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Productores de trigo plantean agenda para recuperar la producción nacional y fortalecer la seguridad alimentaria

AGRO. Bolivia solo cubre el 11% de su demanda de trigo y la superficie cultivada cayó de 150.000 a 57.210 hectáreas en una década. Se requieren mejroes condiciones productivas, investigación y nuevas tecnologías.

La necesidad de recuperar la producción nacional de trigo, reducir la dependencia de las importaciones y consolidar políticas que fortalezcan la seguridad alimentaria del país marcó la versión 33 del Día Nacional del Trigo, organizada por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), en su centro experimental ubicado en el municipio de Cuatro Cañadas.

De acuerdo con información de Anapo, durante 2025 Bolivia produjo 92.010 toneladas de trigo, volumen que apenas cubrió el 11% de la demanda nacional, estimada en 850.000 toneladas anuales. Esa brecha, que además se repite cada año obliga, al país a importar trigo y harina por un valor de 79,3 millones de dólares anuales, sobre todo desde Argentina. Esto marca la necesidad de fortalecer la producción nacional de uno de los alimentos básicos de la canasta familiar.

Durante el evento tecnológico, el vicepresidente de Anapo, Adán Mérida, destacó que el trigo es un cultivo estratégico, porque es la base del pan para las familias bolivianas, pero también porque desempeña un papel esencial dentro de los sistemas de rotación agrícola. “Hay un dato que debería preocuparnos a todos: en 2015 sembrábamos 150.000 hectáreas de trigo; esta campaña de invierno estamos en 57.210. En diez años, la superficie triguera se redujo a menos de la mitad”, lamentó.

El dirigente también advirtió que el desafío pasa por incrementar los rendimientos y por recuperar el área destinada al cultivo de este producto. En ese contexto, destacó el papel de Santa Cruz, departamento que hoy concentra el 69% de la producción nacional y continúa siendo el principal motor del cultivo en el país.

La incorporación del trigo en las campañas de invierno contribuye a conservar la fertilidad del suelo, mejorar su estructura, optimizar el manejo del agua y reducir la incidencia de plagas y enfermedades, fortaleciendo así la sostenibilidad de la producción agrícola.

Agenda conjunta

Anapo propone avanzar en una agenda conjunta entre el sector público y privado basada en cuatro pilares: precios que otorguen certidumbre al productor, abastecimiento oportuno de diésel, acceso a financiamiento y seguros agrícolas, y la incorporación de tecnologías que permitan mejorar la productividad y enfrentar con mayor resiliencia los efectos de la sequía. Mérida enfatizó que “estas medidas pueden convertirse en la base de un plan nacional para recuperar la producción triguera y disminuir la dependencia externa”.

En el acto participó el alcalde de Cuatro Cañadas, Johan Bergen Friesen, quien enfatizó la cualidad productiva de su municipio, donde se cultiva sorgo, trigo, girasol y soya que son un soporte para la provisión del mercado interno, pero también contribuyen a la generación de divisas gracias a las exportaciones.

El director ejecutivo del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT), Olvis Camacho, se comprometió a acompañar y potenciar los procesos de investigación también del sector privado.

“No tenemos por qué competir, tenemos que complementarnos; y el Estado a través de la Gobernación debe estar pendiente de producir esas alianzas y mejoras”, indicó.

Las autoridades destacaron la importancia de la colaboración público-privada para la investigación.

Jornada tecnológica

Como parte de las actividades técnicas, se informó el inicio de investigaciones destinadas a desarrollar variedades de trigo con mayor tolerancia a la sequía y adaptadas a las condiciones productivas de Bolivia, a partir del evento en biotecnología HB4 en Trigo, recientemente aprobado para su cultivo en el país. La tecnología ingresa en una etapa de investigación y mejoramiento genético que demandará al menos tres años antes de que el nuevo material pueda ser utilizado por los agricultores.

El director general ejecutivo a.i. del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), Luis Fernando Barba, realizó la entrega de la resolución nacional de aprobación de la HB4 en Trigo, un evento genéticamente mejorado en un trabajo conjunto de la Universidad Nacional del Litoral, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y la empresa de biotecnología Bioceres de Argentina.

Barba lo calificó como “una demostración de que la inversión sostenida en ciencia y tecnología puede traducirse en soluciones concretas para enfrentar desafíos en la agricultura”.

No obstante, apuntó que “la HB4 puede ofrecer ventajas frente al estrés hídrico y facilitar determinadas estrategias de manejo, pero no resolverá los problemas de fertilidad de suelos, de plagas o malas prácticas agrícolas”. En ese sentido, realzó la importancia de los cultivos de servicio, una práctica promovida por Anapo entre los productores.