Publicado en

La Amazonía tiene rostro de mujer: una oportunidad de financiamiento para bioemprendimientos indígenas

BIOECONOMÍA. Beneficiarias del Programa de Mujeres Indígenas de la Amazonía se reunieron en Santa Cruz. Conservación Internacional y el BID alistan una nueva convocatoria que fortalecerá emprendimientos liderados por mujeres de Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador.

«Los sueños son tuyos. Si tú no tienes la fuerza para defender tu sueño, no tienes la moral para hablar en nombre de otros por sus sueños». Esa frase, que un abuelo de su comunidad le dijo hace algunos años, cobró un nuevo significado para Ibis Marisol García, lideresa del pueblo kichwa de Perú, cuando fue seleccionada para el Programa de Mujeres Indígenas de la Amazonía.

«Transformó mi forma de ver las cosas, mi vida», recordó durante el encuentro que reunió en Santa Cruz de la Sierra a mujeres indígenas de distintos países amazónicos, quienes compartieron los resultados de sus proyectos y participaron en el diseño de la sexta convocatoria del programa.

El encuentro concluyó con el anuncio de una nueva edición que otorgará 21 becas a mujeres indígenas de Bolivia, Brasil, Colombia y Ecuador. La convocatoria, que será abierta en septiembre, tendrá por primera vez un enfoque exclusivo en la bioeconomía y buscará fortalecer emprendimientos que ya están generando ingresos y contribuyendo a conservar el bosque.

Del bosque a oportunidades de desarrollo

A diferencia de las versiones anteriores, esta edición no pretende impulsar ideas que recién comienzan, sino potenciar iniciativas que ya demostraron su capacidad para generar beneficios económicos, sociales y ambientales. La decisión surgió de la necesidad de fortalecer las economías locales y surgió de las mujeres que ya han sido beneficiarias.

Por ello, de las 21 becas, 16 estarán destinadas a fortalecer bioemprendimientos y otras cinco apoyarán a mujeres que trabajan en incidencia sobre derechos indígenas, bioeconomía y desarrollo, permitiéndoles participar en espacios nacionales e internacionales donde se toman decisiones sobre el futuro de la Amazonía.

«No buscamos empezar desde cero; buscamos acelerar emprendimientos que ya están encaminados y que ya están en el mercado. El reto ahora es cómo potenciarlos y facilitar un mayor acceso a los mercados», señalaron los representantes de Conservación Internacional.

Durante los tres días de trabajo en Santa Cruz, las propias beneficiarias participaron en la construcción de los criterios de selección y definieron, a partir de sus experiencias, cuáles son las necesidades que debe atender esta nueva convocatoria.

Financiamiento para fortalecer liderazgos

El programa también rompe con un esquema tradicional de financiamiento: los recursos llegan directamente a las mujeres. Cándido Pastor, director senior para el Programa Amazonía y Pueblos Indígenas de Conservación Internacional, explicó que esta decisión busca ayudar a superar las barreras que muchas lideresas todavía enfrentan dentro de sus propias comunidades.

«Se financia el proyecto a través de una persona. Nosotros financiamos a la mujer y ella decide si incorpora al hombre, a la familia, al grupo de trabajo o a la comunidad», explicó.

Según Pastor, este mecanismo ha permitido que muchas mujeres no solo fortalezcan sus emprendimientos, sino también su liderazgo. «Todas ellas tienen historias individuales de cómo esto las ayudó en un momento de tensión, pero también de un nuevo equilibrio, donde hoy tienen más importancia en su voz familiar y en su voz comunal», aseguró.

Cada beca contempla un año de acompañamiento que incluye financiamiento, mentoría especializada, asistencia técnica, formación en liderazgo, habilidades blandas y gestión de proyectos, además de intercambios entre mujeres indígenas de los siete países amazónicos donde el programa ha desarrollado ediciones anteriores.

«En la lengua hay poder. Tiene valor tu lengua y tiene valor lo que tú eres», destacó Pastor al referirse al intercambio de experiencias entre lideresas amazónicas.

Invertir en quienes cuidan el bosque

Para Ibis Marisol García, presidenta de la Asociación de Mujeres Sinchihuarmikuna («mujeres fuertes»), el mayor cambio que produjo la beca fue comprender que el conocimiento ancestral también puede convertirse en una herramienta para fortalecer a las comunidades.

«El territorio es integral y las mujeres cumplen un papel fundamental. Esta mirada de aterrizar financiamiento con enfoque de mujer nos está transformando, no solo como tomadoras de decisiones, sino como mujeres empoderadas, empresarias y que hacen vocería para más mujeres», afirmó.

Gracias al proyecto que impulsó con el apoyo del programa, su comunidad puso en marcha una escuela para niños y niñas dedicada a fortalecer el vínculo con el territorio y la transmisión de los saberes ancestrales. «Puede que algunos no tengan una maestría o un título universitario, pero tienen la universidad de la vida y un máster en el conocimiento del territorio, de la biodiversidad y de los saberes ancestrales«, reflexionó.

«Invertir en las mujeres es invertir y transformar la vida que todos queremos: un futuro vivo para las nuevas generaciones», aseguró, en un mensaje que refleja el espíritu del programa.

Bioeconomía para mantener el bosque en pie

La nueva convocatoria forma parte de «Amazonía Siempre», la iniciativa del BID para promover el desarrollo sostenible de la región amazónica. Liliana Martínez, jefa de Operaciones de la institución en Bolivia, destacó que los territorios indígenas continúan mostrando algunos de los mayores niveles de integridad ecológica de la Amazonía gracias a las prácticas sostenibles desarrolladas durante generaciones.

«Esta visión nos permite generar ingresos a partir del bosque sin destruirlo, valorando los productos forestales, el conocimiento tradicional y la innovación local», señaló.

Añadió que fortalecer a las mujeres indígenas significa fortalecer a las comunidades que han protegido la Amazonía durante siglos. «Son guardianas del conocimiento tradicional, pilares de la economía y transmisoras de saberes entre generaciones. Fortalecerlas significa fortalecer a todas las comunidades y asegurar un futuro para la Amazonía», añadió.

El programa arrancó en 2021 y desde entonces ha apoyado a más de 100 mujeres y sus comunidades.

Un modelo que apuesta por lo que ya funciona

El Programa de Mujeres Indígenas de la Amazonía nació en 2021 como una alianza entre Conservación Internacional y la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA). Desde entonces ha acompañado a más de un centenar de mujeres indígenas mediante financiamiento directo, mentoría, capacitación y una red regional de intercambio.

Muchas de sus beneficiarias ocupan hoy espacios donde se toman decisiones sobre conservación, desde organizaciones indígenas y asambleas comunitarias hasta foros internacionales sobre clima y biodiversidad.

La sexta edición busca dar un paso más. Apostará por fortalecer iniciativas que ya demostraron su potencial para generar ingresos, conservar el bosque y abrir espacios de liderazgo para las mujeres indígenas. La meta ahora es ayudarlas a crecer, acceder a nuevos mercados y demostrar que la bioeconomía también puede construirse desde el conocimiento ancestral y los territorios que las comunidades han protegido durante generaciones.