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Bolivia comienza a trazar una hoja de ruta para acelerar la digitalización del sector agropecuario

AGROTECH. El país cuenta con emprendimientos que aplican inteligencia artificial, sensores, alertas climáticas, mecanización eléctrica y servicios digitales a la producción. El desafío es conectarlos con productores, políticas públicas, asistencia técnica, investigación y financiamiento.

Mientras otros sectores avanzaron con mayor rapidez en la incorporación de herramientas digitales, la agricultura todavía no aprovecha plenamente las oportunidades de esta transformación. Bolivia busca comenzar a reducir esa brecha mediante la construcción participativa de una hoja de ruta que permita llevar la tecnología hasta los productores y fortalecer la productividad, sostenibilidad y resiliencia del sector agropecuario.

Este es el eje de AgroTech Bolivia 2026, el Foro Internacional de Tecnología e Innovación para el Sector Agropecuario, que se desarrolla en Santa Cruz de la Sierra bajo el lema «El agro del mañana comienza hoy».

“Estamos frente a una transformación tecnológica muy profunda, que es todo el tema de la digitalización. Esa transformación está muy avanzada en otros sectores y en la agricultura todavía no estamos aprovechando todas las oportunidades que brinda”, explicó Federico Ganduglia, representante en Bolivia del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Por ello, el encuentro reúne a representantes del sector público, productores, empresas, emprendedores tecnológicos, academia, organismos internacionales, instituciones financieras y agencias de cooperación. Además de compartir experiencias nacionales e internacionales, busca realizar un diagnóstico sobre el estado de la agricultura digital en Bolivia y establecer las bases de una agenda nacional.

La necesidad de acelerar este proceso se da en un contexto complejo para el sector, marcado por los eventos climáticos, las brechas productivas y la necesidad de utilizar los recursos con mayor eficiencia.

Tecnología desarrollada desde Bolivia

El foro también es un espacio para mostrar diversas iniciativas y emprendimientos que ya brindan soluciones tecnológicas para responder a problemas concretos de la producción agropecuaria.

“Hay muchos, y sobre todo jóvenes, que es lo más interesante, que son emprendedores en distintos niveles, incluso desde chicos que han trabajado algo en sus habitaciones o en un garaje hasta aquellos que han invertido o en quienes se ha invertido, pero que están haciendo desarrollos fantásticos”, destacó Ganduglia.

Entre las soluciones bolivianas expuestas se encuentran sistemas para democratizar el acceso a la agricultura digital, drones para apoyar a la agricultura familiar, seguros paramétricos y sistemas de alerta temprana para cultivos de subsistencia, herramientas de agricultura de precisión y aplicaciones de inteligencia artificial para aumentar la resiliencia.

También se muestran una plataforma de mecanización adaptada a la agricultura familiar, servicios financieros digitales para productores, soluciones para medir y manejar pasturas, tecnologías para la producción de camélidos y sistemas que conectan a productores con el consumidor final.

A estas experiencias se suman propuestas para reducir la incertidumbre climática, utilizar sensores e internet de las cosas en la producción, fabricar microtractores eléctricos, detectar riesgos en el almacenamiento de granos y automatizar procesos mediante robots industriales.

“Queríamos mostrar todo ese esfuerzo, toda esa creatividad y todo ese talento que va a ser fundamental para el futuro, afirmó Ganduglia.

De los residuos a la energía y del campo al mercado

Las propuestas muestran que la digitalización del agro no se limita al uso de inteligencia artificial o sensores. Uneco Energy, liderada por Valeria Rivero, desarrolla biodigestores que transforman residuos orgánicos agrícolas en biogás para cocinar y fertilizantes que pueden retornar a la producción.

Cooltiva, por su parte, utiliza tecnología para conectar a comunidades agrícolas e indígenas con restaurantes, hoteles y servicios de catering. Su modelo busca facilitar la comercialización de productos, mejorar la trazabilidad y acercar a los pequeños productores a mercados formales. En AgroTech presentó su experiencia con la cadena productiva de la papa en Bolivia.

Otras iniciativas acercan las herramientas digitales a espacios educativos y a la agricultura familiar. Huerto Smart, creado por los jóvenes bolivianos Félix Angulo y Guillermo Mallea, combina hidroponía, sensores, monitoreo digital y sistemas automatizados de riego para producir alimentos en zonas urbanas y enseñar nuevas formas de agricultura en unidades educativas.

Aviadoras del Futuro está integrada por mujeres rurales capacitadas para operar drones en cultivos frutales de los valles interandinos. Además de prestar servicios de fumigación con bioinsumos, sus integrantes forman a otras personas en el uso de esta tecnología, que reduce el esfuerzo físico y mejora la seguridad del trabajo en terrenos de difícil acceso.

La experiencia internacional está representada, entre otras empresas, por la chilena MIIDO, que digitaliza el registro y la gestión de las operaciones agrícolas mediante WhatsApp, digitalizando actividades que muchos siguen haciendo con papel y lápiz.

Una constelación de tecnologías

Federico Bert, gerente del Programa de Digitalización Agroalimentaria del IICA, explicó que la transformación del sector no depende de una sola herramienta, sino de una “constelación” que comprende sensores, programas informáticos y sistemas integrados, dentro de la cual la inteligencia artificial es una tecnología más.

“Prácticamente ninguna de las soluciones que tenemos para usar los agricultores y técnicos opera de modo aislado, sino que es una combinación de tecnologías encadenadas o integradas entre sí”, señaló.

Bert explicó que la inteligencia artificial permite desarrollar sistemas capaces de aprender a partir de información y realizar tareas cognitivas relacionadas con el aprendizaje y la toma de decisiones. Para que este proceso ocurra, se necesitan al menos tres componentes: datos, técnicas capaces de analizarlos y suficiente capacidad computacional.

Su planteamiento también advierte sobre la necesidad de no presentar la inteligencia artificial como una solución independiente. Su utilidad en el campo depende de la información disponible y de su integración con sensores, sistemas de monitoreo, plataformas digitales y otras tecnologías capaces de convertir los datos en decisiones.

A través de diferentes paneles se explicaron los avances y oportunidades de la digitalización en el agro boliviano.

Más que conectividad

La digitalización puede contribuir a reducir las brechas de productividad que Bolivia mantiene frente a otros países de la región. Sin embargo, la adopción tecnológica no depende solamente de la existencia de conectividad o del desarrollo de nuevas aplicaciones.

Ganduglia identificó varios desafíos que deben abordarse simultáneamente. Entre ellos se encuentran la inversión en investigación y desarrollo, la generación de condiciones para atraer inversiones y la difusión de las tecnologías disponibles.

También mencionó la necesidad de fortalecer la gestión del conocimiento, la asistencia técnica y los servicios de extensión para que los productores conozcan las herramientas, comprendan su utilidad y puedan incorporarlas a sus sistemas productivos. A ello deben sumarse políticas públicas, proyectos de cooperación y recursos de la banca multilateral que apoyen tanto el desarrollo de las tecnologías como su adopción.

De esta manera, el desafío no se limita a crear una solución digital. También exige cerrar la distancia entre quienes desarrollan la tecnología y los productores que enfrentan los problemas que esta podría resolver.

De las experiencias a una agenda nacional

La segunda jornada del foro estará dedicada al Diálogo Estratégico para la Transformación Digital del Sector Agropecuario, en una sesión participativa con actores del Gobierno, sector privado, organizaciones de productores, academia, organismos internacionales, instituciones financieras y agencias de cooperación.

El objetivo es realizar un autodiagnóstico participativo y ordenar la discusión sobre las condiciones que necesita el país para avanzar. El resultado será el inicio del diseño de una hoja de ruta. Por ello, se pretende identificar brechas, prioridades y posibilidades de colaboración, además de colocar la agricultura digital en la agenda de las instituciones relacionadas con el sector.

“Necesitamos generar una agenda compartida y ver cómo podemos articularnos y trabajar juntos. Se trata de cohesionar un ecosistema de agtech y agricultura digital donde haya un ganar-ganar para todos”, sostuvo el representante del IICA.

AgroTech Bolivia 2026 es organizado por el IICA Bolivia, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y Ayuda en Acción. Cuenta con el patrocinio del Grupo Banco Mundial, Fonplata-Banco de Desarrollo, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) y la Cooperación Alemana, mediante la GIZ.