AGRICULTURA DIGITAL. Herramientas basadas en inteligencia artificial ya ofrecen respuestas para la gestión de riesgos, el financiamiento y la asistencia técnica. El desafío es evitar que la falta de conectividad, capacitación y acompañamiento amplíe la brecha entre productores.
La tecnología avanza sobre los principales desafíos de la producción agropecuaria, pero su incorporación en las zonas rurales todavía ocurre a un ritmo insuficiente. Especialistas reunidos en la Semana de la Agricultura Digital (SAD) 2026 del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), advirtieron que desarrollar nuevas soluciones ya no es suficiente: ahora es urgente facilitar su acceso y acompañar a los productores para que puedan utilizarlas.
La inteligencia artificial (IA) y otras herramientas digitales ofrecen posibilidades para mejorar la gestión de riesgos, ampliar el acceso al financiamiento, fortalecer la investigación y acercar la asistencia técnica al campo. Sin embargo, sus beneficios dependerán de que las soluciones se adapten a las condiciones de cada territorio y lleguen también a los agricultores con menos recursos y capacidades tecnológicas.
“El cuello de botella está en la incorporación por parte de los agricultores”, afirmó Federico Bert, especialista en Digitalización e Inteligencia Artificial del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Según Bert, además de continuar innovando, es necesario despertar el interés de los productores, desarrollar capacidades, adaptar las herramientas a cada contexto y brindar acompañamiento técnico a quienes decidan incorporarlas.
Esta preocupación atravesó la quinta edición de la SAD, que reunió en Costa Rica a cerca de 200 participantes de más de 25 países. Durante cuatro días, investigadores, emprendedores, inversionistas, organismos internacionales y representantes del sector público y privado analizaron cómo conectar los avances tecnológicos con las necesidades concretas de la producción rural.

Tecnología con conocimiento del territorio
Los especialistas coincidieron en que la inteligencia artificial puede ampliar la capacidad de investigación y acelerar la generación de conocimiento, pero no reemplaza el rigor científico ni la experiencia de quienes trabajan directamente en el campo.
Silvia Massruhá, presidenta de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA), señaló que la IA no sustituirá a los investigadores, sino que puede fortalecer su capacidad de producir conocimiento.
“Nuestro desafío, como instituciones de ciencia, es preparar a las personas y las organizaciones para esa transformación sin renunciar a nuestro rigor científico, nuestra ética y nuestra misión pública”, sostuvo.
EMBRAPA ha desempeñado un papel central en la transformación agropecuaria de Brasil durante las últimas cinco décadas. De acuerdo con Massruhá, la productividad del país es actualmente cinco veces mayor que cuando nació la institución, que cuenta con 8.000 funcionarios y 43 unidades de investigación. Sin embargo, remarcó que los avances científicos no generan transformaciones por sí solos. “No basta con desarrollar tecnologías si no se capacitan y desarrollan las personas que deben aplicarlas”, afirmó.
Miguel Sierra, presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay, explicó que la transformación digital y la inteligencia artificial serán ejes estratégicos de la institución durante los próximos cinco años.
A su juicio, estas herramientas están modificando la manera de investigar, al permitir trabajar con datos procedentes de distintas fuentes. El reto, indicó, es validar esa información y complementarla con la participación de los actores presentes en los territorios. “El aporte humano y la reflexión crítica siguen siendo necesarios”, sostuvo.
Evitar una nueva brecha en el campo
La expansión de la inteligencia artificial ocurre mientras la agricultura continúa enfrentando problemas como las plagas, las enfermedades, la degradación de los suelos y la migración de los jóvenes hacia las ciudades.
Liliana Chavez, directora ejecutiva del Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA) de Costa Rica, señaló que la IA permite integrar una mayor cantidad de variables para investigar la producción agrícola y buscar soluciones. No obstante, advirtió que su incorporación debe realizarse sin abandonar el trabajo en campo y sin profundizar las desigualdades existentes.
“No podemos permitir que se amplíe la brecha entre quienes acceden a las nuevas tecnologías y el resto. Las personas siempre deben estar en el centro”, afirmó.
Las conclusiones de la SAD 2026 apuntan así a una prioridad: lograr que la transformación digital no quede concentrada en centros de investigación, grandes empresas o productores con mayores recursos. Para que la innovación contribuya a una agricultura más productiva y sostenible, deberá traducirse en herramientas accesibles, pertinentes y acompañadas por capacitación, financiamiento y asistencia técnica en las zonas rurales.
