INNOVACIÓN. Nueve proyectos desarrollados por estudiantes emprendedores de la UMSA recibirán 12.000 bolivianos de capital semilla, cada uno, para convertir residuos de construcción y bolsas plásticas, aplicar inteligencia artificial y desarrollar otras soluciones que reduzcan el impacto ambiental del sector.
Bolsas plásticas que pueden convertirse en paneles acústicos, restos de demoliciones que vuelven a ser materiales de construcción e inteligencia artificial aplicada al reciclaje vial son algunas de las propuestas de nueve proyectos desarrollados por estudiantes emprendedores de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Cada uno recibirá 12.000 bolivianos de capital semilla para avanzar en el desarrollo de soluciones orientadas a una construcción más sostenible en Bolivia.
Los emprendimientos fueron seleccionados por el Fondo Semilla “Bolivia Construye Más Verde”, una iniciativa de la Cámara de Comercio e Industria Boliviano-Alemana (AHK Bolivia) y Hábitat para la Humanidad Bolivia, con el apoyo de la Unión Europea.
Los estudiantes fueron identificados y acompañados por el Departamento de Emprendimientos e Innovación Universitaria (DEIU), un programa del Rectorado de la UMSA que trabaja para acercar las ideas nacidas en la universidad a oportunidades de financiamiento, desarrollo y vinculación con empresas e instituciones.
Inteligencia artificial y monitoreo
Entre los proyectos seleccionados se encuentra SAMA Bolivia, creado por Marcos Mendoza. Se trata de un sistema portátil que monitorea el monóxido de carbono y las partículas PM2.5 -contaminantes microscópicos- dentro de las edificaciones.
Julián Quinteros desarrolló Recicla Visión, que utiliza visión artificial para mejorar la gestión y trazabilidad de los residuos de construcción y demolición.
A ellos se suma Gabriel Quiñajo, creador de PaveScan, una iniciativa que aplica visión computacional e inteligencia artificial al diagnóstico y reciclaje vial.
Residuos convertidos en nuevos materiales
Otros proyectos buscan dar una segunda vida a materiales que normalmente terminarían como residuos. Katerin Vargas, con Ecocer Corocoro, propone convertir residuos de construcción e industriales en ladrillos ecológicos y bloques.
Rocío Rivero creó PachaBlock, que fabrica bloques a partir de yeso de demoliciones y ladrillo cerámico reciclado. Wiñay Duran impulsa Ruphay, una placa sostenible de yeso-cartón.
Por su parte, Mijael Ramírez desarrolló PLASTIPANEL, una propuesta para transformar bolsas plásticas de un solo uso en paneles de aislamiento acústico.
Agua y planificación de ciudades
La innovación también llega al agua y a la planificación de ciudades. Jhenny Patty desarrolló BIOFILTRO SUMAYAKU, un filtro multicapa de bajo costo que incorpora un pretratamiento físico y tres etapas de filtración.
Alejandra Huanca creó UrbanMind, una plataforma tecnológica que permitirá a constructoras, consultoras y alcaldías evaluar y optimizar la sostenibilidad de sus proyectos desde la etapa de planificación y diseño.
Durante la premiación, la rectora de la UMSA, María Eugenia García, Ph.D., destacó que detrás de cada proyecto hay estudiantes que decidieron transformar una idea en una propuesta concreta y los animó a asumir este reconocimiento como un punto de partida.
También remarcó que uno de los desafíos de la UMSA es lograr que el conocimiento científico generado en sus aulas y laboratorios se transforme en soluciones, tecnologías, emprendimientos y oportunidades para la sociedad.

