INFORME. La Tierra está reteniendo energía a niveles récord y que el margen para evitar que el calentamiento global supere 1,5 °C podría agotarse en apenas unos años.
El planeta continúa calentándose y los científicos advierten que el tiempo para evitar que el cambio climático alcance niveles cada vez más peligrosos se está agotando. Un nuevo informe internacional concluye que la Tierra no solo registra temperaturas récord, sino que además está acumulando calor a una velocidad sin precedentes, una señal de que el sistema climático sigue alejándose del equilibrio.
El estudio más reciente de los Indicadores del Cambio Climático Global (IGCC), elaborado por más de 70 científicos de 17 países, estima que en 2025 el calentamiento global provocado por las actividades humanas alcanzó los 1,37 °C por encima de los niveles preindustriales. La cifra acerca al planeta al límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París, considerado un umbral crítico para evitar impactos climáticos más severos.
Los investigadores advierten que, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan al ritmo actual, ese límite podría superarse en aproximadamente cuatro años. La advertencia coincide con recientes proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que considera muy probable que al menos uno de los años entre 2026 y 2030, e incluso el promedio del quinquenio, rebase temporalmente esa barrera.
El planeta está reteniendo más energía
Más allá de las temperaturas, uno de los hallazgos que más preocupa a la comunidad científica es el aumento del llamado desequilibrio energético de la Tierra. Este indicador mide la diferencia entre la energía que el planeta recibe del Sol y la que devuelve al espacio.
Cuando esa diferencia aumenta, significa que la Tierra está almacenando más calor en los océanos, la atmósfera y los continentes. Según el informe, este desequilibrio energético se ha duplicado en las últimas décadas y actualmente se encuentra en niveles récord.
En términos simples, el planeta funciona como una cuenta bancaria de energía: está ingresando más calor del que puede liberar. Ese exceso se acumula y alimenta fenómenos como el aumento de las temperaturas, el derretimiento de glaciares, la elevación del nivel del mar y eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos.
Un calentamiento impulsado por la actividad humana
El estudio concluye que prácticamente todo el calentamiento observado durante la última década puede atribuirse a las actividades humanas, principalmente a la quema de combustibles fósiles. La tasa de calentamiento causada por estas actividades se mantiene en torno a 0,27 °C por década, la más alta registrada hasta ahora.
Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero alcanzaron además un nuevo máximo histórico en 2024, con 56.800 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente. Aunque algunos contaminantes atmosféricos se han reducido gracias a medidas para mejorar la calidad del aire, esa disminución también está dejando al descubierto parte del calentamiento que antes permanecía parcialmente oculto por los aerosoles.
Impactos cada vez más visibles
Samantha Burgess, líder estratégica para el clima del Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S), uno de los principales programas de monitoreo climático de Europa, advirtió que «las repercusiones en los medios de vida y los ecosistemas ya se están dejando sentir en todo el mundo, y se acelerarán a medida que las temperaturas sigan aumentando».
Las consecuencias ya son evidentes en distintos componentes del sistema climático. El nivel medio global del mar alcanzó en 2025 un récord de 23 centímetros por encima de los niveles registrados a comienzos del siglo XX, impulsado por la expansión térmica de los océanos y el deshielo de glaciares y capas de hielo continentales.
Los océanos también están experimentando cambios acelerados. Por primera vez, el informe incorpora un indicador global sobre olas de calor marinas y muestra que durante 2025 se registraron 65 días de estos eventos extremos. Su frecuencia se ha más que triplicado desde principios de la década de 1990, afectando ecosistemas marinos, pesquerías y economías costeras.
Los científicos advierten que estas alteraciones tienen efectos que van más allá de los océanos, ya que también pueden intensificar fenómenos meteorológicos extremos en tierra firme, desde lluvias intensas hasta sequías prolongadas.
La advertencia adquiere mayor relevancia porque el mundo ya experimentó un anticipo de ese escenario. En 2024, la temperatura media global se ubicó 1,55 °C por encima de los niveles preindustriales, superando temporalmente el umbral de 1,5 °C fijado en el Acuerdo de París. Aunque ese registro no implica que el límite climático haya sido rebasado de forma permanente, sí constituye una señal de la rapidez con la que el planeta se está acercando a ese escenario.
Una década decisiva
El nuevo análisis actualiza además el llamado presupuesto global de carbono, es decir, la cantidad de dióxido de carbono que aún puede emitirse si se quiere mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C.
Las estimaciones indican que a comienzos de 2026 quedaban aproximadamente 130 gigatoneladas de CO₂ disponibles. Manteniendo los niveles actuales de emisiones, ese margen podría agotarse en apenas tres años.
Para los autores, el mensaje es claro: aunque la transición energética avanza en distintas regiones del mundo, la velocidad de reducción de emisiones todavía es insuficiente. La acumulación récord de calor en el sistema climático muestra que las decisiones que se adopten durante esta década serán determinantes para limitar los impactos del cambio climático y reducir los riesgos para los ecosistemas, las economías y las poblaciones más vulnerables.
«Estamos emitiendo más gases de efecto invernadero que nunca y el planeta continúa almacenando cada vez más calor. La ciencia muestra con creciente claridad que el tiempo para actuar se está reduciendo», concluyen los investigadores.
