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Bolivia, Brasil y Paraguay acuerdan integrar sistemas de alerta y respuesta frente a incendios transfronterizos

Los bomberos de la Gobernación, bomberos voluntarios, soldados y pobladores continúan combatiendo el fuego en diferentes zonas.

MEDIO AMBIENTE. Representantes de 19 instituciones aprobaron una agenda que plantea protocolos comunes, intercambio de información, grupos de trabajo territoriales y mecanismos de asistencia mutua frente al fuego.

Bolivia, Brasil y Paraguay dieron un primer paso para fortalecer la respuesta conjunta frente a los incendios transfronterizos. Representantes de los tres países aprobaron por consenso una agenda de intenciones orientada a compartir información de monitoreo y alerta temprana, armonizar códigos operativos, capacitar a los equipos y facilitar la asistencia entre territorios vecinos.

Como parte de esta ruta, se planteó conformar grupos de trabajo entre Santa Cruz; los departamentos paraguayos de Alto Paraguay y Boquerón; y los estados brasileños de Rondônia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. También se propuso consolidar el Grupo Fuego dentro de la Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur (Zicosur), como un espacio permanente de coordinación política y técnica.

El objetivo es establecer canales de comunicación y protocolos que puedan activarse antes y durante una emergencia. Para ello, las instituciones deberán designar puntos focales, identificar las capacidades disponibles en cada territorio, definir procedimientos de asistencia mutua y avanzar hacia convenios que faciliten el desplazamiento de personal, vehículos y equipos a través de las fronteras.

La urgencia de esta coordinación quedó demostrada recientemente. Un incendio iniciado en la región de Forte Coimbra, en Corumbá, Brasil, atravesó la frontera e ingresó al Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, en el Pantanal boliviano.

La emergencia movilizó a 59 efectivos en territorio nacional, además de vehículos, maquinaria y herramientas especializadas, mientras los equipos brasileños enfrentaban el mismo incendio al otro lado de la frontera. Tras varios días de trabajo coordinado, el fuego se declaró extinguido el 23 de julio. El episodio demostró que las llamas pueden avanzar entre países y ecosistemas compartidos mucho más rápido que los procedimientos institucionales necesarios para intercambiar información, movilizar personal o prestar ayuda.

Esta experiencia estuvo presente en el Encuentro Transfronterizo: Manejo Integral del Fuego sin Fronteras, realizado en Santa Cruz, donde se aprobó la Agenda de intenciones para la Cooperación Transfronteriza en la Gestión Integral del Fuego. Reunió a cerca de 100 representantes de 19 instituciones públicas, organizaciones ambientales, entidades técnicas y representaciones de los tres países y fue organizado por el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, a través de la Secretaría de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente y la Dirección de Recursos Naturales (DIRENA), junto con Fundación Nativa y con el apoyo de la Unión Europea, Re:wild y Freyja Foundation.

También participaron representantes de los ministerios de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, y de Desarrollo Productivo, Rural y Agua; la Unidad Militar de Emergencia y Ecología (UMEE); el Consulado de Bolivia en Cáceres, Brasil; SOS Wildfire; organizaciones de conservación, áreas protegidas y entidades que trabajan en prevención, monitoreo y atención de incendios.

Las instituciones compartieron información para lograr una mejor coordinación.

Del acuerdo a la acción

La agenda marca un primer paso de cooperación, pero la ruta marcada aún tendrá que traducirse en convenios, protocolos operativos y decisiones presupuestarias. La Cancillería tendrá que viabilizar los futuros instrumentos, debido a que la política exterior y las relaciones entre países son competencias del nivel central. Un primer paso es conocer qué instituciones trabajan en la región, dónde actúan, qué recursos poseen y cuáles son los territorios que todavía presentan vacíos de prevención, monitoreo o respuesta.

“Queremos articular acciones para prevenir y evitar catástrofes trinacionales y transfronterizas. Articularnos y conocernos entre vecinos permite que actuemos oportunamente, antes de que un incendio pueda convertirse en una catástrofe”, señaló Indiana Ascarrunz, directora de DIRENA.

El siguiente desafío es operativo. Aunque el fuego puede cruzar una frontera en cuestión de horas, el personal, los vehículos y los equipos de emergencia deben cumplir procedimientos migratorios, aduaneros y diplomáticos para pasar de un país a otro. “Los bomberos de ambos lados de la frontera deben poder ayudarse fácilmente”, manifestó Iván Arnold, director ejecutivo de NATIVA.

David Pérez Rapu, cónsul de Bolivia en Cáceres, Mato Grosso, señaló que el proceso debe involucrar a los gobiernos departamentales, estaduales y municipales, pero también a las comunidades indígenas y campesinas que habitan las zonas fronterizas.

“Necesitamos convenios transfronterizos que, sin violentar la soberanía, nos permitan actuar de manera conjunta”, afirmó.

Luis Eduardo, asesor del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, explicó que el nivel central no siempre puede llegar inmediatamente a los territorios donde se originan las emergencias. Por su cercanía, los gobiernos subnacionales pueden convertirse en una primera línea de coordinación.

“Podemos generarle una frontera al fuego si generamos las debidas instancias de articulación multinivel, multinacional y multiactor”, sostuvo.

El Chaco-Pantanal también arde

Cuando se habla de incendios en Sudamérica, gran parte de la atención suele concentrarse en la Amazonía. Sin embargo, el gran paisaje Chaco-Pantanal también contiene extensos bosques, humedales, fuentes de agua, biodiversidad, territorios indígenas y comunidades expuestas al fuego.

Áreas como Kaa-Iya, Ñembi Guasu, Otuquis y las reservas ubicadas en Paraguay y Brasil forman parte de un paisaje ecológicamente conectado. Esta continuidad favorece la conservación de la biodiversidad, pero también permite que un incendio iniciado en una jurisdicción avance hacia otra y afecte simultáneamente el agua, la calidad del aire, la fauna y los medios de vida.

Paola Jennifer Bocardo, directora de Bosques de la organización brasileña Onçafari, vinculó la cooperación frente al fuego con las iniciativas de conservación desarrolladas a escala de paisaje.

“Uno de los puntos centrales en iniciativas de conservación a gran escala como Jaguar Rivers es el Manejo Integral del Fuego. Debemos tener una agenda de cooperación trinacional para combatir los incendios de una manera más efectiva en los sectores que compartimos entre Brasil y Bolivia, como la zona de Cáceres”, sostuvo.

Jaguar Rivers trabaja en la conectividad de los ecosistemas de la cuenca del Paraná entre Brasil, Bolivia, Paraguay y Argentina, un territorio donde la gestión del fuego es inseparable de la conservación de los bosques y corredores ecológicos.

Johana Rodas, oficial de conservación del paisaje Chaco-Pantanal de Guyra Paraguay, explicó que su organización desarrolla desde hace varios años acciones de manejo integral del fuego en zonas fronterizas, incluyendo el monitoreo tecnológico. La Reserva Pantanal Paraguayo se encuentra entre el Parque Nacional Otuquis, en Bolivia, y la Reserva Natural Nabileque, en Brasil. Su ubicación muestra la necesidad de coordinar la conservación y la atención de emergencias entre los tres países.

Rodas sostuvo que las experiencias acumuladas deben ayudar a reforzar la articulación entre los Estados y la protección de la biodiversidad, las especies amenazadas y los ecosistemas conectados.

La primera respuesta surge en el territorio

La cooperación trinacional necesita apoyarse en las capacidades existentes en Santa Cruz. La Política Departamental de Manejo Integral del Fuego se organiza alrededor de cuatro pilares -institucional, ambiental, social y económico-, que relacionan la coordinación y la normativa con la prevención, la participación comunitaria, el fortalecimiento de brigadas y la disponibilidad de recursos.

Durante el encuentro, las mesas de trabajo identificaron acciones y prioridades que deberán alimentar una hoja de ruta departamental para el periodo 2026-2027.

La gestión territorial también requiere infraestructura cercana a las áreas de riesgo. Uno de los ejemplos presentados es el Centro de Operaciones Ñembi Misi, ubicado a siete kilómetros de Roboré y en el ingreso a Ñembi Guasu. Brinda soporte para el monitoreo, la capacitación, la planificación y las operaciones de prevención y respuesta. Durante las temporadas críticas también puede recibir a guardaparques, bomberos forestales y personal técnico.

En San Matías se consolidaron Centros Estratégicos de Auxilio en puntos clave. Estos espacios comunitarios cuentan con herramientas, equipos de protección y recursos básicos para responder inicialmente en lugares donde la ayuda externa puede tardar varias horas.

La experiencia abre la posibilidad de instalar infraestructuras similares en otros sitios fronterizos de alto riesgo, como Puerto Busch, dentro del Parque Nacional y ANMI Otuquis. En esa zona ya se realizaron procesos binacionales de capacitación, monitoreo y evaluación del manejo del fuego entre Bolivia y Paraguay.

La articulación adquiere mayor urgencia en un año marcado por el fortalecimiento de El Niño. La Organización Meteorológica Mundial y la NOAA señalan que el fenómeno se intensifica y podría mantenerse hasta comienzos de 2027, aunque sus efectos varían entre regiones.

A esta incertidumbre climática se suma una transformación en el comportamiento del fuego. Un análisis de 40 años realizado por la Fundación Amigos de la Naturaleza señala que, en 2024, el 80% de la superficie afectada por incendios en Santa Cruz correspondió a bosques, una señal de transición hacia eventos más severos, extensos y dañinos para los ecosistemas.

La agenda aprobada en Santa Cruz abre una ruta para anticiparse a ese escenario. Ahora es necesario que los acuerdos se conviertan en convenios, recursos y protocolos que se activen antes de que el próximo incendio cruce una frontera.