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Montero consolida un modelo de saneamiento sin alcantarillado y proyecta replicarlo en las unidades educativas

DESARROLLO. La última fase permitió construir 70 baños ecológicos y ampliar una planta que transforma residuos fecales en insumos para la arborización. El municipio buscará financiamiento para extender el modelo a establecimientos educativos y familias de escasos recursos.

El municipio de Montero cerró una nueva etapa de un programa que demuestra que es posible ampliar el acceso al saneamiento sin depender de una red de alcantarillado y, al mismo tiempo, aprovechar de manera segura los residuos generados. El objetivo ahora es gestionar nuevos recursos para dar continuidad al proyecto y extender los baños ecológicos a más familias de escasos recursos y unidades educativas que necesitan mejorar sus instalaciones sanitarias.

En esta fase se construyeron 70 baños ecológicos para familias de zonas periurbanas y se amplió la Planta de Tratamiento de Residuos Fecales Secos. De acuerdo con los resultados presentados durante el cierre, se concluyó el 100% de la infraestructura prevista y alrededor del 80% de los baños se encontraba en funcionamiento.

“Si bien esta etapa del proyecto llega a su fin, desde el Gobierno Autónomo Municipal de Montero tenemos la firme voluntad de gestionar nuevos recursos y financiamiento externo para darle continuidad”, afirmó el alcalde Regys Medina. La autoridad señaló que una siguiente fase podría llevar esta solución a establecimientos educativos y ampliar sus beneficios entre estudiantes, profesores y personal de las unidades educativas.

Las acciones forman parte del Programa de Saneamiento Sostenible Descentralizado Urbano, impulsado por Unicef Bolivia con el apoyo de la Embajada de Suecia y desarrollado junto con el Gobierno Autónomo Municipal de Montero, Helvetas Bolivia, la Cooperativa de Servicios Públicos Montero (Cosmol), la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) y otros aliados.

El programa incluyó la experiencia desarrollada en Cobija. La intervención conjunta permitió capacitar a 426 personas y fortalecer dos plantas de tratamiento: la infraestructura de Montero fue ampliada y en Cobija se construyó una nueva planta de lombricultura. Aunque concluye esta etapa, los resultados acumulados desde el inicio de la experiencia en Montero, en 2018, muestran su impacto y su potencial de escalamiento. Según la información expuesta durante el acto, el modelo llegó a 200 viviendas, alcanzó a más de 300 familias y benefició a más de 609 niñas y niños.

Las brechas persisten pese a los avances registrados en el país. Según los resultados del Censo de Población y Vivienda 2024, el 87,2% de la población en viviendas particulares ocupadas accede a agua potable y el 63,6% a saneamiento. Las mayores carencias continúan concentrándose en las áreas rurales y periurbanas, donde extender las redes convencionales enfrenta limitaciones técnicas, territoriales y económicas.

Una alternativa para zonas sin alcantarillado

Los Módulos de Saneamiento Familiar (MOSAFA) son baños ecológicos que permiten manejar de forma segura las excretas sin necesidad de conectarse a una red de alcantarillado. Tampoco utilizan agua para la descarga, lo que reduce el consumo de este recurso y evita que los desechos contaminen el suelo o las fuentes hídricas cercanas.

El modelo no se limita a construir y entregar baños. Integra la recolección de los residuos, su traslado a una planta, el tratamiento controlado y su posterior valorización mediante procesos de lombricultura. Una vez tratados, los residuos pueden convertirse en humus y lixiviados utilizados como bioinsumos en los programas municipales de arborización. Este proceso permite cerrar el ciclo: lo que inicialmente era un residuo con riesgos para la salud y el ambiente se transforma en un recurso para recuperar áreas verdes y mejorar los espacios públicos.

El uso de estos bioinsumos también puede aportar a la resiliencia climática de Montero y consolidar un modelo de economía circular con beneficios ambientales y comunitarios. Para mejorar el proceso, la planta de Montero incorporó cámaras de secado que fortalecen la capacidad de Cosmol para tratar y reutilizar adecuadamente los residuos fecales secos.

“El verdadero cierre del ciclo ocurre cuando lo que antes era un problema sanitario se convierte en una solución para el ambiente y para nuestra gente”, señala uno de los mensajes presentados durante la exposición de los resultados.

Dos fases para consolidar el modelo

El programa se desarrolló en dos fases. La primera permitió demostrar la viabilidad de los MOSAFA en zonas periurbanas, mientras que la segunda amplió la participación de instituciones y avanzó en la consolidación de un sistema integral.

La experiencia combina infraestructura, fortalecimiento institucional, formación de capacidades, cambios de comportamiento y articulación entre las entidades responsables de garantizar la continuidad del servicio.

Las familias recibieron orientación sobre higiene, uso y mantenimiento de los baños ecológicos, agua, saneamiento e higiene menstrual. El acompañamiento busca asegurar que los módulos sean utilizados adecuadamente y que las instituciones locales puedan sostener la recolección, el tratamiento y el aprovechamiento de los residuos.

“Este modelo demuestra que el saneamiento sostenible comienza mucho antes de construir un baño y continúa mucho después de entregar la infraestructura”, afirmó Martín del Castillo, director de país de Helvetas Bolivia.

En el caso de la niñez, los resultados se traducen en mayor acceso a soluciones sanitarias seguras y dignas, mejores hábitos de higiene y entornos familiares más saludables. El programa relaciona estas condiciones con una menor exposición a enfermedades, una mayor asistencia escolar y mejores oportunidades para aprender y desarrollarse.

Las familias también participaron en la planificación y el cuidado de las soluciones implementadas, un componente que busca fortalecer la capacidad de las comunidades para responder ante los riesgos sanitarios y garantizar la sostenibilidad del servicio.

Una experiencia que deja aprendizajes

Alejandro Luján, oficial de Agua, Saneamiento e Higiene de Unicef Bolivia, señaló que el cierre del programa representa el final de una experiencia que deja importantes aprendizajes. Recordó que, cuando el proyecto comenzó en 2018, el desafío era validar alternativas tecnológicas para responder a las necesidades de las familias que no contaban con servicios de saneamiento.

Uno de los principales resultados, explicó, fue demostrar que el saneamiento sostenible descentralizado constituye una alternativa técnicamente viable, socialmente aceptada y ambientalmente responsable para ampliar la cobertura en lugares donde los sistemas convencionales no pueden llegar.

Luján también destacó que la coordinación entre el municipio, Cosmol, Helvetas, el Gobierno de Suecia, la UAGRM y Unicef permitió convertir la experiencia de Montero en un referente nacional para el sector.

El municipio de Montero busca llegar con estos sistemas de saneamiento a las unidades educativas.

Un modelo que puede escalar

Los resultados obtenidos en Montero y Cobija abren la posibilidad de aplicar el modelo en otros municipios del país. La viceministra de Recursos Hídricos, Riego, Agua Potable y Saneamiento Básico, Viviana Mariscal, informó que el Gobierno trabaja en una propuesta de alcance nacional para replicar la experiencia. El proceso de diálogo ya comenzó en los nueve departamentos y busca articular a instituciones públicas, empresas, organizaciones de cooperación y otros actores para construir una propuesta conjunta.

Mariscal sostuvo que el modelo de baños ecológicos se fortaleció y perfeccionó con el paso del tiempo hasta alcanzar un nivel de madurez que permite su implementación en otros territorios. También destacó su enfoque inclusivo y su aporte a la creación de mejores condiciones de saneamiento para la niñez.

El cierre de esta fase no significará el final en Montero. El alcalde Regys Medina anunció que el municipio gestionará nuevos recursos y financiamiento externo para dar continuidad al programa, priorizando a las familias de menores ingresos. Uno de los objetivos  es instalar baños ecológicos en las unidades educativas del municipio que necesitan mejorar sus condiciones sanitarias. De esta manera, el modelo podría beneficiar directamente a estudiantes, profesores y personal de los establecimientos.

El alcalde definió la experiencia como un modelo resiliente que permite reutilizar recursos y generar beneficios sociales y ambientales. Consideró que su implementación aportó justicia social a estudiantes, profesores, personal educativo y familias que antes no contaban con soluciones adecuadas de saneamiento.

La ampliación a las unidades educativas permitiría que los avances alcanzados en los hogares se trasladen a otros espacios esenciales para la niñez y que el saneamiento descentralizado contribuya no solo a prevenir enfermedades, sino también a mejorar la asistencia, la seguridad y las condiciones de aprendizaje.