodiversidad terrestre del planeta.
También son fundamentales para los sistemas agroalimentarios: casi un tercio de la población mundial depende de los bosques y los árboles para su seguridad alimentaria y sus medios de vida.
Sin embargo, entre 1990 y 2025 el planeta perdió alrededor de 489 millones de hectáreas de bosque debido a la deforestación. Otras 460 millones de hectáreas de superficie forestal se encuentran degradadas.
El deterioro se extiende más allá de los bosques. En total, 1.560 millones de hectáreas de tierra están degradadas debido al crecimiento demográfico, los cambios en el uso del suelo y la creciente demanda de recursos naturales.
A esta presión se suman los incendios forestales, que afectan aproximadamente a 127 millones de hectáreas de bosque cada año, además de los daños ocasionados por insectos, enfermedades y fenómenos meteorológicos extremos.
La demanda creciente de productos forestales y la competencia por el uso de la tierra pueden profundizar el deterioro si no cambian las formas de producción y aprovechamiento de los recursos naturales.
Restaurar también genera empleo
La recuperación de los paisajes puede revitalizar los sistemas productivos, crear fuentes de trabajo y fortalecer la capacidad de las comunidades para enfrentar los impactos climáticos. Sus beneficios también alcanzan el bienestar, la cohesión social y la preservación de la identidad cultural y de los conocimientos vinculados con el manejo de los territorios.
Por esa razón, la FAO sostiene que la restauración debe entenderse como una herramienta para avanzar simultáneamente en varios objetivos mundiales: detener la degradación de la tierra, conservar la biodiversidad, mitigar el cambio climático, facilitar la adaptación y contribuir a la erradicación del hambre.
El organismo advierte, sin embargo, que una restauración tardía o mal diseñada puede aumentar los costos, profundizar las desigualdades y mantener a los paisajes en trayectorias insostenibles.
“El margen de maniobra para actuar se está reduciendo, y una restauración tardía o mal diseñada aumentará los costos a largo plazo, exacerbará las desigualdades y correrá el riesgo de condenar los paisajes a trayectorias insostenibles”, señaló Qu.
Los compromisos todavía son insuficientes
Los gobiernos de 91 países y territorios se comprometieron a destinar más de 190 millones de hectáreas a la restauración forestal. No obstante, actualmente solo 206,5 millones de hectáreas de bosques se encuentran en proceso de recuperación, una superficie todavía insuficiente frente a la magnitud de la degradación.
El informe analiza 18 experiencias desarrolladas en distintas regiones. Entre ellas se encuentra la iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sáhara y el Sahel, la franja semiárida que separa el desierto de las zonas boscosas del centro de África.
También incluye el Programa de los Tres Nortes de China, que impulsa la reforestación en un territorio de cuatro millones de kilómetros cuadrados, y el Pacto Trinacional de la Selva Atlántica, orientado a restaurar 15 millones de hectáreas en Argentina, Brasil y Paraguay.
Pese a estas iniciativas, la FAO considera que los avances todavía no guardan relación con la magnitud de la pérdida y degradación de los ecosistemas.
Las comunidades deben estar en el centro
Para ampliar la restauración y asegurar su calidad, el informe identifica cuatro condiciones que deben aplicarse de manera conjunta. La primera es colocar a las personas en el centro de los procesos, garantizando que sus derechos, conocimientos y prioridades influyan en las decisiones y en los resultados.
También plantea planificar e implementar las intervenciones a escala de paisaje, adecuar el financiamiento a los tiempos y las necesidades reales de la recuperación y establecer políticas, leyes e instituciones capaces de sostener los procesos a largo plazo.
“Los años que quedan hasta 2030 deben caracterizarse por una implementación de alta calidad: ampliar la restauración de bosques y paisajes centrada en las personas, basada en la ciencia y respaldada por políticas coherentes”, afirmó el director general de la FAO.
